Magario puso al peronismo en modo 2027 y reforzó la construcción de Kicillof como alternativa a Milei
La vicegobernadora cerró el seminario “Peronismo x Peronistas” con un discurso que combinó críticas al modelo de Javier Milei, defensa de la industria y reclamo por los recursos de las provincias. En línea con el mensaje del Gobernador, planteó la necesidad de reconstruir una alternativa nacional y anticipó el horizonte de un próximo gobierno peronista.
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Verónica Magario cerró este jueves en La Plata el seminario “Peronismo x Peronistas” con un discurso que fue más allá del reclamo por los recursos que Nación le adeuda a la provincia de Buenos Aires. En el escenario del Partido Justicialista bonaerense, la Vicegobernadora ubicó las discusiones económicas del encuentro dentro de una disputa política de mayor alcance y dejó planteada una hoja de ruta para el peronismo de cara a 2027.
La jornada había sido abierta por Axel Kicillof, quien convocó a construir una alternativa política frente al Gobierno de Javier Milei y buscó darle al encuentro una dimensión nacional, con dirigentes de distintas provincias y un eje puesto en la producción, el trabajo, el Estado y el desarrollo.
Magario tomó esa línea y construyó su intervención alrededor de una contraposición entre dos modelos. Por un lado, cuestionó la política económica de Milei por el impacto sobre la industria, el empleo y las cuentas provinciales. Por el otro, reivindicó un peronismo capaz de volver a discutir el desarrollo productivo y la distribución de los recursos, con las provincias como protagonistas.
“Lo que estamos haciendo es sustituir trabajo argentino por trabajo extranjero”, sostuvo la Vicegobernadora, en una de las definiciones centrales de su discurso. La frase condensó uno de los principales ejes que atravesaron la jornada. La apertura de importaciones y la caída de la industria fueron presentadas por Magario como parte de un modelo económico que, según su diagnóstico, termina debilitando la producción nacional y reduciendo los recursos disponibles para los gobiernos provinciales y municipales.
Para sostener su argumento, Magario puso el foco en el peso específico de la provincia de Buenos Aires dentro de la economía nacional. “Esta gran provincia, que tiene el 39 por 100 de la población, que produce el 36 por 100 del PBI argentino, que además produce el 39 por 100 de la producción agropecuaria, pero que, además, produce el 50 por 100 de la manufactura del país. Y, además, esta es la provincia que tiene el 44 por 100 de las industrias del país”, enumeró.
A partir de esos datos, cuestionó el esquema de coparticipación y la pérdida de recursos que, según planteó, atraviesan las provincias en el actual escenario económico. “Esta provincia, que produce el 36 por 100 del PBI, le devuelven en coparticipación el 6 coma 8 por 100”, afirmó.
La discusión económica quedó así directamente vinculada con la discusión política. Para Magario, la reducción de transferencias y la caída de la actividad no son solamente problemas de las administraciones provinciales, sino consecuencias de un modelo que, en su lectura, concentra recursos y limita la capacidad de las provincias para desarrollar políticas propias.
“El problema es que ese modelo es el que no sirve, el que no funciona. Es un modelo para pocos, muy concentrado, y no un modelo para todos los argentinos”, sostuvo. La definición funciona como una de las claves políticas del discurso de la vicegobernadora. La crítica a Milei no quedó limitada a una cuestión coyuntural o a un reclamo por fondos pendientes, sino que fue presentada como parte de una disputa entre modelos de país.
En ese punto, las palabras de Magario se enlazaron con el objetivo político que Kicillof buscó imprimirle al encuentro. El gobernador y titular del PJ bonaerense profundiza una agenda federal y suma dirigentes de distintas provincias a una construcción que apunta a darle volumen nacional a su figura. En la jornada de este jueves, dirigentes e intendentes volvieron a ubicarlo como una de las principales cartas del peronismo para 2027.
Magario también habló directamente de un “próximo gobierno” peronista. “Por eso creo que hay que volver a repensar cómo nosotros, en nuestro próximo gobierno, cuando lleguemos, porque sé que vamos a llegar, debemos repensar 2 o 3 cuestiones”, afirmó.
“Nuestras provincias no pueden estar sujetas a la voluntad del presidente de turno”, afirmó, antes de reivindicar el principio de redistribución de los recursos en todo el territorio nacional. En su planteo, el federalismo aparece como otro de los componentes sobre los cuales el peronismo debería construir una propuesta alternativa. La vicegobernadora destacó la planificación desarrollada por distintas regiones del país y cuestionó que esos proyectos hayan quedado afectados por la caída de la industria.
“Hay una capacidad enorme en nuestras regiones”, sostuvo, y destacó particularmente el trabajo realizado por el Norte Grande en materia productiva y exportadora, además de las experiencias de las regiones Sur y Centro.
Sobre el final, Magario abandonó el eje económico y cerró con una definición vinculada directamente con su identidad política. “Como mujer, como militante, como compañera del peronismo. Miren, me quedo con una frase que la llevo siempre y que para mí es una consigna de vida”, señaló.
Luego dejó una consigna que funciona como síntesis del tono político que atravesó el encuentro: “El peronismo será revolucionario o no será”. La frase dejó cerrado un seminario en el que Kicillof buscó mostrar al peronismo discutiendo un programa de país y, al mismo tiempo, reforzar su lugar dentro de la construcción de una alternativa nacional a Milei.