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Viernes, 11 septiembre 2026
Argentina
DE CIUDAD A PROVINCIA

El lanzamiento forzado de Gabriela Michetti

El macrismo busca que la mujer oriunda de Laprida sea la candidata de un nuevo frente electoral en Buenos Aires. Sin embargo, ella prefiere seguir jugando en Capital. Quiénes son las que la quieren mandar a Provincia. El denarvaísmo mira con desconfianza, y un sector duhaldista resiste y ofrece otro nombre

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Gabriela Michetti irrumpió en la escena pública de forma casi inesperada, cuando ya Mauricio Macri empezaba a sentir piedras en su camino electoral.

Surgió desde un ámbito apartidario, sin pasado que olvidar, y con una trayectoria social que lograba unificar de manera precisa la moral católica, la modernidad del psicoanálisis y la valentía de afrontar a los 29 años una paraplejia que la dejó atada de por vida a una silla de ruedas. Con un discurso progresista, Gabriela se ganó la consideración de los porteños.

Desacartonó la imagen rígida de Macri, y ganó, de forma inmediata, un lugar de privilegio en la lista de legisladores porteños del PRO, por entonces una fuerza opositora en la Capital.

A partir de allí todo fue vértigo en la carrera de Michetti, que llegó hasta la cúspide marcrista en 2007, con la obtención de la vicejefatura de la Ciudad de Buenos Aires, en dupla con su jefe, Mauricio.

Luego, una pausa, y un lento descenso. Apenas dos años después de la triunfal elección debió aggiornar su discurso y aceptar la candidatura a la diputación nacional en representación de la Ciudad. Un lugar plácido pero poco exitoso. Este cambio le significó un margen de maniobra en la cruenta interna que comenzaba a desarrollarse en el partido. El avance de Horacio Larreta fue inexorable. La decisión de Mauricio Macri de postergar su candidatura presidencial y apostar a un más seguro segundo mandato capitalino, la terminó de marginar.

Ahora, Gabriela Michetti puja por continuar jugando en la Ciudad, y resiste la posibilidad de mudarse a la Provincia como pontecial candidata a la Legislatura y, luego, al Ejecutivo.

Sin embargo, la decisión parece tomada. El ministro de Gobierno porteño, Emilio Monzó, encargado de la campaña, inició el proceso de exposición de la candidata. Pero la postulante muestra algunos puntos débiles, que deberán ser atendidos.

Cuando fue vicejefa de Gobierno, y encargada de presidir las sesiones de la Legislatura porteña, apenas se dejó ver por el Palacio. Entre el 13 de diciembre de 2007 y el 6 de noviembre de 2008 se realizaron 43 sesiones, y Michetti estuvo ausente en 40. En ningún caso pidió licencia; es decir que tuvo un 98,71 por ciento de ausencias sobre el total de sesiones.

“Yo fui votada para gobernar al lado de Mauricio y no para tocar la campanita en la Legislatura”, respondió la vicejefa cuando le cuestionaron los faltazos.

En ese tiempo hubo otro escándalo que la tocó directamente. Su hermana Silvina Michetti estaba a cargo de la firma internacional de lavado “5 a sec”, que intentaba copar el mercado en la Capital. Un proyecto de ley, presentado por diputados michettistas en la Legislatura porteña, obligaba a las tintorerías tradicionales a condicionar su maquinaria al proceso moderno que vendía la firma de origen francés. Michetti quedó en el centro de la escena, como responsable de un evidente lobby a favor de su familia. El proyecto se aprobó y, de acuerdo a lo denunciado por los co-merciantes, se desató una suerte de “cacería” contra las pequeñas tintorerías.

Esto no pareció afectar el camino de la vice, que dos años antes de culminar su mandato, y contradiciendo todas sus proclamas éticas, aceptó encabezar la lista de diputados nacionales por la Ciudad, para enfrentar a un peso pesado, como era en ese entonces Fernando Pino Solanas.

“No estoy de acuerdo, pero Mauricio me lo pidió”, se excusó la candidata.
En el Congreso la diputada no ostentó un perfil alto, aunque mostró algunas demoras. Por ejemplo, olvidó actualizar su declaración jurada, presentada en 2010. En ella acusa dos propiedades y un ingreso exclusivamente restringido a la dieta parlamentaria.

Con respecto a la mudanza a la Provincia, el contexto político en el que debería moverse la oriunda de Laprida no parece el más seguro.

El PRO tiene una representación provincial de un senador (Aníbal Asseff) y seis diputados (Orlando Yans, Nancy Monzón, Jorge Srodek, Julio Garro, Verónica Couly y Jorge Alves), más una intendencia en Vicente López, a cargo de Jorge Macri. Luego, la posibilidad de socios del PJ anti K, que en los últimos tiempos fluctuaron entre las figuras de Eduardo Duhalde y Francisco de Narváez.

Sin embargo, la posibilidad de un desembarco de la ex vicejefa en territorio bonaerense incentivó la jugada de peronistas críticos, que buscan posicionar al intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, como futuro candidato. “Tiene que ser un peronista”, dicen desde el sector.

Semanas atrás, el jefe porteño visitó el Senado provincial para comenzar con el desembarco, de cara a su futura postulación a la Presidencia en 2015. La diputada nacional no fue de la partida, aunque ha-bía sido anunciada. Dicen que la decisión fue para no apurar una candidatura que aún no fue negociada con los justicialistas críticos y, además, porque, al parecer, Michetti resiste esta posibilidad. La diputada cuenta como mayor valor una buena imagen, acompañada por un discurso fluido, pero en los hechos no posee gran estructura interna en la Capital, y sí una escasa tarea legislativa para exhibir. De todas maneras, no es una figura para descuidar, ya que, como remarcan con cautela, “es terriblemente ambiciosa, y menos inocente de lo que se muestra”

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