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Miércoles, 26 agosto 2026
Argentina
LA TORMENTA VIRO A NACIóN

Daniel Scioli disfruta que cambió el viento

Tras recibir fuertes críticas provenientes en su mayoría de sectores vinculados al gobierno nacional, el mandatario bonaerense sabe que por ahora no se fijarán en él. La administración K tiene su atención puesta casi exclusivamente en el Proyecto X, el caso Boudou y el accidente de Once

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Luego de un verano caliente, que incluyó los más diversos ataques, casi todos provenientes de sectores vinculados al gobierno nacional, el gobernador Daniel Scioli respira tranquilo. Al menos, por ahora. Los últimos sucesos que se han ganado las tapas de los diarios golpearon fuerte a la administración de Cristina Fernández. Por lo tanto, sus muchachos prefirieron guardar silencio y olvidarse, si se quiere, del mandatario provincial.

Desde el polémico Proyecto X, pasando por el supuesto caso de corrupción que salpica a Amado Boudou y el lamentable accidente de trenes en la estación de Once; todos involucran al gobierno nacional. Y la oposición y la prensa anti k, ni lerdos ni perezosos, apuntan sus cañones con el objetivo de encontrar explicaciones. En tanto, desde la Provincia solo observan con atención, sabiendo que no serán blanco de nuevos ataques.

"Ni Mariotto ni ningún de los lanceros K pueden reclamarle nada a Scioli", dice con alivio un allegado a la Gobernación, y recuerda que la ministra Nilda Garré, crítica hasta hace un tiempo de las políticas de seguridad de Casal y Scioli, "no sabe como hacer para explicar con decoro que es lo que realmente sucedió con el Proyecto X". Como todo el mundo destacó, Garré se mostró un tanto nerviosa en la última conferencia de prensa. Además, sus razones no resultaron del todo fundamentadas.

Pero no es todo. El mismísimo vicepresidente Amado Boudou, a quien muchos señalan como un posible pre candidato a presidente en 2015, lugar al que también aspiraría Scioli, se encuentra envuelto es un supuesto escándalo de corrupción que mantiene en vilo a los principales referentes que reportan a Cristina.

En las últimas horas, Laura Muñoz, la mujer que había revelado a los medios que Alejandro Vandenbroele era el “testaferro” de Boudou, ratificó sus acusaciones en Mendoza ante el fiscal federal Carlos Rívolo. Este investiga el caso abierto a partir de las revelaciones acerca de que personas cercanas al ex ministro de Economía se quedaron con la ex Ciccone Calcográfica, la imprenta más importante del país que, entre otras cosas, se dedica a la impresión de billetes.

Por si fuera poco, el accidente de trenes en Once. Lejos de poder decir algo acerca del gobernador Scioli, la presidenta guardó silencio durante cinco días, situación que no cayó para nada bien en la sociedad toda. El que no se cayó fue el Secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, que se puede decir hasta que habló de más. Su ya histórica frase "si el accidente era el feriado no hubiese sido tan grave", le hizo saltar la chaveta a Hebe De Bonafini, unas de las principales defensoras del kirchmnerismo. Lo trató de pelotudo.

En estos días, la única que tiene en contra el gobernador es la no resolución del conflicto docente. Pero nadie puede decir nada, ya que a diferencia de otros años, es generalizado y también afecta al gobierno nacional. En silencio, salvo por el "me rompe las pelotas", Scioli dejó atrás un verano caliente con reclamos y críticas. Sin embargo, las cosas parecen estar cambiando. Mientras la administración CFK intenta dejar atrás sus conflictos, en la Provincia respiran aliviados.

"Hasta se animó a plantarse y bancar a Sara Derotier de Cobacho en la Secretaría de Derechos Humanos", dice un diputado sciolista, aunque no se anima a relacionar esta decisión con el mal momento que atraviesa el gobierno nacional. De todos modos, con una sonrisa pícara, a modo de despedida, lanza: "vamos a ver como salen de esta".

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