Macri organiza campaña a través de su primo diputado
Al Jefe del Gobierno porteño no le gusta realizar caminatas por las provincias, y es una de las cosas que le critican desde el PRO. Otro de los cuestionamientos es la designación de Jorge Macri como operador presidencial. A esto se le suma las diferencias, cada vez más acentuadas, con De Narváez. La difícil tarea de llegar a la presidencia
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Mauricio Macri y Francisco de Narváez optaron por eludirse. Hace tiempo que no se encuentran, y sólo se mantienen comunicados a través de sus dirigentes. Su relación nunca fue amistosa, sino estratégica. Les dio buenos resultados electorales, aunque también les significó un fuerte desgaste (sólo basta recordar lo que fue el cierre de listas de la última elección general, en junio de 2009), y una proyección política muy difícil de unificar.
Las características comunes de ambos dirigentes son las mismas que los distancian. Ambos tuvieron un pasado empresarial importante, son nuevos en el ámbito político partidario y sueñan con llegar a la presidencia de la Nación; aunque en el camino podrían hacer una parada eventual en la ciudad de Buenos Aires y en la Provincia.
Sin embargo muchos allegados coinciden en afirmar que estas similitudes elevan el nivel de recelo que ambos se profesan. “Son muy personalistas, desconfiados y competitivos, no se llevan bien, aunque saben que se necesitan”, aseguran.
Mauricio Macri se encuentra en un frágil momento. Su gestión está atrapada en decisiones desacertadas y denuncias varias por aparentes irregularidades.
Su imagen ha descendido en las últimas semanas, fruto de la insatisfacción de los porteños, que dicen sentirse desilusionados por la prometida “nueva política”.
Esta situación anega las ambiciones presidenciales, pero no las anula.
El jefe porteño decidió bajar al territorio, recorrer las provincias y comenzar a “hacer política” como le pide su gente.
Sucede que una de las principales críticas que le hacen al ex empresario es su resistencia a la tarea proselitista, a la participación pública en temas coyunturales y al vínculo con sectores que pueden ser futuros aliados.
“Es un hombre muy esquivo, es difícil convencerlo de hacer recorridas, no le gustan; él prefiere mostrar actividades de gestión en la Capital, o hacerlo a través de la publicidad”, afirma un dirigente del PRO.
Desde el sector liderado por Francisco de Narváez la mirada es más áspera. “Mauricio quiere ser Presidente sin hacer política, no entiende como es esto; él cree que con un spot, unas remeras y alguna frase pegadiza es suficiente para que todos quieran votarlo”, expresa un hombre de la región bonaerense.
El universo Macri no sólo encuentra resistencias en territorios todavía no explorados, como las provincias, sino que se muestra hostil también en la Capital.
Allí, las encuestas lo muestran con una baja de imagen, lo que le significa una menor aceptación a las propuestas que intente esgrimir.
A esto se suma que la Legislatura porteña, si bien cuenta con la mayoría del bloque PRO, tiene como primera minoría a Proyecto Sur, el grupo opositor liderado por el diputado nacional Fernando Pino Solanas.
Este sector está decidido a dar batalla y convertirse en el máximo detractor del PRO. Sucede que Solanas cuenta con una creciente imagen positiva, y todos los encuestadores coinciden en afirmar que si hoy se presentara como candidato a la jefatura porteña, ganaría sin mayores inconvenientes.
Macri tiene, además, una situación compleja en su propia tropa: las líneas internas de su sector más cercano, donde se puede diferenciar a un Horacio Rodríguez Larreta (jefe de Gabinete) en confrontación con José Torello (titular del Partido), y por otro lado con la diputada nacional Gabriela Michetti; el justicialista Diego Santilli (ministro de Ambiente y Espacio Público) y el titular de Recrear y ministro de Educación, Esteban Bullrich, uno de los encargados del armado electoral.
Estos sectores tienen una dispar representación legislativa, que reproduce a su vez los litigios. Esta situación también se puede observar en el parlamento bonaerense, donde la figura de Jorge Macri, vicepresidente 3 de la Cámara de Diputados, genera alguna resistencia entre sus pares PRO de bancada.
Al parecer, las nuevas atribuciones concedidas al primo del jefe de gobierno porteño, que meses atrás se encontraba alejado y en completa soledad, tras algunos episodios que comprometían su vida privada y política, generó el malestar de los “históricos”.
Además del cargo como autoridad de Cámara, Jorge Macri fue designado por su primo para que organice la campaña presidencial. “No lo van a decir en público, pero esto generó una bronca bárbara entre el resto de la bancada, que hace rato viene trabajando cerca de Mauricio”, afirma un hombre del parlamento.
Pero lo más grave para Macri es el creciente malestar de muchos que ven con buena cara el armado que está haciendo De Narváez.
El primer paso lo dio el legislador porteño Daniel Amoroso, pero todos saben que no es el único. También algunos diputados nacionales del PRO, oriundos de la Provincia, juegan de lleno con el Colorado. Uno de los casos más evidentes es el del titular del bloque, Cristian Gribaudo, que no disimula su predilección por el empresario de medios.
Por su parte, De Narváez, cuenta con algunas herramientas a favor. Una de ellas es no tener que afrontar un cargo público que lo pudiera poner en situaciones vulnerables.
Otra, tener un espacio de fuerte exposición en el Congreso. Además, sus varias campañas de recorrida territorial, que le han permitido sumar en conocimiento y también en contactos; su “apertura” al momento de integrar socios y su autoproclamada pertenencia justicialista (que le habilita la incorporación de heridos y desilusionados del PJ), lo ubican con mayores chances al momento de sumar voluntades en el armado.
Macri y De Narváez, aunque continúan siendo socios en la Provincia (el bloque está unificado) y trabajan en interbloque en el Congreso, no tienen relación, y juegan el armado electoral por separado.
Ambos apuestan a fortalecerse en Buenos Aires y a expandir su estructura a todo el país. “Es como una competencia, a ver quién suma más”, dicen allegados.
El inconveniente es que esta carrera paralela puede cruzarse en algún punto, y allí nadie puede pronosticar si habrá vencedores y vencidos.