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Domingo, 25 octubre 2026
Argentina
NATALIDAD Y COSTOS

Colegios privados en apuros

La caída de los nacimientos, la pérdida de matrícula y la suba de los costos operativos obliga a los colegios privados bonaerenses a cerrar sus puertas. En paralelo, las escuelas públicas también reorganizan turnos y propuestas educativas ante la disminución de alumnos.

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La caída de los nacimientos, la pérdida de matrícula, la morosidad y el desfasaje entre los aranceles y los costos operativos presionan a las instituciones educativas. Como fichas de dominó que caen, AIEPBA relevó al menos 15 cierres de colegios privados durante 2025 en el país, la mayoría en territorio bonaerense. Mientras el sector advierte por su situación financiera, en las escuelas públicas también aparecen señales de reorganización por la disminución de alumnos.

La crisis de matrícula empieza a modificar el mapa educativo bonaerense. Los colegios privados enfrentan una combinación de factores que amenaza la continuidad de algunas instituciones; hay menos chicos para inscribir, familias con dificultades para pagar las cuotas y establecimientos que no consiguen actualizar sus ingresos al mismo ritmo que los salarios docentes y los servicios.

Según datos relevados por la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de Argentina (AIEPBA), durante 2025 cerraron al menos 15 instituciones privadas en todo el país. La mayoría de los casos se registraron en la provincia de Buenos Aires, aunque la entidad no difundió en esos reportes un desglose que permita establecer una cifra provincial definitiva.

Colegios privados en apuros

A su vez, tal como muestra un informe reciente del Observatorio de Argentinos por la Educación, en las 24 jurisdicciones del país, el número de nacimiento cayó pronunciadamente entre 2014 y 2022. Tierra del Fuego fue la que registró la mayor caída con el 49% y le siguen Jujuy y la Ciudad de Buenos Aires con el 44%. Tomando en cuenta el número de nacidos, se proyecta que la matrícula en la educación primaria caerá en un 28% en los próximos años.

El relevamiento se suma a un escenario que ya había encendido las alarmas después de la pandemia. En febrero, el secretario ejecutivo de AIEPBA, Martín Zurita, advirtió sobre el futuro del sector y señaló que la caída de la matrícula se combina con las dificultades para sostener los gastos de funcionamiento.

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En marzo, Zurita advirtió que las escuelas debían afrontar los aumentos salariales sin una actualización equivalente de los aranceles.

“Estamos analizando con preocupación el futuro del sector. El cambio demográfico es importante, el tema económico también, y que los aranceles se puedan actualizar también. Si no podemos aumentar, ¿cómo pagamos las cosas? Es un panorama complejo”, sostuvo Zurita en declaraciones a DiarioConurbano.

El dirigente también puso el foco en la reducción de estudiantes en el conjunto del sistema educativo. “Del 2021 a la fecha, en todo el sistema educativo hay alrededor de 300.000 alumnos menos. Tanto en el sistema estatal como en el privado”, afirmó. Y marcó una diferencia estructural entre ambas gestiones: mientras el Estado dispone de herramientas para reubicar docentes, los establecimientos privados tienen mayores dificultades para adaptar sus estructuras cuando pierden matrícula.

Menos nacimientos, menos alumnos

La dimensión demográfica es central para entender el problema. De acuerdo con las estadísticas vitales citadas por AIEPBA, en 2024 se registraron 413.135 nacimientos en la Argentina, un 47% menos que una década antes. La reducción afecta primero a jardines maternales y de infantes, pero progresivamente alcanza a la primaria y, más adelante, a la secundaria.

El impacto no se limita a los cierres definitivos. La reducción de secciones, la unificación de salas, la eliminación de cursos y el paso de dos turnos a uno aparecen como alternativas para instituciones que buscan continuar funcionando con menos estudiantes.

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La situación ya se había manifestado en el nivel inicial. Zurita recordó que durante la pospandemia cerraron más de 200 jardines maternales en el país. Ahora, la menor cantidad de chicos en edad escolar empieza a tensionar la organización de establecimientos de otros niveles.

En la ciudad de La Plata, los datos de matrícula inicial privada recopilados para este informe muestran una caída de 13.841 alumnos en 2021 a 11.138 en 2026, una reducción del 19,5%. La evolución ilustra cómo la tendencia demográfica puede traducirse en una menor demanda educativa, aunque no permite atribuir cada cierre a una única causa.

Cuotas, salarios y servicios

A la caída de la matrícula se suma la presión económica. Las instituciones deben afrontar salarios, cargas sociales, tarifas, mantenimiento y otros gastos operativos, mientras que las posibilidades de actualizar las cuotas dependen, en buena parte del sector, de las autorizaciones provinciales.

En marzo, Zurita advirtió que las escuelas debían afrontar los aumentos salariales sin una actualización equivalente de los aranceles. Según explicó, alrededor del 70% de los colegios privados bonaerenses recibe algún tipo de aporte estatal para cubrir parte de los salarios docentes. Esos establecimientos necesitan autorización para modificar las cuotas, a diferencia de los que no reciben subvención.

“Las escuelas tienen que pagar los aumentos salariales, pero si no se autorizan ajustes en las cuotas se genera un problema financiero muy grave, difícil de afrontar”, señaló el dirigente.

La morosidad es otro indicador de la tensión. De acuerdo con las cifras difundidas por AIEPBA, durante 2025 llegó al 9%. La entidad también advirtió que algunas instituciones debieron recurrir a créditos para completar el pago de salarios y cargas sociales.

El panorama, de todos modos, no es homogéneo. Los colegios con cuotas elevadas y propuestas diferenciadas tienen una estructura de ingresos distinta de la de instituciones de barrios populares que cobran aranceles más bajos y no siempre cuentan con subvención estatal. En estas últimas, la pérdida de unos pocos cursos puede comprometer la sustentabilidad del establecimiento.

La reorganización también llega a las escuelas públicas

La caída de la matrícula no distingue entre gestión estatal y privada, aunque sus consecuencias institucionales pueden ser diferentes. Una comunicación dirigida al personal docente de una escuela del Conurbano bonaerense, a la que tuvo acceso este medio, da cuenta de ese proceso.

El texto informa que, ante la disminución sostenida de la matrícula del turno vespertino, las autoridades prevén avanzar en una “reorganización institucional”. Entre las medidas contempladas aparecen una revisión de la distribución de los turnos y la evaluación de una nueva orientación educativa.

Colegios privados en apuros
Aunque el documento no anuncia el cierre de la escuela, sí expone un problema que atraviesa al sistema educativo.

El comunicado plantea que las decisiones responderían a las características actuales de la matrícula, las necesidades de la comunidad y la búsqueda de fortalecer la propuesta pedagógica. También señala como objetivos garantizar el derecho a la educación, sostener las trayectorias educativas y preservar la identidad institucional.

La diferencia es que, en la gestión estatal, una reorganización puede incluir la redistribución de recursos y personal dentro del sistema público. En el sector privado, en cambio, la pérdida de matrícula repercute directamente sobre los ingresos y puede dejar una estructura de costos difícil de sostener.

Como un problema que llegó para quedarse, la baja natalidad constituye una tendencia de largo plazo, pero sus consecuencias se combinan con problemas económicos inmediatos. La morosidad, los aumentos de los costos y las restricciones para actualizar las cuotas pueden acelerar las dificultades de instituciones que ya pierden estudiantes.

La reorganización de los turnos en una escuela pública y los cierres relevados en el sector privado muestran dos respuestas diferentes frente a una misma transformación demográfica. El desafío para la matriz escolar bonaerense será cómo adaptar el sistema a una población escolar más reducida sin comprometer la continuidad de las trayectorias educativas ni la oferta disponible en cada comunidad.

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