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Martes, 30 junio 2026
Argentina
LA TECLA PATAGONIA

Legislaturas: las fragmentaciones de cara a los armados 2027

Las cámaras legislativas dejaron atrás la estabilidad inicial. Las rupturas de bloques y los nuevos alineamientos ya reflejan la carrera política hacia las próximas elecciones

Legislaturas: las fragmentaciones de cara a los armados 2027
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El primer semestre de 2026 terminó de consolidar un fenómeno que ya se insinuaba desde fines del año pasado: las legislaturas de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz ingresaron en un proceso de fragmentación que modificó el mapa político con el que habían iniciado sus mandatos en diciembre de 2023. Nuevos bloques, interbloques, legisladores que abandonaron los espacios por los que fueron electos y partidos que comenzaron a redefinir liderazgos son hoy parte de una dinámica común que atraviesa a toda la Patagonia y que encuentra una explicación compartida: la política ya empezó a jugar las elecciones de 2027.

El cambio resulta significativo porque hace apenas dos años y medio las cuatro provincias inauguraban un nuevo ciclo político. Neuquén rompía por primera vez en seis décadas la hegemonía del Movimiento Popular Neuquino con la llegada de Rolando Figueroa; Chubut dejaba atrás veinte años de gobiernos justicialistas con el triunfo de Ignacio Torres; Santa Cruz ponía fin a más de tres décadas de administraciones kirchneristas con Claudio Vidal; mientras que en Río Negro Alberto Weretilneck iniciaba un nuevo mandato apoyado en la fortaleza territorial de Juntos Somos Río Negro.

Aquellas victorias, sin embargo, tuvieron un rasgo común: fueron construidas sobre alianzas amplias, heterogéneas y con sectores provenientes de tradiciones políticas muy diferentes. Radicales, dirigentes peronistas, referentes del PRO, partidos provinciales y expresiones vecinales convivieron dentro de coaliciones que resultaron eficaces para ganar elecciones, pero cuya cohesión comenzó a deteriorarse una vez iniciada la gestión.

Con la administración cotidiana ya avanzada y el calendario electoral acercándose lentamente, las diferencias internas dejaron de ser contenidas por el objetivo de conquistar el poder y comenzaron a expresarse dentro de las cámaras legislativas. Diputados que hasta hace pocos meses integraban los bloques oficialistas decidieron construir espacios propios, otros optaron por conformar interbloques con dirigentes de distintos orígenes y varios partidos iniciaron procesos de renovación interna pensando en la próxima disputa por las gobernaciones.

La consecuencia inmediata fue un mapa legislativo mucho más atomizado que el heredado de las elecciones de 2023. En algunas provincias las fracturas tuvieron un efecto principalmente político, mientras que en otras impactaron directamente sobre la capacidad de los oficialismos para reunir mayorías y aprobar proyectos.

Neuquén representa uno de los ejemplos más claros de esa lógica. La salida de legisladores del oficialismo para conformar Democracia Neuquén y posteriormente el interbloque Neuquén República no sólo modificó el equilibrio interno de la Legislatura, sino que abrió la construcción de una alternativa política con aspiraciones explícitas hacia 2027.

En Río Negro la situación adquirió otra dimensión. Las sucesivas escisiones alcanzaron tanto a la oposición como al propio oficialismo de Juntos Somos Río Negro, dando origen a una inédita cantidad de legisladores sin bloque reconocido.

Chubut también dejó atrás la imagen de cohesión que había acompañado los primeros años de gestión de Ignacio Torres. La ruptura de Despierta Chubut, desencadenada por el debate sobre la reforma de la ley de pesca, puso en evidencia que incluso un oficialismo con mayoría legislativa puede comenzar a exhibir tensiones cuando los intereses sectoriales y las estrategias electorales empiezan a cruzarse.

Santa Cruz muestra probablemente el caso más delicado para un oficialismo. Claudio Vidal consiguió durante 2024 construir una mayoría propia que le permitió avanzar con reformas de fuerte impacto institucional, pero ese equilibrio comenzó a resquebrajarse este año con la salida del diputado vinculado al senador nacional José Carambia.

Más allá de las particularidades de cada distrito, la Patagonia comparte hoy un mismo escenario político. Las legislaturas dejaron de ser únicamente ámbitos de tratamiento de leyes para convertirse en espacios donde comienzan a definirse los alineamientos que marcarán la próxima competencia electoral. Cada bloque nuevo, cada ruptura y cada reacomodamiento interno representan, en buena medida, el primer capítulo de una campaña que todavía no comenzó formalmente, pero que ya condiciona buena parte de las decisiones políticas.

A poco más de un año de las elecciones legislativas nacionales y con las provinciales de 2027 cada vez más presentes en el horizonte, todo indica que la fragmentación aún no alcanzó su punto máximo. 

La estabilidad que mostraban las cámaras al inicio de los mandatos dio paso a una etapa de mayor negociación permanente, donde oficialismos y oposiciones deberán construir acuerdos más amplios para sostener la gobernabilidad.

Neuquén: Comunidad reconfigurada y un interbloque de alternativa libertaria

La Legislatura neuquina fue una de las primeras en reflejar el nuevo escenario político que dejó la histórica victoria de Rolando Figueroa sobre el Movimiento Popular Neuquino. La coalición Comunidad, integrada por dirigentes de distintos partidos, nació con una amplia base legislativa, pero esa diversidad comenzó a mostrar fisuras durante el segundo año de gestión. La salida de Mónica Guanque y Federico Méndez para conformar Democracia Neuquén marcó el primer desprendimiento importante del oficialismo y abrió una nueva etapa de reconfiguración parlamentaria.

El proceso se profundizó durante 2026 con la creación del interbloque Neuquén República, integrado por Democracia Neuquén junto a representantes de la UCR y Cumplir. Más que una simple alianza legislativa, el nuevo espacio, que se mostró cercano a la vicepresidenta Victoria Villarruel, se presenta como un armado con vocación electoral para disputar protagonismo en 2027. 

Al mismo tiempo, el MPN intenta redefinir su liderazgo tras perder el poder por primera vez en seis décadas, mientras sectores históricos evalúan distintos niveles de acercamiento con el oficialismo. En paralelo, La Libertad Avanza comienza a consolidar una estructura propia con la senadora Nadia Márquez como una de las figuras con mayor proyección. El resultado es una Legislatura más plural que obliga al Gobierno a sostener consensos permanentes y anticipa una competencia mucho más abierta para la próxima elección provincial.

Chubut: Una mayoría que sigue firme, pero que no se ve tan homogénea

La Legislatura de Chubut fue una de las que inició el período con un oficialismo más sólido. El triunfo de Ignacio Torres  le permitió construir una mayoría de 16 de las 27 bancas, suficiente para impulsar su agenda de gobierno sin depender de acuerdos permanentes con la oposición.

Esa fortaleza legislativa fue uno de los principales activos políticos del gobernador durante el primer tramo de su gestión y le permitió avanzar con reformas vinculadas al ordenamiento de las cuentas públicas, la relación con los municipios y el reordenamiento del Estado provincial. Sin embargo, esa imagen de cohesión comenzó a resquebrajarse durante el primer semestre de 2026. El punto de inflexión llegó en febrero, cuando el tratamiento de la reforma de la ley de pesca provocó la salida de los diputados Sergio González y Mariela Tamame del bloque Despierta Chubut. Ambos rechazaron la iniciativa impulsada por el Poder Ejecutivo para recuperar facultades sobre la administración del recurso pesquero y denunciaron diferencias con la conducción política del oficialismo.

La decisión derivó en la conformación del bloque Chubut Unido y representó la primera ruptura significativa dentro del espacio que sostiene al gobernador. Lejos de intentar minimizar el episodio, Torres buscó darle una lectura política y sostuvo que prefería un bloque más compacto antes que mantener legisladores que no compartieran los objetivos centrales de la gestión. La definición dejó en claro que el Gobierno prioriza la disciplina interna por encima del número de bancas, aun cuando ello implique resignar parte de la comodidad parlamentaria con la que comenzó el mandato. 

Río Negro: Ruptura tras ruptura y la discusión sobre la potestad de las bancas

La Legislatura de Río Negro es el caso más representativo de la fragmentación política que atraviesa la Patagonia. Tras las elecciones de 2023, la conformación inicial comenzó a modificarse de inmediato y, dos años y medio después, el escenario es muy distinto al original. Las sucesivas rupturas afectaron tanto a la oposición como al oficialismo y derivaron en un hecho inédito: ocho legisladores quedaron sin bloque legislativo reconocido por disputas políticas y reglamentarias.

Dentro de Cambia Río Negro, Patricia Mc Kidd y Santiago Ibarrolaza se alejaron tempranamente del PRO por diferencias con la conducción partidaria. Gabriela Picotti se alineó políticamente con el diputado nacional Aníbal Tortoriello, al igual que Claudio Doctorovich. Martina Lacour también abandonó el bloque y disputa la conducción del PRO rionegrino con el respaldo de Tortoriello. Paralelamente, César Domínguez dejó Primero Río Negro para incorporarse a La Libertad Avanza y reclamar una bancada propia.

La mayor sorpresa llegó desde el oficialismo: los legisladores barilochenses Marcela González Abdala y Daniel Sanguinetti anunciaron su salida de JSRN, cuestionando el rumbo del partido y denunciando que había perdido los principios con los que fue fundado.

Esta decisión redujo la bancada oficialista y expuso la primera fractura interna en el espacio que gobierna la provincia. La acumulación de desprendimientos generó una fuerte disputa institucional. El vicegobernador Pedro Pesatti había habilitado la conformación de nuevos bloques, pero la comisión de Labor Parlamentaria resolvió mantener la estructura surgida de las elecciones de 2023, dejando sin reconocimiento formal a los nuevos espacios.

Santa Cruz: La pérdida de la mayoría en medio de la tarea para buscar consensos

Tras el pase de Cristian Ojeda y Fernando Pérez a inicios de 2024 de la oposición al oficialismo, el gobernador Vidal contó con una mayoría que le permitió impulsar con comodidad buena parte de su agenda legislativa, incluyendo reformas impacto institucional como la ampliación del Tribunal Superior de Justicia. Ese equilibrio comenzó a resquebrajarse durante el primer semestre de 2026.

El primero en abandonar la bancada fue el diputado por Gobernador Gregores, Alfredo Martínez Alfaro, que constituyó el monobloque Santa Cruz Adelante, argumentó diferencias con el funcionamiento interno del bloque. Poco después hizo lo mismo el legislador de Puerto San Julián, Piero Boffi, de extracción radical y ahora presentándose como independiente, que también cuestionó la falta de diálogo y de participación en la toma de decisiones dentro del oficialismo.

La tercera salida tuvo un origen diferente. El diputado por Las Heras, Javier Jara, responde políticamente al espacio Movere, la fuerza que nació en esa  ciudad impulsada por los hermanos Carambia: el senador nacional José Carambia y el intendente Antonio Carambia. Su alejamiento de Por Santa Cruz representó el correlato legislativo del progresivo distanciamiento entre ese sector político y el gobernador Vidal. Tras abandonar la bancada oficialista, Jara formalizó el monobloque Movere. 

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