Cómo queda reconfigurado el mapa político en la Nación y en la provincia de Buenos Aires. Quiénes serán los nuevos líderes de la oposición y los principales referentes del oficialismo. Cuáles los actores que se perfilan con chances para 2015
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“Avanti morocha”, canta ahora una caravana, desplazándose en la fiesta de la democracia por calles en las que se mueve como única dueña. Dadivosa, la sociedad argentina decidió darle casi todos los dulces a esa mujer vestida de negro, y a toda su tropa. Premió de igual modo el electorado bonaerense a ese hombre que gobierna la Provincia, y seguirá haciéndolo, ahora con premios extra, como más intendencias y más legisladores del palo.
Fantasmal, sin poder convencer a la señora paqueta, al obrero de la fábrica, al estudiante rebelde o al quejoso productor, la oposición no asustó, ni conquistó. Pidió, dividida, “truco o trato”. En las urnas no le dejaron los caramelos suficientes, ningún truco resultó, y las consecuencias de los tratos quedaron a la vista.
El domingo 23, los días sucesivos, y seguramente el inicio del próximo proceso político -con terminal en 2015 y parada intermedia en 2013- fueron, son y serán de descorche para esa comparsa de número abrumador que es hoy el Frente para la Victoria. De todos modos, quizá no tan lejos en el tiempo el propio oficialismo comience a tener sus cuitas puertas para adentro.
Sólo unos pocos opositores pueden en este Halloween calzarse la calabaza con la alegría de los niños que reciben el chiche esperado. En medio de una división y el pánico por no encontrar el argumento, la película de “los otros” no asusta a nadie más que a los propios “otros”. Supone, en principio, una excelente noticia para los K, pero cuando el problema no está afuera, muy fácilmente surge adentro. El mayor desafío del kirchnerismo será mantener la paz interior en el variopinto y, cada vez más, poblado pelotón propio.
Cristina Fernández de Kirchner obtuvo la reelección con casi el 54 por ciento de los votos, el mayor apoyo desde el regreso de la democracia, en 1983, cuando Raúl Alfonsín logró poco más del 51 por ciento. Aquella vez, la diferencia con el segundo fue apenas de 3 puntos; ahora superó los 37.
Hermes Binner, candidato a Presidente del Frente Amplio Progresista, alcanzó el segundo lugar, con casi el 17 por ciento. Quedó lejos; sin embargo, es uno de los pocos opositores con sonrisa no impostada. Ni hablar de su candidato a senador nacional Jaime Linares, el gran batacazo en la Provincia, ayudado por el arrastre del santafesino. Conservar el acuerdo entre el socialismo no K, el GEN y Proyecto Sur es un desafío para los conductores de estos tres espacios.
El radicalismo, relegado al tercer lugar con un fantasmagórico 11,14 por ciento, deberá bregar mucho para resurgir. Se gastó demasiado rápido la figura de Ricardo Alfonsín, a quien quizá el partido quiera fagocitar en un nuevo intento por lavar en uno las culpas de muchos.
Así como la pintura de Alberto Rodríguez Saá puede mostrar motivos alegres, se apagó cualquier luz para Eduardo Duhalde. El ex Presidente porfió, y perdió como quizá nunca creyó perder. Se quedó con nada, sobre todo sin Chiche en el Senado, su última apuesta.
Jorge Altamira, del Frente de Izquierda y los Trabajadores, se endulzó la boca con el sexto lugar, relegando a Elisa Carrió al fondo de la grilla, a un apocalipsis que tantas veces vaticinó y terminó sufriendo en carne propia.
Scioli en la Provincia arrasó y sacó 40 puntos por encima de Francisco de Narváez. Se colocó el Gobernador como el gran elector, y el primero en una grilla que irá a buscar dentro de cuatro años la apetitosa torta de la última puerta. El Colorado, desteñido, asegura que va a insistir por la Provincia nuevamente en 2015. Por el oficialismo quedaron muy bien posicionados un par de intendentes.
Lo que viene
Para algunos, el resultado y la diferencia sacado por la Presidenta es una razón más que suficiente para trasladar la alegría a su vestuario, que aún respeta el riguroso luto. Kirchner siempre estará presente entre los pingüinos, pero el cristinismo ya puso su piedra fundacional. Hay diferencias -sutiles en algunos casos y no tanto en otros- con la primera etapa del ejercicio de poder por parte del kirchnerismo.
Para adelante, desvelaría a Cristina moldear al candidato 2015 más comprometido con el modelo que inició Néstor Kirchner en 2003. Ella misma despejó cualquier duda -se habló de un intento de reforma constitucional que le permita otra reelección- al pronunciar “yo no quiero más nada”. Aspira a liderar el traspaso para garantizar la continuidad del proyecto.
Para Carlos Fara, los dirigentes mejor posicionados para suceder a la mandataria son Daniel Scioli, Amado Boudou, Juan Manuel Urtubey, Juan Manuel De la Sota, Jorge Capitanich y Sergio Massa. “Son todos generales con mando de tropa”, explica a La Tecla el consultor y analista.
“Seguro va a jugar con más de una baraja. Lo menos probable es que los elegidos sean De la Sota, Scioli o Massa. Capitanich y Urtubey están en el medio. Potenciará también a alguien de su futuro gabinete. La relación entre ellos va a ser cambiante, y también dependerá de cómo opere la Presidenta sobre ellos, pero son seis para un solo sillón. Massa y Boudou tienen la alternativa de la provincia de Buenos Aires, o la Capital, en el caso del nuevo vicepresidente”, considera Fara.
La duda instalada en el círculo presidencial es si alguno de los mandatarios provinciales posee el ADN K, más allá de que hasta ahora se mostraron como socios y aliados. En ese análisis es en el que el vicepresidente electo cobra fuerzas. Cristina lo considera un puro.
El analista minimiza el poder de fuego que pueda ejercerse desde el PJ. “El rol partidario será muy relativo, porque el PJ no es una unidad y, además, va a estar congelado. Si algo demostraron los dos turnos presidenciales es que las estructuras han tenido un peso relativo, y la Presidenta lo sabe”, dice. Fara plantea, además que, desde ahora, los máximos referentes con peso específico del justicialismo “empezarán una serie de posicionamientos frente a la opinión pública, sobre todo aquellos que no dependan directamente de la Presidenta, para ver cómo empiezan a conformarse las fichas hacia 2013”.
Claro, la instalación en la opinión pública será una de las claves para ingresar en la etapa de la sucesión. “Probablemente la Presidenta menee el tema de la reforma con reelección, para retrasar la discusión sobre su sucesión y mantener el poder lo máximo posible”, argumenta Fara.
Otra pelea que se desatará a partir de ahora tiene que ver con la sucesión de Scioli
en la provincia de Buenos Aires.
El titular de Fara y Asociados cree que “tendrá varios aspirantes, porque el que logre el premio puede tener una perspectiva de ocho años. Lo que es claro, por lo que indica la historia, es que por la Provincia podrán pelear con alguna chance los que ya sean figuras nacionales, o estén fuera del esquema territorial hoy. Ya pasó con Ruckauf, Solá y Scioli”.
Si Sergio Massa (quien hizo una excelente elección en Tigre y posibilitó, además, que ganen sus candidatos en otros distritos) y Amado Boudou no logran quedar incluidos en la grilla de sucesión presidencial, con seguridad, disputarán la gobernación pro
vincial.
LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICION Nº438 DE REVISTA LA TECLA