Intentaron bajarla, pero, de todos modos, ocupó su banca en el Congreso. Ante La Tecla dice que ése no es su lugar. Igualmente, la dirigente del MIJD sueña con ser presidenta de la Nación
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Su nombre saltó a la “fama” luego de las elecciones de octubre, cuando el titular del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), Raúl Castells, intentó hacerla renunciar a su banca en el Congreso para poder asumir él. La diputada Ramona Puchetta sigue convencida de que eso hubiera sido lo mejor, y cuenta a La Tecla que se siente incómoda, que no es su lugar. De todos modos, se encarga de remarcar que sueña con ser presidenta de la Nación. Pucheta nació en la localidad de Quitilipi, y hace 26 años se trasladó junto a su familia hacia la provincia de Buenos Aires. Actualmente reside en Villa Albertina, Lomas de Zamora, donde se encuentra la sede central del MIJD, en el que milita desde hace once años.
-¿Siente que le cambió la vida el hecho de pasar de ser una dirigente barrial a ser diputada nacional?
-No, no me cambió la vida, al contrario. Esto no es lo que me gusta. No me canso de repetir todos los días que quiero seguir en el lugar que estaba, visitando los centros, reuniéndome con los compañeros, buscando dónde podemos conseguir un medicamento para aquellos que lo necesitan. Como diputada me siento incómoda, no es lo que me gusta hacer.
-¿Entonces hubiese preferido que asumiera Castells en su lugar?
-Toda la vida. Por eso es que se ha luchado mucho para que él esté en el Congreso. De hecho, cuando armamos las listas, como sabíamos que el porcentaje iba a ser ajustado, ya habíamos decidido que si Raúl no entraba, yo me bajaba. Si hubiésemos entrado los dos, para mí sería mucho más fácil.
-Más allá de lo legal, al intento de bajarla muchos lo tomaron como un ataque a la participación de la mujer en la política. ¿Qué tiene para decirles a los que pensaron así?
-No es así. Soy parte de una organización que es integrada en más de un ochenta por ciento por mujeres. En el MIJD, donde todo va a votación, las decisiones las tomamos las mujeres.
-Dejando de lado el MIJD, ¿cree que la mujer sigue estando relegada en el mundo de la política?
-Creo que hemos avanzado mucho. Me parece bien, tiene que ser así.
-Desde su visión de mujer, ¿cómo ve a la Presidenta?
-Me parece que sus asesores no le informan muchas de las cosas que suceden, y por eso es que cree que todo está bien. Nosotros sabemos muy bien que hay problemas, y que cada día esos problemas se agudizan más. De todos modos, que la Presidenta sea mujer es muy importante, y nos da la pauta de que las cosas están cambiando. Sería mucho mejor que
no fuera tan irónica y chocante.
-Ahora que está metida de lleno, ¿sueña con ser presidenta de la Nación?
-Aquellos que luchamos por una Argentina mejor, nunca debemos descartar esa posibilidad. ¿Por qué no? Si alguna vez soñé con ser, por lo menos, consejera escolar y hoy soy diputada nacional, todo es posible; sólo hay que atreverse a escalar la montaña.
-¿Cuál sería la primera medida que tomaría como presidenta de la Nación?
-En nuestro partido siempre decimos que hay que suspender el pago de la deuda externa, para, con ese dinero, realizar un montón de cosas que hacen falta en el país.