A este ritmo inflacionario subirá la Tasa de cambio Real
Según datos de Management & Fit, "la ausencia de políticas anti inflacionarias
consistentes, que permitan encauzar las pujas salariales y contener las expectativas hace que la
Inflación sea el resultado directo de mantener un alto Tipo de Cambio Real como objetivo de política económica"
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La intención de favorecer a ciertos sectores productivos, en particular a los competidores de importaciones, generó un proceso inflacionario preocupante.
La recesión experimentada durante el 2009 desaceleró la suba de precios, pero dejó a la
economía con un “piso” inflacionario del 15% anual. Para el 2010, las expectativas de losanalistas fueron revisadas al alza: se espera una inflación anual más cercana al 20% que al 15%del año anterior.
Las razones son una política fiscal pro cíclica y discrecional (necesaria para
mantener cierto control político por parte del oficialismo), en combinación con una nueva conducción del BCRA que parece (aún) más dispuesta a seguir los lineamientos del Poder Ejecutivo que la anterior. Este panorama implica que el TCR retomará una tendencia de caída, tras la estabilización (en un nivel más bajo) del 2009. La competitividad de la economía local, entonces, seguirá en caída a pesar de las intenciones oficiales por estimularla.
Desde comienzos de 2006 el TCR comenzó una trayectoria decreciente, con una posterior estabilización durante el 2008.
Con un dólar quieto y precios internacionales en ascenso, la razón de la declinación en el TCR se encuentra en la aceleración inflacionaria: medida por el IPC – City, la tasa anual de inflación aumentó de 11% en 2006 a 27% en 2008.
Para agravar aún más el problema, la expansión de la demanda impulsada desde el Gobierno no fue acompañada por medidas tendientes a controlar el incremento sostenido de los precios internos o al incremento de la producción en sectores productivos estratégicos.
Hacia fines de 2008 la crisis internacional impactó de pleno en las economías emergentes, provocando una abrupta caída en los precios internacionales.
Localmente, el shock externo fue compensado con una suba en el tipo de cambio nominal que, no obstante, no pudo alejar la economía de la recesión.
La caída en la demanda interna redujo la presión sobre los precios (aunque la inflación se mantuvo relativamente alta, alrededor del 15% anual) y, en combinación con los efectos anteriores, la evolución del TCR se amesetó.
Habiendo superado la recesión, la renovada actividad económica volverá a incrementar la presión sobre los precios. A menos que los precios internacionales (o el dólar, aunque es menos probable dada la política cambiaria de la nueva conducción del BCRA) acompañen la tendencia de los precios internos, el TCR retomará su tendencia decreciente.
Es en este punto donde consideramos que los efectos de un TCR objetivo resultan contraproducentes: los agentes económicos descuentan una inflación futura superior y realizan operaciones actuandoen consecuencia.
No habiendo políticas gubernamentales consistentes para el control inflacionario, el problema se vuelve inercial y el rol de las expectativas resulta fundamental para la evolución de los precios. Respecto a este último punto, la situación de las estadísticas oficiales puede generar expectativas desmedidas por parte de los agentes económicos. Es por ello que sería recomendable regularizar el INDEC para poder comenzar con un programa antiinflacionario consistente.