En diálogo con La Tecla en Vivo (Cadena Río, FM 88.7), Raúl Rivara, diputado nacional e integrante de la “mesa chica” del felipismo, explicó lo acontecido ayer durante el acto de Felipe Solá en San Nicolás. “Es una muestra de la capacidad de diálogo del kirchnerismo”, dijo
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El Diputado nacional Raúl Rivara, integrante del felipismo, dialogó con La Tecla en Vivo (Cadena Río, FM 88.7) sobre las complicaciones que él y Felipe Solá atravesaron ayer, durante el acto de conmemoración del primer aniversario del 28 de Junio, en San Nicolás.
Rivara explicó que “poco después del mediodía ingresaron al local 150 o 200 militantes de la UOCRA en perfecto orden. Yo no sé si eran de la UOCRA: tenían cartelitos y gorrito, pero no tenían “pinta” de obreros de la construcción”.
La presencia del Grupo generó malestar entre los adherentes al felipismo, ya que con bombos y silbatos amenazaban con hacer inaudible el discurso del candidato a presidente. “Lejos de amilanarse, Solá se acercó a ellos, les pidió que se retiren para poder hacer el acto –imaginensé ustedes el grado de aceptación de la propuesta de Solá-, y, ante la pasividad de la escasa policía que había en el acto, pese a que tanto el Ministro de Seguridad y el Gobernador estarían al tanto de que se llevaría a cabo, los militantes persistieron”.
“Ante esta actitud –explicó Rivara-, nos dirigimos a la Plaza, cerca de la casa de los acuerdos, donde habló a viva voz, sin micrófonos ni nada”.
“Es una clara demostración de la capacidad de diálogo del kirchnerismo”, dijo en Diputado. “Demuestran, primero, hasta qué punto les preocupa la candidatura de Felipe, y, segundo, su capacidad de diálogo, impidiendo que otro se explaye contra sus actos de gobierno”.
Consultado acerca de si los disturbios no le habían otorgado “visibilidad” a un acto que hasta el momento no había sido demasiado difundido, Rivara señaló que “hay algo más fuerte que la inteligencia y es el carácter. El carácter se impone sobre la inteligencia: esta gente no analiza racionalmente, se deja llevar. Esto implica que hacia los demás impongan la dualidad amigo/enemigo; más allá de que esto los favorezca o perjudique”.