En medio de fuertes rumores que señalan un cortocircuito entre el Gobierno nacional y el ministro de Justicia y Seguridad, Daniel Scioli salió a poner paños fríos. Respaldó lo hecho por Ricardo Casal y a la vez agradeció el aporte de gendarmes que hará Nación para controlar la inseguridad en el Conurbano
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Un equilibrista. El estilo de Daniel Scioli parece contar con una máxima que se respeta a raja tabla: jamás pasarse de la raya. Desentendiéndose de fuertes rumores acerca de un malestar en Nación para con su ministro de Justicia y Seguridad, y de los conflictos internos de la fuerza, abogó por su fuerza a la vez que ponderó el aporte de Nación para paliar la inseguridad.
Scioli pidió hoy “máxima atención y dedicación” para que cada policía “sea un pacificador nato”, a la vez que subrayó su voluntad de “que vayan presos uno a uno todos los que venden drogas”, al dirigir un mensaje a los 1.046 oficiales que egresaron de la escuela Juan Vucetich.
Acompañado por el cuestionado ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, puso en valor la lucha que se está dando contra el narcotráfico, con la colaboración de gendarmería nacional “que se suma también a una inversión muy importante a tecnología aplicada a la prevención con las cámaras”.
“Tenemos esa máxima responsabilidad de seguir avanzando en esta guerra que le hemos declarado al narcotráfico desde el primer día, y estar muy atentos a que estas organizaciones criminales de ninguna manera puedan instalarse y mucho menos avanzar”, sostuvo el Gobernador.
Además, enfatizó en el respaldo y acompañamiento de su gestión a la Policía y resaltó que con la ley en la mano “buscarán el equilibrio justo en el combate contra el delito, respetando los derechos humanos y la fuerza de que nos da nuestra constitución”.