Mahiques y Vidal demoraron las modificaciones en el SPB pese a la bomba de tiempo que les dejó Casal. O no sabían o pecaron de ingenuos. El nuevo titular acarrea denuncia
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Mahiques ni sale de la casita. Está desde muy temprano hasta altas horas de la noche reunido en 9 entre 51 y 53, frente al Teatro Argentino, el mismo lugar que tanto usó su antecesor. Pese a esa devoción laboral, no avizoró la tormenta que asomaba en el horizonte del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).
Oscar Mahiques no se encargó de tomar a tiempo ese bravío toro por las astas, máxime porque detrás de todo está el ex cerebro administrativo de la gestión Scioli, Ricardo Casal.
Casal le dejó un verdadero campo minado en el SPB. Lo sabían todos. Menos Mahiques y Vidal, quienes dejaron pasar el tiempo y nunca removieron de su asiento al hombre medular de esta cuestión, el subsecretario de Política Criminal, César Albarracín.
Albarracín es Casal, y es el hombre que digita desde afuera toda la estructura del Servicio, desde las medulares contrataciones hasta las cuestiones referidas al personal.
El Ministro quizás pecó de ingenuo, pero observó a la titular del SPB, María Florencia Piermarini, como la persona a cambiar. Error. De hecho, ésta ya había renunciado. Pero cualquier persona que haya transitado los pasillos de 6 entre 33 y 34 sabía que la funcionaria tenía el título, pero no el manejo real.
Albarracín y Casal la punteaban para lo que fuese menester, con la total anuencia de ella. El propio kirchnerismo e incluso Elisa Carrió habían denunciado que el propio Casal le franqueó el ingreso al periodista Jorge Lanata para que entrevistara a Martín Lanatta, uno de los tres fugados de General Alvear.
“Al ministro se le escapó la tortuga, y a Vidal también con este tema”, confiaron a La Tecla fuentes de inteligencia del SPB, que por estas horas trabajaban denodadamente para bucear pistas de los evadidos. Pero ahora todos le reportan a Cristian Ritondo, de Seguridad. Mahiques fue corrido. O nunca estuvo.
“El ministro no advirtió que este no era un lugar meramente técnico, que lo más importante de Justicia, además de la relación con el Poder Judicial, es el SPB”, dijo otro hombre que supo ser funcionario hasta hace tres años.
Vidal ya removió a Albarracín, para tratar de despejar “los vestigios Casal”. En su lugar quedará Juan Baric, quien era el Subsecretario de Políticas Penitenciarias.
Fernando Díaz, el nuevo-viejo titular del SPB, tampoco constituye una renovación. Todo lo contrario. Quizás Vidal no lo sabe. Pero durante su anterior gestión en la época de Felipe Solá acumuló denuncias de todo tipo por sobrefacturación en la compra de alimentos a las unidades penitenciarias; por adquirir comida en mal estado para los reclusos y también diversas observaciones del Comité Contra La Tortura.
Díaz es un abogado que se especializó en el área administrativa del SPB, de allí que sea la persona más buscada para realizar contrataciones. Casal lo desplazó en su momento para manejar con su gente ese negocio de vinculación a los proveedores.
El nuevo titular del SPB es básicamente un técnico, más vinculado con el escritorio que con las unidades penitenciarias en sí. Ahora tendrá la difícil misión de determinar su hubo complicidades internas para la fuga de los Lanatta y de Víctor Schillaci. Y de desactivar esta verdadera bomba de tiempo que le generó a Vidal la primera crisis importante de su gobierno.