17 de diciembre de 2010
DIPUTADOS
El juego de ser pero no parecer K
El renacimiento del kirchnerismo motivó un nuevo enroque en el Congreso. Nacen grupos con cobertura independiente pero corazón K. Los casos provinciales y la mirada hacia 2011. El objetivo del plan también mira a una provincia esquiva como Córdoba, y a los santafesinos que responden a Reutemann
Cajas, cintas de embalar y canastos. La mudanza está preparada.
Son justicialistas, de varias provincias, que se aprestan a formar parte de un juego, muchas veces jugado, pero no por eso menos original. Juanjo Álvarez es uno de los encargados.
Participan aquellos que en otro tiempo jugaron de críticos al kirchnerismo y hoy se ven tentados por la nueva coyuntura. La idea es conformar un sector que no tenga definición oficialista u opositora. Jugarán con el Gobierno nacional, pero bajo un traje más anárquico que el del Frente para la Victoria.
En el caso de Álvarez, se alejará del bloque del peronismo, que hoy integra, y formará rancho aparte, con el mote, que parece irónico, Lealtad.
Lo acompañarán algunos, de Buenos Aires, como puede ser el caso de Julio Ledesma, el gremialista de La Matanza que se destacó en su momento por ser uno de los que vieron en el entonces gobernador de Santa Cruz Néstor Kirchner un futuro líder político.
La relación duró menos de lo esperado, y Ledesma emigró, enojado, al sector de Francisco de Narváez, por ese entonces muy unido al PRO de Mauricio Macri. El acuerdo también se desgastó, quizá porque de fondo el titular de la CGT matancera es un hombre más habituado a las lógicas de armado territorial características del justicialismo bonaerense. Entonces, Ledesma, que integra junto a la diputada Patricia Gardella el bloque Corriente de pensamiento federal, es parte de las conversaciones para el armado de la nueva movida.
Córdoba es otra de las provincias que pretenden conquistar el kirchnerismo. Aunque el luto de Cristina generó un aumento en su imagen, no existe siquiera el concepto de kirchnerismo en la provincia del cuarteto. Allí sólo hay caudillos enfrentados.
Por eso, la alianza con los diputados de varias vertientes es una de las estrategias más interesantes para los K. Por un lado, Jorge Montoya, un diputado del sector de José Manuel De la Sota, que integra todavía el bloque del Peronismo Federal pero con todas las fichas puestas para emigrar hacia un lugar menos crítico. Montoya dio la primera señal el día en que el oficialismo pretendía tratar el proyecto de presupuesto. El delasotista se comprometió con el FpV en dar el quórum para iniciar la sesión.
Daniel Aseff, el productor agropecuario que reemplazó en abril al diputado fallecido Cesar Albrisi, es otro de los que están en la lista de “kirchneristas aliados”.
Ni bien asumió decidió no participar del Peronismo Federal, del que era Albrisi, sino armar su bloque propio. Desde allí, y hasta el momento, se ha dedicado a jugar con el oficialismo.
Dicen en los pasillos que se ufana en tener cercanía con el poder nacional, y en ser un eslabón fundamental para la futura estrategia oficialista en el Congreso 2011.
Otra de las patas que pretenden tener atadas el kirchnerismo es el oficialismo local, es decir, el aval del gobernador, Juan Schiaretti.
El primer paso lo dio Cristina Fernández, cuando su primer acto de gestión, tras la muerte del ex presidente, lo realizó en Córdoba. Allí se mostró discretamente amistosa con Schiaretti, quien en esta nueva etapa prefiere apostar a los acuerdos, en vez de la confrontación acostumbrada de otros tiempos.
Los dos diputados que responden al mandatario cordobés, Francisco Fortuna y Estela Garnero, tienen la directiva de no entorpecer las propuestas del Gobierno, aunque esto no significa que se vuelvan oficialistas.
Están, además, otras provincias, de menor peso electoral pero de valor estratégico.
En Salta, el que podría estar en el nuevo sector es Walter Wayar, ex vicegobernador durante la gestión de Juan Carlos Romero. Wayar se ha mostrado muy cercano al kirchnerismo, y apuesta a pelearle por segunda vez la gobernación a Juan Manuel Urtubey.
En La Pampa, el gremialista Roberto Robledo dejó de lado a su jefe político, Carlos Verna, y decidió armar su propio juego, o, mejor dicho, jugar a la nueva estrategia que le podría dar buenos frutos en su territorio.
Queda por definir el rumbo que tomarán los santafesinos que responden al senador nacional Carlos Reutemann.
Aunque el ex corredor de autos asegura que desistió de competir por la Presidencia, y en su entorno niegan que puede llegar a acompañar a Cristina Fernández en la fórmula 2011, nadie termina de creer en las palabras de un hombre que siempre parece estar esperando “el momento indicado para dar el salto”.
Carlos Carranza, Celia Arena y Daniel Germano forman el trío reutemannista que participa del Peronismo Federal, aunque con dudosa continuidad en este grupo.
“Todavía son una incógnita, pero no descartamos nada”, se sinceró un diputado del PJ crítico.
Mientras tanto los teléfonos continúan sonando, y los pasillos legislativos, ya
casi en estado de receso, albergando encuentros.
El Gobierno nacional apuesta fuerte a la continuidad en 2011, y para eso prevé contar con un Congreso colmado de aliados, estén o no “en blanco”.
VER NOTA COMPLETA EN EL Nº 393 DE REVISTA LA TECLA