Las urnas fueron claras. Más allá de la victoria de Cambiemos, el electorado decidió pegarle una lavada de cara al peronismo. Sección por sección, ganadores con chances de conducir y vencedores que tienen penas que cumplir
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No sólo el macrismo y el radicalismo dijeron “Cambiemos”. La renovación y el cambio también tuvieron lugar en el peronismo bonaerense. Varios son los históricos intendentes que el 10 de diciembre dejarán su lugar a jóvenes dirigentes que desde hace un tiempo se abrazaron a la causa kirchnerista y que ahora tendrán la posibilidad de llevar adelante los destinos de sus distritos y, por qué no, del ahora castigado PJ de la provincia de Buenos Aires.
Varios de los nombres que se alistan para ponerse a la cabeza surgen de la siempre peronista Tercera sección, aunque vale destacar que el PJ perdió en esta elección seis distritos y no logró recuperar el actualmente único pago opositor, Magdalena, que dejará de ser massista para volver a transformarse en radical.
Así las cosas, algunos de los nombres de la renovación son Mariano Cascallares, de Almirante Brown; Verónica Magario, de La Matanza; y Patricio Mussi, de Berazategui. Los tres son jóvenes, jugaron siempre a full con el Frente para la Victoria y tienen a su cargo un importantísimo número de electores que responden según sus pretensiones.
“Los tres pueden pedir lo que quieran, están en condiciones de mandar”, dice un viejo PJ, y avisa que “Jorge Ferraresi, de Avellaneda, podría sumarse a esa lista”, en la medida que entiendan que el FpV llegó a su fin.
También cuentan con un gran número de electores y siempre defendieron las banderas K el mandatario de Florencio Varela, Julio Pereyra, y su par de Ezeiza y actual ministro de Seguridad, Alejandro Granados. El problema es que no logran sortear el filtro de la renovación. El primero gobierna desde 1992, y el segundo desde la creación del partido, en 1995. Algo similar ocurre con Aníbal Regueiro, de Presidente Perón.
En la Primera, en tanto, enseguida de la elección se escuchó una potente voz. “Soy el único barón del Conurbano que la gente eligió una vez más”, manifestó el senador Mario Ishii, luego de consagrarse nuevamente intendente de José C. Paz. Sin embargo, el hombre del poncho hace rato que no es referente del peronismo en la sección. Ni siquiera forma parte del bloque del FpV.
Además, sí hay otro barón que logró retener en la sección: el mandamás de Ituzaingó, Alberto Descalzo. Y si de Ituzaingó se trata, hay que mencionar a Horacio González, quien, desde la cabeza de la nómina, hizo que el FpV se impusiera a nivel seccional, siendo la única lista de diputados que logró el triunfo frente a Cambiemos. En la Cuarta, la Quinta y la Séptima fueron festejos amarillos.
Nombres van, nombres vienen, son cinco los integrantes del selecto club de ganadores de la Primera que todo hace indicar que intentarán aunar fuerzas y mostrarse como la renovación seccional. En Hurlingham, Juan Zabaleta venció al massista Luis Acuña, quien ya lleva 14 años como jefe comunal. Y en Merlo, Gustavo Menéndez eliminó en las PASO al también peronista-massista Raúl Othacehé, que iba en busca de 28 años como intendente.
Lo propio sucedió en Moreno, donde Walter Festa se sacó de encima en primera ronda a Mariano West. En tanto, Leo Nardini, referente de Kolina, le puso fin al reinado de Jesús Cariglino, quien gobernaba Malvinas Argentinas desde 1995. Por su parte, Ariel Sujarchuk se alzó con la victoria en Escobar, luego de que el devaluado Sandro Guzmán, quien hacía poco había regresado del massismo, decidió no ir por un nuevo mandato.
También joven y también ganador es el mercedino Juan Ignacio Ustarroz, a quien su condición de hermano de crianza de Wado de Pedro, el principal referente de
La Cámpora bonaerense, no le alcanzaría para erigirse como uno de los poderosos de la sección. Dos son los puntos en contra: su bajo perfil y el poco peso electoral del distrito que liderará a partir de diciembre. En una situación similar está Santiago Maggiotti, de Navarro.
Al igual que varios de los anteriores, son jóvenes, ganadores y peronistas; pero, por ahora, todo indica que no tendrán un sitio preponderante en la conducción del peronismo. Se trata de Martín Insaurralde, de Lomas de Zamora, y Fernando Gray, de Esteban Echeverría.
“Martín tuvo la chance cuando fue elegido para ir como primero en la lista de diputados nacionales, en 2013”, dice a La Tecla un jefe comunal que entrega el sillón el 10 de diciembre. “Además de perder, después renunció a la banca y estuvo a punto de irse con Massa”, añade el derrotado alcalde.
Pese a todo, el marido de Jésica Cirio siempre tendrá lugar en el peronismo. Si bien todo puede cambiar, por el momento, ese lugar no será para dirigir la batuta. “Puede ser intendente las veces que quiera”, completa la fuente.
Las trabas para Gray también tienen que ver con las dudas que invadieron al alcalde allá por mediados del año pasado. “Yo quiero sentarme con cada candidato y preguntarle qué va a hacer con el hospital municipal de mi distrito, con la salud, con la educación; qué obras va a hacer, qué proyecto tienen para la seguridad para mi distrito, para mi provincia y para mi país”, expresaba Gray en referencia a Scioli, Randazzo y Massa.
Mención especial para el sanmartinense Gabriel Katopodis, quien, tras traicionar al tigrense, se quedó con una de las boletas del FpV y logró retener el distrito.
De todos modos, la victoria no es suficiente para hacerse un lugar de privilegio en el peronismo de la Primera. Los muchachos K, aunque disimulen, no le perdonan su paso por el Frente Renovador.
Vale destacar que el intendente de Quilmes, Francisco “Barba” Gutiérrez, es el único grande de la Tercera que cayó ante Cambiemos. También sucumbieron Gastón Arias, de Brandsen, que de a poco iba escalando posiciones, y el histórico Gustavo Sobrero, de Lobos.
El joven randazzista de Berisso, Juan Ignacio Mincarelli (el intendente actual, Enrique Slezack, decidió no ir por la renovación), creyó que la tenía servida en bandeja y dejó en manos del radicalismo uno de los distritos íconos del peronismo. Lo propio le sucedió al funcionario de Anses Diego Barrale, quien, tras vencer en la interna al intendente Daniel Di Sabatino, perdió las generales con el inexperto radical Mauricio Fernández.
El 10 diciembre, el alcalde sanvicentino no sólo cederá el sillón de la Comuna, sino que también deberá entregar las llaves de la Quinta de Perón. Otro que creyó que la tenía sencilla y mordió el polvo de la derrota fue Julián Alvarez, en Lanús (Darío Díaz Pérez, el actual intendente, ingresó como senador).
Entre los reveses y la pérdida de trascendencia en el peronómetro de la Primera se destacan Stella Giroldi, de Campana; Juan Carlos Caló, de General Las Heras; y Juan Antonio Delfino, de Suipacha. En el caso de la dama es importante mencionar que había reemplazado en la Comuna a su fallecido esposo, Jorge Varela, otrora uno de los pesos pesados del justicialismo seccional.
Otro que perdió, quizá inesperadamente, es Juan Pablo Anghileri, de General Rodríguez, quien se transformó en el único integrante de Los Oktubres en saludarse con la derrota. Esta situación, por supuesto, le hacer perder terreno con relación a la andanada de jóvenes kirchneristas triunfadores de la Primera sección, quienes, vale resaltar, en la mayoría de los casos se sacaron de encima a históricos barones.
SEGUNDA SECCION
Uno de los grandes objetivos del FpV de la Segunda era recuperar Pergamino, pero no se pudo. Otro era conservar San Nicolás. Eso sí se logró. Como consecuencia, Ismael Passaglia, a pesar de los coqueteos con el massismo, se transformaría en uno de los pocos que salvaron la ropa.
Esta situación no le cae del todo bien al también nicoleño Marcelo Carignani, quien ni siquiera logró renovar su banca en el Senado provincial. Tampoco festeja el titular del Congreso del PJ nacional, José María Díaz Bancalari, a quien en diciembre se le vence su mandato en Diputados y empieza a despedirse de los lugares de preponderancia.
En caso de no ser Passaglia, buscan luminosidad los intendentes de Colón, Ricardo Casi; de Capitán Sarmiento, Oscar Ostoich; y de San Antonio de Areco, Francisco Durañona. Las chances de los dos primeros se esfuman por su condición de históricos. En cambio se acrecientan las del tercero, que es parte de Los Oktubres.
Por el lado de los nuevos, casi sin chances de preponderancia, aparecen el electo jefe comunal de Ramallo, Mauro Poletti, hombre de Florencio Randazzo, y el ex jefe comunal (también futuro) de Salto, Ricardo Alessandro. Al ramallense le juega a favor la juventud, y en contra su condición de randazzista.
En tanto, en cuanto al vecinalismo hay que decir que resultó invicto. Zárate seguirá gobernado por Osvaldo Cáffaro; Carmen de Areco, por Marcelo Skansi; y Exaltación de la Cruz, por Adrián Sánchez. Aunque nada tienen que ver con el PJ, los tres juegan fuerte para el candidato a Presidente naranja.
Los derrotados de la sección, ya sin chances de tomar decisión alguna, son el ex massista Daniel Bolinaga, quien había perdido la interna con la madre de Marcos Di Palma, “La Tana” Cayetana Picoy; el mandatario de Baradero, Aldo Carossi; y Pablo Guaccone, de San Pedro, quien había caído en las PASO.
En cuanto a los senadores, en caso de que Scioli no sea Presidente, Sergio Berni tendrá un lugarcito en el Senado, ya que es uno de los dos que lograron colarse en la derrota ante Cambiemos. El otro lugar es para la nicoleña camporista Cecilia Comerio. Por ahora espera la también camporista Marina Moretti.
CUARTA SECCION
En la previa al cierre de listas, la duda que rondaba en la Cuarta pasaba por quién iba a quedarse con el primer puesto de la lista de Diputados, si Julián Domínguez o Florencio Randazzo. Ninguno de los dos. El uno fue para el intendente de Pehuajó, Pablo Zurro, quien ubicó en ese privilegiado lugar a su sobrino Avelino (Zurro).
Después, por si fuera poco, en una sección arrasada por Cambiemos, logró retener el distrito. El alcalde se convirtió en uno de los líderes del peronismo seccional. La confirmación llegó hace pocos días, en el marco de la primera reunión de la Cuarta post elecciones generales, la cual fue convocada por Zurro y se llevó a cabo en Pehuajó.
Su mano derecha, si se quiere, será Ale-xis Guerrera, de General Pinto, quien ganó fácil la contienda distrital y gobernará hasta 2019. Los otros ganadores son Walter Torchio, de Carlos Casares, y Germán Lago (hijo de Marta Médici, la actual jefa comunal), de Alberti; pero según cuenta un legislador allegado, a ambos todavía les resta recorrer un largo camino como para ponerse a gritar.
Una mención especial merece el médico e intendente electo de Hipólito Yrigoyen, Jorge Cortes, parte de la agrupación Ramón Carrillo (liderada por el ministro de Salud, Alejandro Collia), quien logró destronar a otro histórico, Enrique Tkacik, que se había alejado del GEN para defender las banderas de Cambiemos. Por ahora no le da para meterse en la discusión grande, pero si renueva en 2019, otro será el cantar.
El principal derrotado de la Cuarta sección es Florencio Randazzo, quien ni siquiera logró llevar a la victoria al intendente de Chivilcoy, Darío Speranza. Lo peor del caso es que el todavía alcalde cayó ante el massismo (Guillermo Britos) y no ante Cambiemos, como casi todos los otros perdedores. También cayó Aldo “El Gaucho” San Pedro (Bragado), creador del Partido de la Victoria y siempre ligado al ministro del Interior y Transporte, sobre todo a través de su esposa, María del Carmen Pan Rivas, y su hijo, el diputado provincial Mariano San Pedro.
También perdió el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez. El legislador provincial y ex intendente Darío Golía, hombre de su riñón, no consiguió retener Chacabuco para el peronismo. Tal como señalaron desde la oposición, la ausencia del ex ministro de Agricultura en la boleta les facilitó la tarea a los candidatos de Cambiemos. Sucumbió también Gerardo Berchi (Florentino Ameghino), el elegido de los hermanos Andrea y Patricio García.
Otro de los grandes perdedores es el intendente de Lincoln, Jorge Fernández, quien intentó despegarse tanto de Randazzo como de Domínguez, cobijarse bajo el ala de Aníbal Fernández y así tomar protagonismo en la Cuarta. La jugada le salió muy mal. No sólo perdió el distrito, sino que el ganador y hombre más poderoso de la sección es ahora Pablo Zurro, con quien mantiene una muy mala relación.
“Las ratas pueden disparar por tirante”, dijo hace un tiempo el mandatario de los pagos de Manuelita, al referirse, entre otras cosas, a la “tibia defensa” del gobierno que Fernández esgrimió en el marco del conflicto con el campo.
QUINTA SECCION
Desastrosa. Así fue la elección que el justicialismo realizó en la Quinta. Incluso perdió a un aliado, el vecinalista K jefe comunal de Mar del Plata, Gustavo Pulti. El otro distrito grande de la sección, Tandil, tal como se esperaba, también fue para Cambiemos. Nada pudo hacer Pablo Bossio ante el histórico radical Miguel Lunghi. Hasta ahí llegaron los sueños de poder regional del hermano del titular de la Anses.
En resumen, tan calamitosa fue la performance del peronismo, que perdió en nueve distritos de los que gobernaba y no recuperó ni uno. Los ganadores jóvenes son poquitos, y a ninguno les da el piné como para ponerse al frente. Uno es Juan Pablo de Jesús, de La Costa, aunque integrante de la pujante agrupación Los Oktubres siempre ligado a Amado Boudou. Por supuesto, esa cuestión no le juega a favor. El otro es el mandatario de Castelli, Francisco Echarren, quien, si bien tiene todo para liderar, no cuenta con suficiente peso electoral. Su pago chico es muy chico.
Otro que ganó es Juan Carlos Veramendi, de General Paz, quien logró en
las generales revertir los números de las PASO, y eso tiene doble mérito. Sin embargo, “El Vasco” no entra en la categoría “renovación”. Lo mismo le sucede a Gustavo Walker, de Pila, y a Héctor Olivera, de Tordillo, intendentes de dos de los municipios más pequeños de toda la Provincia.
SEXTA SECCION
De la vieja cooperativa de la Sexta, el único sobreviviente es Hugo Corvatta, de Saavedra, quien volvió a imponerse en las urnas y gobernará el distrito hasta 2019. Después, poco y nada. El bahiense Dámaso Larraburu abandonó el massismo y amaga con regresar al FpV, pero todavía no se define.
Uno de los ganadores destacados es el vicepresidente del Banco Nación, Alejandro Acerbo, quien bajó a su pueblo, Daireaux, para ponerse a la cabeza del peronismo y logró una importante victoria. Son varios los que lo ubican en un lugar de privilegio en la sección. Algunos de ellos junto al mencionado Corvatta.
A la misma altura quedaron los muchachos ultra K que lograron colarse en la Cámara Alta. Ellos son el bahiense Federico Susbielles y Juan Manuel Pignocco. Eso sí, éstos no tienen una buena relación con el peronismo tradicional.
Entre los que lograron retener sus distritos se destacan las figuras de dos hombres bien identificados con el sciolismo. Ellos son Julio Marini, de Benito Juárez, y Néstor Alvarez, de Guaminí. Ambos son parte de Peronismo 2020, la agrupación que lidera la ministra de Gobierno, Cristina Alvarez Rodríguez, pero en caso de perder Scioli deberían renovar sus pergaminos.
También hay un triunfo randazzista: el de Alfredo Fisher, en Laprida. Y uno que podría haber sido randazzista, pero en realidad tiene tinte naranja. Es que el montermoseño Marcos Fernández, ahijado político del senador Alejandro Dichiara, nunca terminó de definirse como aliado del ministro del Interior y Transporte. Por supuesto, como se dieron las cosas, se puede decir que hizo bien.
Entre los grandes derrotados de la Sexta sección aparece el diputado Marcelo Feliú, quien tenía la posibilidad de hasta despegarse del mismísimo Randazzo y armar su propio juego seccional, pero se quedó en el camino. Luego de sacarse de encima al sciolista Iván Budassi en la interna K, sucumbió en las generales ante el periodista macrista Héctor Gay.
Otro histórico peronista que parecía que ganaba pero fue llevado puesto por la Ola Amarilla es Ricardo Curetti, de Patagones. El hombre parece no rendirse. Como lo hizo antes en Provincia, quiere acompañar a Scioli en Nación. Para sumar más votos y dedicarse a full a la campaña solicitó licencia en la Comuna.
Los otros derrotados son Juan Carlos Pellita, de General La Madrid, y Gustavo Trankels, de Tornquist. También se despidieron los Móccero, en Coronel Suárez.
Aunque no son parte del PJ, eran una fuerte pata del kirchnerismo seccional.
Entre los ganadores hay que mencionar a Roberto Alvarez, de Tres Lomas, pero el poco peso electoral del distrito lo mantiene todavía lejos de poder transformarse en la voz cantante de la sección. Lo propio le sucede a Marcelo Santillán, de Gonzales Chaves.
SEPTIMA SECCION
Buenas y malas para el peronismo de la Séptima. La mala llega desde el distrito más grande, Olavarría. Si bien es de extracción radical, el otra vez K José Eseverri sucumbió ante el amarillo Ezequiel Galli. Por si fuera poco, a nivel seccional sólo ingresaron dos diputados. Uno, el camporista olavarriense César Valicenti, y el otro el dominguista ultra K, en este caso de Saladillo, Walter Abarca.
El gran ganador y principal referente de la renovación fue el bolivarense Eduardo “Bali” Bucca, quien es parte de Los Oktubres y cuenta con el incondicional apoyo de quien quiere renovar la AFA, Marcelo Tinelli. También venció el roqueperense Juan Carlos Gasparini, a quien no deja del todo bien parado su condición de anibalista.
En Tapalqué, Gustavo Cocconi, se convirtió en uno de los alcaldes históricos de la Provincia. Va por los quince años de mandato. Esa condición de histórico, justamente, es la que lo deja afuera de los lugares de poder. En la Séptima también va a mandar la renovación. Por eso hay que seguir con atención al camporista Hernán Ralinqueo, quien recuperó 25 de Mayo para el peronismo y tiene una buena relación con Bucca y Valicenti.
En Azul también fue victoria del kirchnerismo, pero el intendente electo, Hernán Bertellys, primero tendrá que intentar unificar al justicialismo local, tarea para nada sencilla. El jefe comunal saliente, José Manuel Inza, puede dar fe del gran desbarajuste.
En General Alvear, fue justamente la desunión del peronismo lo que provocó que el radical Alejandro Cellillo retenga el distrito. En las PASO, los dos candidatos del FpV sumaron más del 60 por ciento de los votos. El gran derrotado fue el histórico Alfredo Sivero.
OCTAVA SECCION
La Octava asiste a un gran interrogante sobre el reordenamiento del peronismo. Ya sin líder político natural, ante la derrota de Pablo Bruera, volvió a asomar la figura del ex intendente Julio Alak, quien hacía muchos años no realizaba un mitin partidario.
El bruerismo buscará reorganizarse durante el verano detrás de la figura del concejal Gabriel Bruera. Parece una labor entre titánica y utópica. Julio y Pablo jamás se llevaron bien, y nada indica que puedan abrevar dentro de un mismo espacio. Nada.
Aún es un misterio qué rol jugará la diputada Valeria Amendolara, única referente del PJ bruerista con cargo asegurado. Otro que perdió protagonismo y armado territorial es el titular de AUBASA, Gonzalo Atanasof, quien quedó atado a la suerte de Scioli, por su trabajo bajo la órbita de su hermano “Pepe”.
Todos éstos tratarán de estar dentro del PJ; no así el massismo. Se sabe: el tigrense aspira a una renovación o al liderazgo desde otro lugar más heterogéneo que la estructura tradicional del partido. Y hoy, el diputado nacional electo del espacio, Raúl Pérez, no parece dispuesto a dar esta lucha en el pago chico.