11 de diciembre de 2010
COLETAZOS SOLDATI
Manotazos: Nación dividió Justicia y creó Seguridad
Cristina Fernández anunció en el acto por el Día de los Derechos Humanos, y precisamente cuando la violencia se cobraba una víctima más, la creación del Ministerio de Seguridad, a cargo de la actual titular de Defensa Nilda Garré. La presunta renuncia de Alak en Justicia que habría rebotado y las responsabilidades “pateadas” a la Ciudad
Una nueva cartera surgió en la Nación forzada por la violencia y las víctimas fatales producidas en Villa Soldati. El flamante ministerio nacerá por la escisión del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, bajo la dirección de Julio Alak.
Desde la Galería de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa de Gobierno la mandataria anunció con “bombos y platillos” que la presentación del, según sus palabras, "primer Ministerio de Seguridad en la historia del país", se realizará el miércoles por la mañana. A la par de la afirmación, se conocía un nuevo muerto por los incidentes que se obsequian entre Nación y la Ciudad de Buenos Aires.
"Al frente de este nuevo ministerio estará una persona en quien tengo plena confianza por la labor que ha desempeñado y fundamentalmente por su compromiso con la Justicia", aseguró la Jefa de Estado. Aunque se desconoce aún quien reemplazará a Garré al frente de la cartera de Defensa.
"Han querido hacernos aparecer como que como creemos en los derechos humanos no nos importa la seguridad, como si las dos cosas no estuvieran íntimamente ligadas. Cada vez que se ha violado un derecho humano se ha creado más inseguridad y más violencia. Derechos humanos y seguridad son los términos de la misma ecuación que nos permite vivir en democracia", sostuvo Cristina, luego de que durante el día, el pequeño Estado dentro del Ejecutivo nacional, Aníbal Fernández salteara con su estilo la decisión judicial del juez Roberto Gallardo y se manejara a placer.
La presunta renuncia presentada por el ahora ministro de Justicia solamente, Julio Alak, y que habría sido rebotada, prendió las señales de alerta y ofreció la radiografía perfecta que sirve como indicio de la gestión estatal: anuncios vacíos, comunicados poco específicos, las culpas repartidas con la jefatura porteña y los hechos consumados que ya destacan cuatro muertos.