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Martes, 22 septiembre 2026
Argentina
ANALISIS

La división de la CGT

El titular del Centro de Estudios Nueva Mayoría, Rosendo Fraga, analiza la interna sindical en la Argentina. “. La división es el mal menor con tal de evitar que el dirigente camionero sea reelecto como secretario general por otros tres años al frente de la central sindical unificada”, señala

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(*) Por Rosendo Fraga

La división de la central obrera ha sido casi una constante en la historia sindical argentina. Han sido menores los períodos de unidad total del sindicalismo peronista que los de división. Antes de esta nueva división, la central obrera ya estaba dividida, dada la existencia de la CGT Azul y Blanco liderada por Luis Barrionuevo.

La división que sufrió la CTA -la central sindical combativa- el año pasado es un antecedente de lo que sucede ahora con la CGT. En aquel entonces la impugnación del resultado de la elección para elegir autoridades -que en esta central se realiza por el voto directo de los afiliados- derivó en la fractura entre la CTA pro-K, liderada por Yasky (docentes), y la anti-K, con Micheli (estatales) como secretario general.

Igual que ahora, la Casa Rosada intentó, a través de acciones judiciales y administrativas, que el sector pro-K se quedara con la conducción, pero tampoco lo logró.

El escenario ideal para el gobierno es un Congreso de la CGT en el cual Moyano sea derrotado por los antimoyanistas. La división es el mal menor con tal de evitar que el dirigente camionero sea reelecto como secretario general por otros tres años al frente de la central sindical unificada.

Pero dos semanas atrás la Presidente tuvo la oportunidad de alcanzar su objetivo y la rechazó, cuando Moyano, antes de la protesta del 27 de junio, ofreció renunciar a la CGT si se aceptaba su reclamo de aumentar el piso para el pago del impuesto a las ganancias. La Presidente, de acuerdo a su estilo, rechazó la propuesta y decidió avanzar hacia la confrontación, quizás buscando una rendición del dirigente camionero.

Una CGT más dividida que antes, en momentos que la economía se frena, hará más difícil y no más fácil el manejo del conflicto social y esto es lo que temen sectores empresarios, como lo han explicitado dirigentes de la Unión Industrial Argentina (UIA).

Cabe recodar que aun los dirigentes sindicales más próximos a la Casa Rosada han coincidido con Moyano en el reclamo respecto al mínimo para el pago de ganancias.

Hasta la ruptura con Scioli, Moyano era el adversario político más importante de la Presidente. Ambos se necesitan para sobrevivir políticamente. Si uno de ellos es vencido, la situación del otro, en consecuencia, se debilita. Los dos coinciden en la crítica al oficialismo nacional desde una perspectiva peronista y esto genera un eje político.

Moyano en las últimas semanas ha adoptado un discurso político abierto, reivindicando el Perón del acuerdo con Balbín y reclamando al gobierno nacional por su falta de diálogo y pluralismo.

El dirigente camionero quedará con una central sindical más chica pero más cohesionada. Sus adversarios, en cambio, pueden generar una más grande pero con disidencias y sin un liderazgo definido.

En la medida en que los problemas sociales y económicos se incrementen en las próximas semanas por el freno de la economía, Moyano encontrará más espacios para su rol opositor.

(*) Titular de Nueva Mayoría

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