La Tecla
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La muerte de Carlos “Indio” Solari volvió a poner en escena una de las conexiones más particulares de la cultura popular argentina: su identificación con Boca Juniors y la admiración mutua que existió durante años entre el músico y Juan Román Riquelme.
Aunque el Indio siempre mantuvo un perfil hermético y evitó exponerse públicamente en cuestiones personales, nunca ocultó su simpatía por Boca. En distintas entrevistas dejó entrever su pasión por el club y especialmente por la figura de Riquelme, a quien admiraba por su personalidad dentro y fuera de la cancha.
El vínculo entre ambos trascendía lo futbolístico. Muchos seguidores encontraban similitudes entre el ex futbolista y el líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota: el bajo perfil, la relación distante con los medios, la idolatría popular y cierta rebeldía frente a las estructuras tradicionales del poder.
Riquelme también expresó públicamente su admiración por el Indio en más de una oportunidad. Incluso llegó a mencionar canciones de Los Redondos y a reconocer la influencia cultural que tuvo el músico en distintas generaciones de argentinos.
Con el paso de los años, el universo ricotero se mezcló naturalmente con el folklore futbolero de Boca. En la Bombonera y en distintas tribunas del país, las canciones del Indio se transformaron en himnos populares cantados por miles de hinchas.
Tras conocerse la muerte del músico, numerosos fanáticos xeneizes comenzaron a recordarlo en redes sociales y en las inmediaciones del estadio, donde aparecieron banderas, frases históricas y mensajes de despedida.
Más allá de la música y del fútbol, la relación entre el Indio Solari y Riquelme terminó representando una forma particular de entender la popularidad: lejos de la exposición permanente, cerca de la mística y sostenida por un vínculo profundo con la gente.