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Sábado, 16 mayo 2026
Argentina
1 de noviembre de 2011
ANÁLISIS

Cuatro lecturas sobre la elección presidencial

El titular del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, Rosendo Fraga, lleva adelante un análisis de la reelección de Cristina Fernández desde cuatro ángulos diferentes: lo institucional, lo político, lo ideológico y la forma en que los oficialismo locales se mantienen al tope de las preferencias del electorado

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* Por Rosendo Fraga

El triunfo de Cristina Kirchner sobre la oposición tiene características históricas por su amplitud y contundencia, en la relación oficialismo-oposición. Ha sido reelecta con 54% de los votos. Este es el porcentaje más alto obtenido en las 7 elecciones presidenciales realizadas desde el reestablecimiento de la democracia en 1983. Asimismo, es la diferencia en puntos más amplia obtenido desde entonces entre el ganador y quien le sigue, siendo de 35 puntos. Nunca desde 1983 una oposición fue tan débil y un oficialismo tan fuerte. Ello implica que el primero tendrá amplia mayoría en las dos cámaras del Congreso, ya que no sólo tiene los nuevos legisladores que obtiene, sino porque también los de otros bloques que se le sumarán, como ya está sucediendo con el PJ Federal o Disidente. Hacia adelante, la posibilidad de reformar la Constitución para permitir un nuevo mandato de la Presidente en 2015 es un tema abierto. Si bien para mantener el discurso moderado durante la campaña el tema no ha sido planteado en el oficialismo y en el discurso de Cristina en la noche del 23 no estuvo presente, el intelectual que más respeta Cristina (Laclau) ha dicho reiteradamente y en forma pública durante la semana pasada que ella debería ser reelecta cuantas veces pueda. En lo institucional, se reforzará el hiperpresidencialismo consolidado por Kirchner y que Cristina no alteró.

En la visión ideológica, siete de cada diez han votado por programas de centro-izquierda y ello puede permitir al oficialismo mostrar consenso para lo que llama profundización del modelo. El programa de la segunda fuerza, que es el Frente Amplio Progresista que postuló a Hermes Binner, es una versión local de la socialdemocracia latinoamericana, representada por el PT en Brasil, el Frente Amplio en Uruguay y la Concertación en Chile. Las diferencias con el oficialismo están sobre todo en el terreno institucional, dado que la coalición opositora liderada por el Partido Socialista cuestiona el populismo como forma de acción política y el hiperpresidencialismo en lo institucional. Pero coincide con el oficialismo en cuanto a un rol más relevante del estado en la economía. El centroderecha no presentó ningún candidato y sus votantes -que los últimos años han fluctuado entre el 10% (Cavallo y Alsogaray) y el 17% de los votos (López Murphy)- en su mayoría han optado por los candidatos del PJ Disidente (Duhalde y Rodríguez Saá). A su vez Binner ahora deberá optar entre liderar la oposición cuestionando al oficialismo en lo institucional -como lo hizo en su discurso de la noche del 23- y el populismo, tratando de ocupar el lugar que está dejando vacío el radicalismo como expresión de los sectores medios, o transformarse en un aliado táctico del gobierno de acuerdo a las circunstancias.

En lo político, el resultado electoral puede implicar el fin del bipartidismo que caracterizó la política argentina durante el siglo XX. Se trata de un bipartidismo atenuado o imperfecto, que fue de radicales y conservadores hasta 1945 y de radicales y peronistas hasta 2001. En las últimas tres elecciones presidenciales (2003, 2007 y 2011) el peronismo presentó tres candidatos a Presidente diferentes, que sumados en la primera elección obtuvieron 63% de los votos, en la segunda 72% y ahora 68%. Frente a ello el radicalismo sólo alcanzó 2,6% en 2003, no presentó ningún candidato a Presidente en 2007 y ahora con alianzas extrapartidarias quedó tercero con el 11% El peronismo ha ganado 5 de las 7 elecciones presidenciales realizadas desde 1983 y entre 1989 y 2015 gobernará 24 de los 26 años. Ya no se trata de un partido dominante, sino de un partido hegemónico, que de acuerdo a las circunstancias gira hacia la derecha, como sucedió en los noventa con Menem, o hacia el centro-izquierda con los Kirchner en la primera década de este siglo. Pero en esta elección nunca los sectores representados por el peronismo fueron tan diversos, complejos y contradictorios. El Partido Comunista integra la coalición oficialista y por el otro lado miembros de la Sociedad Rural han optado mayoritariamente por Duhalde. El peronismo ocupa así el espacio del oficialismo y parte del opositor y de acuerdo a las circunstancias se unifica o divide en el poder. En cuanto al radicalismo, de las dos derrotas sufridas por gobiernos provinciales (Catamarca y Río Negro) las dos fueron perdidas por este partido y los dos intendentes que tiene en el Gran Buenos Aires (García en Vicente López y Posse en San Isidro), el primero apoyó a Cristina y el segundo a Rodríguez Saá.

La elección ha confirmado también la fuerte tendencia en la Argentina a que gane quien está gobernando. En las últimas tres elecciones presidenciales ganó el candidato de la Casa Rosada. En 2003, quien gobernaba ganó en todos los distritos menos en 3. En 2007, sólo en 2 se impuso la oposición local y en 2011 nada más que en 3. Es decir que en la gran mayoría de los distritos viene ganando quien gobierna y algo similar ocurre con los municipios, donde en 6 de cada 7 casos gana quien gobierna. La falta de una coalición opositora importante -como se puso en evidencia en esta última elección- favorece la continuidad de quien está en el poder y lo mismo sucede con el triunfo del oficialismo nacional. El oficialismo controlará 20 de 24 distritos y todos los intendentes del Gran Buenos Aires menos 3. Una buena situación económica en el ámbito nacional también contribuye al triunfo del oficialismo, ya sean nacionales, provinciales o locales. Hacia adelante, queda la cuestión de quién será el eje de la oposición al gobierno de Cristina Kirchner. El buen resultado obtenido por Mauricio Macri en su reelección como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires plantea la posibilidad de que la articule por centroderecha. El éxito de Hermes Binner al lograr el segundo lugar en la elección presidencial le da la oportunidad de liderarla por centroizquierda. Pero también cabe la posibilidad de que la oposición surja del propio peronismo, liderada por algún gobernador que exprese una corriente de centroderecha bajo el argumento de retornar al peronismo tradicional, cada vez más lejos de la versión cristinista del mismo.

En conclusión: la reelección de Cristina Kirchner se da con el mayor porcentaje sobre las 7 elecciones presidenciales realizadas desde 1983 y la diferencia en puntos más alta sobre el segundo desde entonces; ideológicamente, 7 de cada 10 han votado por programas de centroizquierda y ello favorece al gobierno para avanzar en un rol más activo del estado en la regulación de la economía; políticamente se ha profundizado la crisis del bipartidismo, sumando los candidatos del PJ cerca del 70% en conjunto. Es la tercera elección que la UCR no llega al segundo lugar y territorialmente se confirma la tendencia de que gana quien gobierna, el oficialismo alinea 20 de 24 distritos y no queda un eje opositor definido hacia el futuro.

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