Ariana Grande le dijo adiós a la gira y, por un tiempo, también a los reflectores. El martes, en su último concierto en la O2 Arena de Londres, la artista se despidió del público con un mensaje cargado de emoción y gratitud, justo antes de iniciar un descanso de la exposición mediática.
Sobre el escenario, Grande describió The Eternal Sunshine Tour como una de las experiencias más hermosas y extraordinarias de su vida. Reconoció que le costaba hablar sin quebrarse y reservó las últimas palabras para quienes la acompañaron a lo largo de 41 fechas en Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido. Dijo atesorar esa etapa y consideró que tiene a los mejores fans del mundo.El receso no fue una sorpresa de último momento.
En agosto, la cantante de 33 años ya había anticipado que se tomaría un tiempo al terminar los shows en vivo. Su entorno explicó que dará un paso atrás en visibilidad y que quería cerrar la gira de manera saludable y feliz, para después alejarse del trabajo y de las apariciones públicas. El motivo, según esa versión, es el escrutinio constante que rodea su figura.
El final de la etapa también tuvo un detalle físico: previo a la penúltima noche, Grande contó que debió cambiar sus característicos borcegos de plataforma después de cortarse el pie. Aun así, sostuvo el cierre en Londres y dejó la gira atrás con un mensaje claro: por ahora, el escenario queda en pausa.