8 de octubre de 2010
CAMINO A 2011
El juego de las internas, entre sospechas y ventajas
El adelantamiento de las elecciones internas que los principales referentes de la oposición demandan no se sustenta en una cuestión de “apuro”. Lo que temen, tanto panradicales como peronistas disidentes, es una jugarreta de Kirchner: que adelante las elecciones, tal como se rumorea que podría ocurrir y como hizo el Gobierno en los meses previos al 28-J
"No hay mucho tiempo, un candidato a presidente no puede en dos meses tener una agenda externa y una interna. No se trata de una especulación partidaria, todos necesitan al menos 4 o 5 meses", intentó aclarar Ernesto Sanz, a la hora de explicar por qué solicitaba el adelantamiento del calendario que tiene a las primarias, hoy, en el 14 de agosto de 2011.
Pocos días antes de la exposición de Sanz, el Peronismo Federal se había manifestado en el mismo sentido, aunque Florencio Randazzo había cerrado las puertas a que esto pueda ocurrir.
En cuanto al aspecto legal, Félix Loñ había explicado a La Tecla que “la ley 25983, que data del 30 de diciembre del año 2004, resuelto entre el presidente y los legisladores nacionales, estableció que las convocatoria a elecciones de cargos nacionales, se realizarán el cuarto domingo de octubre”.
No obstante, el doctor Loñ recordó que “el año pasado, por conveniencias políticas se hizo un adelantamiento de las elecciones en donde se fijó para el 28 de junio, pero se lo puso como única vez, excepcionalmente, es decir, que todo vuelve a la normalidad y sigue rigiendo la ley anterior (promulgada en el 2004)”.
Loñ marcaba como una dificultad para que esto volviera a ocurrir el hecho de que sea necesaria una ley excepcional. Visto está que los consensos para promulgarla están; así lo señalan las declaraciones de Sanz y las pretensiones de los disidentes.
Un adelantamiento de los comicios tendría un condimento extra: los partidos que aún pugnan por cumplimentar los requisitos mínimos que establece la nueva ley para poder presentarse, verían acotado su margen de acción. Esto dejaría fuera de carrera a fuerzas que, si bien son pequeñas, erosionan en grande, como Proyecto Sur o la Coalición Cívica.
Un estudio que lleva la firma del OPSM de Enrique Zuleta Puceiro señaló un panorama que podría darse si las internas fueran hoy. Allí, postulaba que los que están listos para la segunda fase –esto es, las elecciones generales- son los Kirchner, Alfonsín, Duhalde y Proyecto Sur. Elisa Carrió, en tanto, no conseguiría las adhesiones mínimas para ingresar a esa etapa.
Que no compita Carrió es una ventaja para los radicales. Como se ha señalado en diversos estudios, es el principal agente erosivo del panradicalismo, ya que se nutren del mismo voto.
Se trata, en suma, de varios argumentos de peso que hacen prever que el pingüino podría reincidir en alguna de las suyas. Ya ocurrió en la previa a las legislativas del año pasado, motivos le sobran, la oposición se ataja.