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Tras el asesinato a golpes de Joao Silveira Freitas, de 40 años, por parte de dos guardias de seguridad en Brasil, una multitud se sintió afectada por el atropello y la violencia y salieron a las calles.
Freitas falleció el 19 de noviembre cuando dos agentes de seguridad que trabajaban en la puerta de Carrefour de Porto Alegre, atacaron a los golpes al hombre hasta dejarlo sin vida; esto ocurrió tras una discusión entre la víctima y una cajera que llamó a los guardias pidiendo ayuda.
Ante una parte de la sociedad lo vio como una muestra de racismo, ya que el hombre era negro, similar a lo ocurrido con George Floyd. Ayer se vivieron varias protestas a lo largo del país. Por su parte, el presidente Jair Bolsonaro twiteó: “Quienes instan al pueblo a la discordia, fabricando y promoviendo conflictos, atentan no solamente contra la nación, pero contra nuestra propia historia”.