Una figura como Carlos Reutemann, que más bien administra sus silencios como lo hacían Roca e Yrigoyen, resulta hoy difícil de entender. Análisis del titular del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, Rosendo Fraga
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El senador santafecino no es una figura política fácil para la interpretación corriente.
Desde Perón, la locuacidad ha sido una característica del liderazgo en la Argentina, y la transformación de los medios de comunicación de masas como el gran escenario de la política a nivel global, ha acentuado esta identificación del mensaje con la acción en los líderes.
Es quizás por ello que una figura como Carlos Reutemann, que más bien administra sus silencios como lo hacían Roca e Yrigoyen, resulta hoy difícil de entender.
Para quienes desde la perspectiva de Buenos Aires suelen a veces criticar la supuesta falta de ambición de Carlos Reutemann, como también de quien es su contracara en la política provincial, el gobernador Hermes Binner (que tampoco quiere hablar de su candidatura), cabe recordar que ambos son descendientes de los colonos suizos que a fines del siglo XIX se instalaron en el sur de Santa Fe.
Una breve mirada a la política europea muestra que la suiza es la que tiene menos choques, menos estridencias, menos excesos de ambiciones y también menos locuacidad. Alguno puede decir que es la política más aburrida de Europa. Pero quizás ello resulte útil para entender cómo funciona una personalidad política especial como la de Reutemann y en alguna medida también la de Binner.
En los hechos, la posición de Reutemann ha sido más que clara en los últimos días.
Ya durante el velorio de Néstor Kirchner, en la cuenta de Twitter de su mujer, Verónica Ghio, apareció una frase atribuida a su marido y que fue publicada: ahora hay que desensillar hasta que aclare. Un refrán típico de un hombre que si bien se hizo popular por el deporte, en su actividad personal es un hombre de campo.
Seguidamente renuncia a la conducción del PJ Federal, discrepando con su forma de expresión política y porque se adoptaron decisiones sin que fuera consultado. Pero al mismo tiempo ratificó que sigue permaneciendo en el bloque de senadores de este sector político.
Cuando el miércoles 10 de noviembre la oposición rechazó el proyecto de presupuesto del oficialismo y fueron denunciadas presiones y eventualmente ofertas de sobornos, los diputados que responden a Reutemann (Carranza, Arena, etc.) estuvieron presentes y votaron con los 117 diputados opositores que se mantuvieron en las bancas.
La permanencia del sector político que representa Reutemann en el espacio del PJ Federal se vio así ratificado en los hechos. Sus diputados se mantuvieron también en el bloque del peronismo disidente.
Pero lo más elocuente fueron las propias palabras de Reutemann,
En el reportaje que publica el diario La Nación el viernes 12 de noviembre, ante la pregunta de si será candidato a Presidente responde -como viene haciendo desde hace ya casi dos años- que no lo sabe, dejando abierta la posibilidad, y agregando -como afirma desde julio del año pasado- que lo definirá entre marzo y abril del 2011.
Dos días después, en un reportaje publicado por el diario Perfil, afirma que aquel que dice que él se ha pasado al kirchnerismo es un maldito.
Son dos definiciones muy elocuentes pero que parecieron pasar desapercibidas, aunque fue él mismo quien las dijo y además consistentes con la actitud asumida por sus legisladores en el Congreso en los últimos días.
Todo esto implica que la eventual candidatura presidencial de Reutemann por el peronismo anti-kirchnerista sigue siendo una alternativa posible, aunque su forma de comunicación política siga pareciendo extraña para un país en el cual el discurso político suele ir mucho mas allá de los hechos.
Fuente: Dr. Rosendo Fraga, titular del portal y centro de estudios Nueva Mayoría