Michael J. Fox fue uno de los momentos más emotivos de la 78ª edición de los Premios Emmy, celebrada en el Peacock Theater de Los Ángeles con la conducción de Mariska Hargitay.
El protagonista de Volver al futuro recibió el Premio Humanitario Bob Hope por su trabajo en la investigación y la defensa de pacientes con Parkinson.
Sucede que el actor de 65 años, cinco veces ganador del Emmy, subió al escenario en silla de ruedas y fue recibido con una ovación de pie. Recordó que, al principio, guardó en secreto el diagnóstico que recibió en 1991, a los 29 años, y que recién hizo público en 1998. “Me preocupaba que afectara mi trabajo y mi relación con el público. ¿Se reirían si supieran que estaba enfermo?”, dijo. Contó que el respaldo de la industria lo reconoció: “Comprendí que aceptar el Parkinson no significaba que tenía que rendirme ante él. Simplemente significaba que debía hacer todo lo que estuviera en mis manos por quienes viven con esta enfermedad”.
Vale mencionar que Fox fundó en 2000 la organización que lleva su nombre y aseguró sentirse orgulloso de los avances científicos. “Nos acercamos cada vez más a erradicar esta enfermedad para siempre”, afirmó, y agradeció a investigadores, donantes y a la comunidad de pacientes.También dedicó palabras a su esposa, Tracy Pollan, con quien está casado hace más de tres décadas, y a sus cuatro hijos, Sam, Aquinnah, Schuyler y Esmé. “Agradezco a Tracy y a nuestros hijos por sus sacrificios, su paciencia y su amor. No tienen ni idea”, expresó.
El premio, uno de los máximos honores de la Academia de Televisión, se había entregado antes a figuras como Oprah Winfrey, George Clooney y Sean Penn. Fox también estaba nominado como mejor actor invitado en comedia por su papel en Shrinking, donde interpreta a un hombre con Parkinson.