3 de noviembre de 2010
TRAS LA MUERTE DE NÉSTOR
La vuelta de Máximo K y los hijos del poder
Tras la muerte de Néstor Kirchner, se especula por estas horas con un regreso a la “mesa chica” del kirchnerismo de Máximo, hijo mayor del matrimonio presidencial. Qué se dice de él y las comparaciones con los otros “hijos del poder”
Desde el retorno a la democracia, y con mayor o menor participación, todos los hijos de los presidentes han tenido alguna relevancia en la vida política del país. El último eslabón de esta cadena es Máximo Kirchner, hijo de Néstor y Cristina, sobre quien se tejen por estas horas especulaciones y análisis.
El retorno a la democracia, de la mano de Raúl Alfonsín, dejó como legado a Ricardo, hoy proyectado como uno de los más fuertes candidatos para suceder a Cristina Fernández en 2011. Alfonsín mantuvo un perfil bajo y cultivó el perfil militante de su padre. Emergió con fuerza recién luego de la muerte del ex presidente, ganando las internas radicales de comienzos de este año.
El sucesor de Alfonsín fue el justicialista Carlos Menem. Si bien ninguno de sus hijos trascendió en la escena política, sí tuvieron repercusión en la vida del país hechos relacionados con ellos. “Zulemita" protagonizó las tapas de las revistas del corazón durante la primera parte del mandato del riojano. “Carlitos”, por su parte, tuvo alguna trascendencia por su desempeño en la noche y el automovilismo. Su final trágico, con la caída del helicóptero en el que viajaba, significó un duro golpe para el entonces presidente.
El gobierno de Fernando De La Rúa trajo a la escena política a su hijo mayor, “Antonito”. La breve presidencia del radical dejó para la posteridad la imagen de un anciano conducido por su hijo. Distintos programas de TV lo mostraban a través de humoradas, aunque por lo bajo estos rumores se apuntalaban. Se llegó a decir que ponía y sacaba ministros.
La figura de Máximo Kirchner, último de los “hijos de” en lo que se lleva transitado de democracia, surge a partir de su desempeño al frente de la organización juvenil “La Cámpora”. Máximo, a diferencia de sus antecesores, cultivó un perfil ultra-bajo. Quienes lo conocen hablan de un perfil intelectual y un pensamiento agudo sobre la realidad. Se dice que participaba en distintas reuniones que se celebraban en Olivos y que sus impresiones –siempre marcadas por cierta intransigencia- eran tomadas en cuenta por el matrimonio presidencial.
Durante los últimos años se retiró a Rio Gallegos, desde donde organiza la militancia local y vigila los negocios de sus padres. Hoy se especula con un regreso triunfal a la “mesa chica” del kirchnerismo, aunque se desprende que no tendrá gravitación pública. Mantendrá, como supo hacerlo hasta hoy, un perfil extra-bajo.