19 de noviembre de 2010
CREAR LAZOS
12-6, el número que más se marca
Es cada vez más fuerte el puente entre la Gobernación de Scioli y la Comuna que conduce Pablo Bruera. Se volvieron a mostrar juntos en la previa del aniversario de la capital bonaerense. Y algunos creen que miran un horizonte común
Si bien existen chisporroteos en algunas segundas líneas, la cúpula platense marca desde hace un tiempo el mismo número que atiende el sciolismo en calle 6, sede del palacio gubernamental de la Provincia.
Scioli y Bruera se deshicieron en elogios cruzados durante la presentación de los festejos por el 128 aniversario de la capital bonaerense. El encuentro fue protocolar, pero no casual. Nada en la política de estos días suena a casual.
El platense ha decidido abrirse del G8 de intendentes, no porque no abreve en esa idea pseudoindependentista, sino porque busca un camino en soledad. “Se volvió a cortar solo, es su lógica”, lo leyó irritado uno de los jefes comunales del Conurbano que forma parte de este agrupamiento.
Bruera le hizo lo mismo a Alak en La Plata, cuando llegó a ser su jefe de bloque en el Concejo; algo análogo a Kirchner cuando se colgó de la boleta (la colectora de 2007) y luego la ocultó (en 2009); y ahora parece seguir un camino similar con los otros jefes comunales. Excepto con Sergio Massa.
Aunque al tigrense no le cayeron para nada bien las diferentes puestas en escena, ni la campaña de instalación para posicionar la idea “Scioli Presidente; Bruera Gobernador”. De hecho, hasta un espacio en Facebook creó, en silencio, el bruerismo con esa premisa.
Está claro, el platense no será candidato a disputar la máxima autoridad del principal estado argentino. No tiene nivel de conocimiento en la vasta y diversa provincia, y ni siquiera aceptación hacia adentro. “Ojo, que en La Plata se la jugó en 2003 y en 2005, para que se le dé en 2007”, conjeturó uno de los hombres que más conocen el ADN del bruerismo. En las dos primeras elecciones, perdió ante Alak; en la última, lo venció.
Una de las ideas del G8 es comenzar a posicionar bloques en los diferentes órganos deliberativos. En La Plata, lo encarna el ex castagnetista Carlos Melzi, hoy hombre de Massa.
El kirchnerismo, se sabe, ya cedió el terreno por orden desde arriba al oficialismo comunal. Más allá de los pataleos lógicos, el policromático justicialismo platense sabe que de una u otra manera terminará negociando con Bruera. Es la realidad, más allá de que a algunos no les guste.
Al jefe comunal hay un dato que le preocupa: la periferia. Allí su imagen no goza de la aceptación del casco urbano. En los barrios de La Plata profunda, muy caminada por el entonces Bruera candidato, quedaron muchas promesas incumplidas. Y hay diversas necesidades insatisfechas por parte del Ejecutivo.
¿Quién podrá receptar y canalizar toda esa bronca? Por ahora, es un interrogante. Hay sólo un puñaditos de caminantes asiduos de la periferia: son dos diputados, uno peronista y otro del ARI. No mucho más.
Por ahora, 12 (el Palacio Comunal) y 6 (la Gobernación), son los números que más quiere combinar el bruerismo.
VER NOTA COMPLETA EN EL NÚMERO 389 DE REVISTA LA TECLA