CARLOS BIANCO
09/09
"Hay tomas de tierras como cualquier año"
Para el jefe de Gabinete, la oposición utiliza políticamente la problemática social, aunque reconoce que la intrusión “es un delito”. El caso Astudillo, la inseguridad, la pandemia, el futuro y lo que perdió por la cuarentena
Mano a mano con La Tecla, el jefe de Gabinete bonaerense recuerda con nostalgia los tiempos, no tan lejanos, en los que podía jugar al fútbol o a la paleta con sus amigos, o visitar a su papá y a su hermano; aunque dice que el tiempo que le insume la gestión le deja poco tiempo para otras cosas. Frontal, Carlos Bianco no elude, se extiende a veces, y deja en cada respuesta una frase que lo define, define al gobierno provincial y puede incluso abrir la polémica. 

-La explosión de la toma de tierras se ha convertido en un tema central en estos días. ¿Cómo lo ven desde el gobierno? 
-No es que explotó, ni mucho menos. Las tomas de tierras suceden en la Provincia desde hace 40 o 50 años, con distinto grado de intensidad. En los últimos años hubo muchas, porque es cierto que hay un problema estructural, que es el déficit habitacional, y que se agravó durante la gestión de Vidal. Entre 2009 y 2015 se construyeron en la Provincia 6.600 viviendas por año, en promedio; y en los cuatro años de Vidal se entregaron 2.000 por año, menos de un tercio que en el gobierno de Daniel Scioli. No es una situación que se agravó, pero es un problema estructural al que hay que darle una solución. Lanzamos Provincia en Marcha que, entre otros programas, tiene viviendas; algunas que habían sido abandonadas por la gestión anterior se retomaron, y hay 8.000 nuevas para lo que queda de este año y 2021. Estamos encarando el problema estructural. 

-¿Y el coyuntural? 
-Sobre el problema coyuntural hay que tomar una definición muy clara, porque no se pueden discutir las leyes. Hoy, lo que dice el Código Penal es que la toma ilegal de un predio es un delito, y en ese sentido, lo que debe hacer el Ejecutivo es evitar que se produzcan esos delitos y las tomas; obviamente, comprendiendo la situación desesperante de algunas familias para darles la asistencia necesaria, y asegurarnos que, por detrás de estas tomas, no haya grupos que hacen negocios, como suele suceder. Es un tema que debe entenderse desde lo coyuntural, desde lo estructural, y también desde las personas que tienen la necesidad y de quienes hacen negocios con las tomas de tierras. En eso estamos trabajando con los ministerios de Seguridad, Justicia, Desarrollo de la Comunidad, Gobierno e Infraestructura, en conjunto con los intendentes. 

-Es una vieja problemática, pero en estos días generó una comidilla política. 
-Claramente hay sectores de la oposición que salieron a instalar el tema. No estoy negando el problema, ni mucho menos, pero hay tantas tomas como en cualquier año en la Provincia, no es que se agravó. Me parece que lo están utilizando políticamente. Primero intentaron usar la pandemia, y por el éxito, por ahora relativo, de mantener el sistema sanitario sin saturarse, no lo pudieron capitalizar. Después vinieron con la inseguridad, y cuando lanzamos el plan de Seguridad junto con el Gobierno nacional salen con las tomas. Me parece que es un modus operandi de la oposición para embarrar la cancha y para intentar que el Gobierno provincial muestre debilidades o flancos no cubiertos. Me parece que en vez de chicanear se deben poner a trabajar. 

-La oposición plantea sacarles los planes sociales a quienes intrusen tierras. También lo dijo Sergio Massa. ¿Es una posibilidad? 
-Hay que evitar las tomas y todo tipo de delitos, y que todo el mundo se mantenga dentro de la norma. También les diría a esos intendentes de la oposición que se apegan tanto a las normas y las leyes, que cumplan ellos las normas y las leyes. Porque también son normas los decretos de necesidad y urgencia del Gobernador o las resoluciones de la Jefatura de Gabinete que habilitan determinada actividad en el marco de la pandemia, y esos intendentes, permanentemente están por fuera de la ley o de la norma. Acabo de hablar con uno de la oposición que quería empezar a dar clases de apoyo presenciales en escuelas de la Provincia, y le dije: “Si usted hace eso es un delito, después no me corra con las tomas”. 



-¿Qué visión tiene respecto del caso de Facundo Astudillo Castro? 
-La visión oficial, que siempre mantuvimos, de acompañar el dolor de la madre y de toda la familia. Estamos muy conmovidos con la confirmación de que el cadáver encontrado por las fuerzas federales era el de Facundo. Siempre dijimos que, como Ejecutivo provincial, no tenemos nada que hacer. Lo mejor que podemos hacer es dejar de hacer show mediático y que actúe la Justicia Federal. Es la posición que ha tomado el Gobernador y cada uno de nosotros, pero más que nadie queremos saber qué pasó. Y asegurar una vez más que nosotros no vamos a encubrir a nadie ni vamos a intervenir en la investigación. 

-La inseguridad preocupa mucho a los bonaerenses, ¿cuáles son las expectativas con el nuevo plan? 
-Es un problema grave desde el primer gobierno neoliberal, la dictadura cívicomilitar; y sobre todo, desde los años 90, cuando empezamos a tener indicadores sociales de exclusión y marginación mucho más altos, además de la llegada de otro tipo de delitos que no existían en nuestro país. Se ha intentado muchas veces en la Provincia con distintos tipos de reformas y, lamentablemente, no se ha logrado dar una solución definitiva. Es realmente un problema. 

-¿Y dónde estamos ahora? 
-Los indicadores muestran que, si bien en los últimos tiempos ha aumentado la cantidad de delitos prevenibles respecto del piso que tuvimos durante los primeros meses de la pandemia, cuando había una cuarentena mucho más estricta, el delito cayó a niveles nunca vistos, pero era, justamente, porque la gente estaba encerrada en sus casas. Ahora empezaron a aumentar, pero todavía se encuentran en niveles muchísimos más bajos que el año pasado. No niego el problema, y por eso lanzamos un plan de seguridad integral con un mayor equipamiento de la fuerza.

-¿Qué cree que se hizo bien en estos primeros nueve meses y qué se debe corregir? 
-No soy quién para autoevaluar nuestra gestión. La evaluación la van a hacer el pueblo y la historia. Digo que cuando llegamos, la Provincia ya tenía cinco emergencias, y sumamos nuevas. Mostramos desde un primer momento cuál era la situación, y no era un capricho decir que estábamos en emergencia social, económica, sanitaria, de seguridad, administrativa, etcétera. 

-¿Entonces? 
-Desde ese momento empezamos a solucionar los problemas. Primero, nos encontramos con cárceles abarrotadas, con amenazas de huelgas de hambre y con algunos tratando de instalar la posibilidad de saqueos hacia fin de año; y nada de eso sucedió. Nos propusimos arreglar las escuelas y lanzamos el Plan Escuelas a la Obra, porque la infraestructura escolar estaba en estado calamitoso. Y cuando avanzábamos con políticas para poner la Provincia en marcha llegó la pandemia y las prioridades cambiaron, que primero fueron exclusivamente de índole sanitario. Ahora se van permitiendo las actividades productivas para la generación de ingresos. Es un resumen de lo que hicimos en condiciones que nadie en el mundo hubiese esperado que sucedieran. 




Evaluación de los ministros
“No habría motivos para hacer cambios en el gabinete”


-Usted es el jefe, ¿cómo evalúa al gabinete? 
-Excelente. A la mayoría de los ministros los conocía desde hacía muchísimos años, porque son grandes compañeros con los que me he formado y hago política desde hace muchos años; con los que he dado clases, he dado cursos y he discutido, leído y comentado la realidad argentina. Y, obviamente, también con el resto de los ministros tenemos una relación muy buena. Me animo a decir que, a esta altura, con todos ellos ya jugamos medio de memoria. Es un gabinete muy homogéneo. 
-Después del primer año de gestión suele haber algunas modificaciones en el gabinete. ¿Ahora, esto no está planteado? 
-En absoluto. El Gobernador ya lo ha dicho, está muy conforme y contento con el trabajo que venimos desplegando; por lo que no habría ningún motivo para realizar modificaciones en el gabinete.


“Berni no le corre el brazo a la jeringa bajo ninguna circunstancia”

-Sergio Berni se ha cruzado en las últimas semanas con funcionarios nacionales. ¿Eso no altera la relación Nación-Provincia? 
-No. Son matices, opiniones, puntos de vista. Nuestra relación con el Gobierno nacional es excelente en todos los ámbitos. Nos ha dado asistencia financiera, sobre todo en un momento tan complejo. Son gajes del oficio de la gestión. Lo que quieren los y las bonaerenses es que solucionemos los problemas, y para eso trabajamos 24 por 7; y una de las personas que quizá mayor esfuerzo han hecho en este sentido es, justamente, es Sergio Berni, que no le corre el brazo a la jeringa bajo ninguna circunstancia.




“No podemos más que agradecer la asistencia de Nación” 

-¿El Frente de Todos es homogéneo? ¿Cómo ve la relación Alberto-Cristina? Porque a veces aparecen algunas desavenencias. 
-El Frente de Todos implica una composición no del todo homogénea, porque, si no, no sería un frente. Tiene distintos factores, con matices, pero con una definición política común a todos esos factores, que es el peronismo. Y trabaja bajo las tres banderas del peronismo: justicia social, independencia económica y soberanía política. En ese marco, todos estamos empujando el barco para el mismo lado en una situación tremendamente compleja, y en particular, nosotros no podemos más que agradecer la asistencia que nos ha dado el Gobierno nacional y el trabajo de coordinación que estamos permanentemente haciendo. Independientemente de que en todo vínculo, de cualquier tipo, existen forcejeos, tironeos y matices; pero la verdad es que estamos trabajando muy cómodos con el Presidente y con todos sus ministros, con un diálogo permanente.


Futuro de la gestión y del Gobernador
“La Provincia no tenía ni una sola política de Estado”


-¿Cómo vislumbra el futuro político de Axel Kicillof: con continuidad en la Provincia o dando un salto a Nación? 
-Lo veo trabajando constantemente como gobernador de la Provincia para mejorar los problemas de los y las bonaerenses. Es la manera en la que nosotros nos vemos hasta el final del mandato. No tenemos ninguna otra expectativa. Nuestro objetivo está en hacer el mejor gobierno posible de la Provincia, el resto, lo definen la historia y el pueblo. 
-También lanzaron un plan quinquenal que excede este mandato. 
-Sí, porque estamos convencidos de que hay que hacer planificaciones de políticas de estado independientemente de la finalización de los períodos. Esto es lo que se debe respetar para poner un horizonte de mediano plazo, que es la única forma de salir para un país subdesarrollado, como la Argentina. Si estamos una cierta cantidad de tiempo con un rumbo determinado y después hay un cambio de 180 grados sobre esta dirección, es un problema. Por eso planteamos planificaciones que exceden a nuestro mandato, porque no es una cuestión que queremos terminar de ejecutar, sino que largamos un plan para adelante. Cuando asumimos, no teníamos ninguna de esas herramientas, y tuvimos que hacer todo de cero. Ni una sola política de estado tenía la provincia de Buenos Aires.




COPARTICIPACION, LA ETERNA PELEA
“Debemos discutir cómo asegurarnos recursos de manera estructural”


-El plan de obra pública es muy ambicioso y necesita de recursos. ¿Van a disponer de los 280 mil millones de pesos que se necesitarán el año que viene?
-Todo lo que anunciamos, ya está fondeado, tiene financiamiento comprometido. Son 288.677 millones de pesos. Ese financiamiento está asegurado. En parte, por el Gobierno nacional, que acordamos por convenios de obra pública y de asistencia; en parte, con fondos propios del Tesoro de la Provincia; y en parte, con organismos multilaterales de crédito para el desarrollo, que tienen líneas de crédito preferenciales para obra pública y para distintos tipos de fomento de la actividad productiva, que son muy convenientes, porque son a largo plazo con tasas en dólares muy bajas. Se ha anunciado un plan quinquenal, que solamente en obra pública es de 800.000 millones de pesos. 
-Otros ministros han confirmado que se piensa en una estructura de acuerdo con los intendentes sin el Fondo de Infraestructura Municipal. ¿Qué piensan hacer? 
-Independientemente del instrumento, si es el Fondo de Infraestructura Municipal, si son fondos del Tesoro de la Provincia o fondos de Nación que envía para derivar a los municipios, lo importante es que tengamos los fondos para darles solución a los problemas. Los bonaerenses venimos arrastrando un déficit estructural de las cuentas públicas desde hace muchos años, me animaría a decir desde que se modificó la Ley de Coparticipación, en el ‘87. Se fueron poniendo distintos parches, como el Fondo del Conurbano, y me parece que lo que debemos buscar es una solución estructural para esto. Lo que tenemos que discutir es cómo asegurarnos recursos de manera estructural para solucionar los problemas de la Provincia, donde se concentra entre el 55 y el 60 por ciento de los desempleados y los pobres de la Argentina.



Deuda provincial: “Un acuerdo que se logra rápido es un mal acuerdo”

-¿Por qué se demora tanto el acuerdo por la deuda de la Provincia? 
-No está demorado. Siempre supimos que primero tenía que llegar el Gobierno nacional a un acuerdo respecto a la reestructuración de la deuda; que fue genial, grandioso, que nos vuelve a mostrar la sustentabilidad macroeconómica para los próximos años. Y supimos que nosotros, sobre la base de este acuerdo, íbamos a comenzar más a fondo en nuestras negociaciones, que es lo que está teniendo lugar ahora. No son negociaciones simples, son los tiempos normales de cualquier negociación. Quiero recordar cómo se festejó cuando el Gobierno de Macri hizo un acuerdo con los fondos buitre en tiempo récord, pero se lo pusieron enfrente y lo firmaron sin negociar nada; o sea que fue el peor acuerdo del mundo. Un acuerdo que se logra rápido es un mal acuerdo; esto lo aprendí de mi papá, que vendía autos. El regateo forma parte de cualquier tipo de acuerdo, desde comprar peras hasta reestructurar una deuda.





Pandemia: “El Gobierno, no se relajó jamás”

-¿En el peor momento de los contagios se relajó la gente y se relajó el Gobierno? 
-El Gobierno, no se relajó jamás. Trabajamos al mismo ritmo que el 20 de marzo, quizá con distintas prioridades temporales, que en un primer momento fueron avanzar rápidamente en la infraestructura hospitalaria, que estaba en un estado calamitoso. Nos pusimos como desafío multiplicar la cantidad de camas de terapia intensiva y pasamos de 883 a más de 2.000 en el sistema público, sin las cuales, ya tendríamos saturado desde hace tiempo el sistema. Y nos propusimos obtener todo el equipamiento de protección para todos los trabajadores de la salud. Hoy, la prioridad no dejó de ser el mantenimiento del sistema sanitario, pero se deben empezar a permitir algunas actividades productivas, porque tampoco pueden vivir el país y la Provincia sin producir. Por eso, responsablemente, hemos ido autorizando actividades económicas. 
-Alberto Fernández dijo que no había cuarentena, pero las restricciones siguen en la Provincia. 
-El Gobierno define un marco general; y cuando el Presidente se refirió a que no había cuarentena, lo que señaló es que no había un aislamiento estricto, sino que se habían habilitado muchas actividades productivas y económicas. Nosotros nos movemos en ese marco, adaptando a las necesidades de la provincia de Buenos Aires las reglamentaciones y normas que dicta el Gobierno nacional. Hemos sido responsables y precavidos porque, a diferencia de otras jurisdicciones, sobre todo la Ciudad Autónoma, nuestro sistema de salud no es tan abundante, ni nuestra población tiene el mismo nivel de riqueza promedio.




Cuarentena
“Extraño a mi familia, mis amigos y jugar al fútbol y a la pelota paleta”


-¿Qué le cambió la cuarentena en su vida cotidiana? 
-Me parece que no difiere mucho de lo que le pasó al resto de la sociedad; básicamente estoy afincado de manera definitiva en La Plata. Antes pivoteaba un poco con mi domicilio particular, pero a partir de la cuarentena me establecí directamente en La Plata, y estoy acá, solo. Me pasa lo mismo que a todo el mundo: no puedo ver a mi familia, a mi papá y a mi hermano, y no puedo ver a mis amigos. Todos los días, de casa al trabajo y del trabajo a casa, como decía el general Perón. No me quejo, es lo que corresponde, respetando siempre la norma. Estamos todos bastante hartos de la vida que nos toca en esta época. Yo extraño mucho no sólo ver a mi familia y amigos, sino hacer deportes, jugar al fútbol, jugar a la pelota paleta en el club Tucumán. Hoy, no se puede hacer, porque uno se pondría en riesgo a sí mismo y pondría en riesgo a los demás. 
-¿Y cómo se desconecta alguien que está todo el día metido en los temas de la pandemia y la gestión?
-Me cuesta mucho, porque arranco muy temprano en el despacho y termino muy tarde; a lo sumo, lo que hago es leer un rato cuando me acuesto, o cuando estoy cenando en la residencia, ver algún documental histórico para distraerme, que es lo que me gusta; pero no mucho más que eso. Incluso sábados y domingos vengo a trabajar en el despacho; la verdad que en este contexto hay poco lugar para la distracción.