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En el marco de la causa que investiga peculado de caudales, el ex subsecretario de Administración de la Jefatura de Gabinete del gobierno de Daniel Scioli, Walter Carbone, compadeció ante la fiscalía. Por más de cuatro horas prestó declaración ante el fiscal Alvaro Garganta en la capital de la provincia de Buenos Aires.
Conforme a los trascendidos, el ex funcionario sciolista rechazó los cargos por los cuales es investigado y apuntó a la responsabilidad de los organismos de control pertinentes.
En total, está acusado de ser el autor de al menos 25 hechos de estafa al Estado, durante 2014 y 2015, por un monto total de 10.700.000 pesos. En contraposición con las pruebas reclutadas por el fiscal Garganta, Carbone negó haber cometido irregularidades en el pago a proveedores y aseguró que todas las erogaciones estuvieron sometidos al control de los organismos de la Provincia y a fiscalizaciones extras dispuestas por el Ejecutivo.
En ese sentido, Carbone apuntó: “No me enriquecí ni legítima ni ilegítimamente, ni ejercí peculado, ni tampoco beneficié ilegítimamente a un tercero”. Asimismo, justificó los errores en la facturación por la alta cantidad de facturas que firmaba. “En ese período firmaba por mes, alrededor de 450 facturas, lo que hacen casi 5.000 al año y 10.000 en el período”.
Asimismo, el sciolista señaló que los proveedores acercaban las facturas que antes de ser abonadas eran traspasadas al área administrativa y luego regresaban a él “con una impresión de la AFIP que decía que el comprobante era valido, más una de ARBA y un taquito con el monto efectivamente a pagar”.
De esa manera, el hombre de la caja fuerte en un dragón de hierro pateó la pelota a los organismos de control y buscó evadir responsabilidades en la causa.