En lo que puede considerarse como un grueso error político, el Vicepresidente optó por no asistir al velorio de Kirchner, ante la posibilidad cierta de ser repudiado por los asistentes. El líder social Luis D´Elía pidió a Duhalde que tampoco asista y que guarde “un respetuoso silencio”
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Consumada la muerte de Kirchner, toda la clase política se dirige a la Casa Rosada, donde son velados sus restos, ante la atenta mirada de Cristina Fernández, sus hijos, funcionarios del Gobierno y presidentes latinoamericanos.
Está la otra foto: la de los que no están. Por razones de fuerza mayor o de mal menor, Julio Cobos decidió, pese a su postura inicial, pegar el faltazo. Anoche, los militantes que se congregaron espontáneamente en la plaza solicitaron a viva voz –y no en los mejores términos- su renuncia a la Vicepresidencia.
El velorio en Casa Rosada, territorio que manejan los Kirchner, lo pone en dificultades. Teme, en secreto, que pueda complicarse su llegada o incluso que pueda sufrir algún tipo de incidente. Comete, por temor, un grave error, ya que, más allá de la política, tiene un rol institucional que asumir.
También a Duhalde quieren vedarle la entrada. Luis D`Elía pidió públicamente que tanto él como Cobos se abstengan de asistir y de declarar. “Sería bueno que Cobos y Duhalde se ahorren las condolencias y guarden un respetuoso silencio nadie los obliga a ser hipócritas”, twiteó recientemente.
A diferencia de ellos, Ricardo Alfonsín y Francisco De Narváez tuvieron acceso autorizado y se encuentran desde temprano en Casa Rosada.