Argentina
Martes, 4 octubre 2022
LA TECLA PATAGONIA
15 de agosto de 2022

Santa Cruz: la eterna promesa de las represas

Las obras titánicas para la Provincia se vienen anunciando desde 2008. En 2012 se abrió la licitación. En 2015, con financiamiento por parte de China, pudieron arrancar, pero al mismo tiempo organizaciones ambientalistas empezaron a pedir estudios que detuvieron su construcción por unos meses. Pasaron 14 años y se supone que las represas iban a estar en 4

Santa Cruz: la eterna promesa de las represas - La Tecla
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Probablemente sean los proyectos más ambiciosos y con más envergadura que jamás haya tenido la provincia de Santa Cruz, pero como suele suceder en el país, todo gran plan siempre encuentra una cantidad innumerable de escollos que van desde la falta de gestión, conflictos gremiales y hasta exigencias de grupos ambientalistas.

Tal es el caso de las dos represas que se están construyendo en el río Santa Cruz que actualmente llevan los nombres del exgobernador Jorge Cepernic y el expresidente Néstor Kirchner, pero que tambíen se conocieron como Barrancosa y Condor Cliff antes de que Cristina Fernández de Kirchner cambiase su denominación en 2012 y Mauricio Macri las rebautizara entre 2016 y 2019.

Santa Cruz: la eterna promesa de las represas

La represa Néstor Kirchner se encuentra emplazada a 130 kilómetros de El Calafate. Tiene una una altura planeada de 73 metros, compuesta por 5 turbinas. Se estima que el muro de una longitud de 2 kilómetros y la superficie del embalse tendrá 250 kilómetros cuadrados.

Mientras que la represa Jorge Cepernic está construyéndose a 170 kilómetros del municipio de Comandante Luis Piedra Buena. Su altura sería de 41 metros con la extensión del muro de 2445 metros. El embalse será de 200 kilómetros cuadrados.

Primeros Esbozos

Si bien la idea de aprovechar el caudal del río Santa Cruz para generar energía eléctrica estuvo presente durante décadas, no fue hasta abril de 2008 que se dieron los primeros anuncios y se publicaron las primeras licitaciones para construir las represas. Para ese entonces el plan diagramado para completar las obras era de 4 años, pero en ese plazo no se concretó nada.

El 20 de abril de 2012, en el municipio de Comandante Luis Piedra Buena, la entonces Presidenta Cristina Fernández de Kirchner hizo de nuevo los anuncios de licitación, le sumó seis meses el plazo de 4 años previsto para terminar las construcciones y afirmó que la obra crearía 5 mil puestos de trabajo. En su presentación, la mandataria detalló que las hidroeléctricas generarían 1.740 megavatios, que iba demandar 1.600 metros cúbicos de hormigón, y cuyo costo sería de unos 4,7 mil millones de dólares, con la promesa de que cuando finalicen las construcciones, casi un tercio de la energía que se consume en el país provendría de las hidroeléctricas.

Santa Cruz: la eterna promesa de las represas

La gobernante mencionó los beneficios que traería tener las dos represas para la región, como las 47 mil hectáreas que servirían como embalse de turismo y el riego que extendería la frontera agrícola-ganadera en la meseta patagónica para generar más recursos. Asimismo, justificó que las obras no empezaron antes porque todavía no estaban dispuestas las obras del interconectado y también trajo a colación la usina de 240 megavatios en YCRT, otra de las obras que, tras 15 años de anuncios e inauguraciones, tampoco se ha podido terminar en Santa Cruz.

Un año y cuatro meses después, en agosto de 2013, el Ministerio de Planificación Federal, fundamentando su optimización, le hizo cambios al proyecto, la cantidad de turbinas pasó de 11 a 8 -5 para Kirchner y 3 para Cepernic- , se eliminaron los equipos complementarios y se redujeron los niveles de operación, por lo que la potencia instalada quedó en 1.140 megavatios. 

Recién en 2015 se le adjudicó la obra a una UTE conformada por las empresas Electroingeniería, Hidrocuyo y el grupo chino Gezhouba. El financiamiento de las construcciones fue realizado por China mediante los bancos China Development Bank, Industrial and Commercial Bank of China Limited y Bank of China Limited con una clausula cross default y un vencimiento a 6 años, que comprometió la ejecución del proyecto a otros convenios firmados con el país asiático. Tras sellar esta alianza, las primeras maquinarias empezaron a llegar.

Reclamo ambientalista y la Corte Suprema 

Al ver que la construcción de las represas empezó a avanzar con normalidad, comunidades originarias locales y ONG´s ambientalistas iniciaron acciones legales frente a la Corte Suprema para que se realicen estudios sobre el impacto ambiental en la zona con su audiencia pública correspondiente, según lo dictaminado por la Ley General de Ambiente.

Bajo consignas como “Río Santa Cruz sin represas”, “Río Libre”, y “Patagonia Libre”, que nuclearon grupos ambientalistas como Aves Argentinas, FARN, Banco de Bosques, Vida Silvestre Argentina, Flora y Fauna Argentina, y pueblos originarios Mapuche, Tehuelche y Mapuche-Tehuelche, con apoyo de una parte de la comunidad científica, se logró elevar una serie de cuestionamientos: la afectación de los cuerpos de hielo de la Patagonia, como la afectación del glaciar Perito Moreno –declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO desde 1981-, la alteración del flujo de las corrientes del rio Santa Cruz –que pondría más en riesgo aves en peligro de extinción como el maca tobiano-, la inundación de 40 mil hectáreas para la creación de los embalses que destruiría más de 70 sitios arqueológicos y, contrario a lo que había dicho la expresidenta 4 años atrás, la posible falta de recursos para productores ganaderos ovinos, que perderían su única fuente de agua potable.

Santa Cruz: la eterna promesa de las represas

Con lo anterior en cuenta, en diciembre de 2016 la Corte Suprema suspendió las obras de las represas hasta que no se realizaran estudios y consultas previas. Además, a mitades de 2017 se llevaron a cabo las audiencias públicas en las que más de 100 expositores detallaron las distintas problemáticas que traería la construcción de las hidroeléctricas.

El Estudio de Impacto Ambiental fue presentado por Emprendimientos Energéticos Binacionales (EBISA), empresa de capital estatal absorbida por ENARSA mediante el Decreto N°882/2017, que paso a llamarse Integración Energética Argentina (IEASA) y ahora se denomina Energía Argentina. En el análisis se concluyo que la construcción de la represas no representaba un impacto lo suficientemente prejudicial para detenerlas por completo, pero sí se pidió un informe cada trimestres sobre el estado de las obras.

El resultado del estudio estuvo muy lejos del agrado de los grupos ambientalistas, que criticaron a EBISA por carecer de independencia e idoneidad para abordar la complejidad del tema Además de que la empresa no encontraba habilitada para realizar el análisis de los riesgos ambientales de la obra debido a que no estaba inscripta en el Registro de Consultores de Impacto Ambiental del Ministerio de Ambiente.

Además señalaron que el estudio no se incluyó como parte de la obra a la línea de alta tensión, siendo indispensable para su funcionalidad ya que vincula la energía producida con el Sistema Interconectado Nacional, la cual no se había previsto en el proyecto licitatorio.
El 28 de agosto de ese mismo año, en el boletín oficial se publicó una resolución conjunta de los Ministerios de Ambiente y Desarrollo Sustentable, y de Energía y Minería, a través de la cual manifestaron la aprobación del proyecto de construcción de las represas. A finales de 2017 se retomó la construcción de las represas.

Sin embargo, las consecuencias de tener un estudio cuyo único fin fue darle continuidad a las obras se evidenciaron a finales de 2018, cuando las obras en la represa Néstor Kirchner tuvieron que paralizarse parcialmente por que las laderas donde debía fundamentarse el dique empezaron a ceder por la debilidad de la roca. Hasta el momento, por el hermetismo que maneja la UTE y funcionarios relacionados al tema, no se sabe con certeza cómo se está lidiando con la situación, cuya preocupación se acrecienta por la actividad sísmica provocada por los trabajos de maquinara.

La deuda con China

En mayo de 2021 las obras tuvieron que detenerse nuevamente ya que los bancos Chinos retiraron su financiamiento al cumplirse el plazo de 6 años del crédito que se había establecido en 2015. Los asiáticos reclamaban por un reintegro de 1,5 mil millones de dólares sobre los 4.714 que había aportado originalmente. A partir de ese momento, el Gobierno buscó las vías diplomáticas para revitalizar el crédito, entiendo que inversión de los chinos es una de las más grandes de la región.

Seis meses después, en enero de 2022, el embajador de Argentina en China, Sabino Vaca Narvaja, mantuvo una reunión con el presidente de la China Energy Engineering Corporation,  que es la casa matriz de Gezhouba Group Corporation, Song Hailian, en la que se empezó a acordar una adenda para garantizar la finalidad de las obras.

El viernes 27 de mayo se publicó en el Boletín Oficial el decreto que aprueba el "Modelo de Acuerdo de Enmienda y Restablecimiento al Contrato de Línea de Crédito" para el desarrollo del proyecto hidroeléctrico de las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic. Sin dar mayores detalles, la adenda se concretó a inicios de agosto con costos adicionales por 300 millones de dólares, por lo que la deuda con los chinos superó los 5 mil millones.

Actualmente, las obras de las represas emplean unos 2.700 trabajadores, un poco más de la mitad de los 5.000 que se tenían previstos.

Por ahora las obras están tratando de volver a encaminarse, pero con un tercio de las construcciones completadas y nuevas exigencias de estudios por parte de grupos ambientalistas, es difícil prever que se puedan completar a mediano plazo, por lo que la promesa parece que sigue siendo eterna.