30 de septiembre de 2010
POLICíA COMUNAL
De regreso al pago
Tras siete años de reclamos, los policías comunales podrán regresar a trabajar a sus lugares de origen. En detalle, el lento proceso de la mudanza del Conurbano al interior
Policías que cuiden a sus vecinos. Vecinos que elijan al jefe del cuerpo. Un intendente con facultades de control. Y todo ba-jo el cuidado y sostén del ministerio de Seguridad.
Podría decirse que éste fue el espíritu que animó la creación de la Policía Comunal, destinada a municipios de menos de 70 mil habitantes, a comienzos de 2004.
En septiembre de ese año, las localidades que adhirieron a la ley (13.210) pusieron en marcha el nuevo sistema.
Pero las condiciones no fueron tal como se habían pautado.
Los lugareños que se instalaron en Berazategui para formarse en seguridad y luego volver a sus pueblos con un trabajo asegurado, fueron en su mayoría destinados a regiones del Conurbano.
A esto se sumó el desactualizado presupuesto que el gobierno enviaba a los municipios para mantener a estos cuerpos. Y además, los intendentes comenzaron a re-clamar una mayor cantidad de efectivos.
El combo de reclamos derivó en la posibilidad, evaluada por el gobernador Daniel Scioli, de eliminar la joven fuerza.
Pero nada de eso sucedió y, en cambio, el Ejecutivo prometió aumentar las partidas y restituir a los uniformados, exiliados en el Conurbano, a sus pagos.
Esta tarea, tal como definió a esta revista el jefe de la Policía bonaerense, Juan Carlos Paggi, resulta “un trabajo de hormiga”.
Sucede que las reincorporaciones al interior no van a poder ser inmediatas, ya que dependerán de la cantidad de egresados de la escuela Juan Vucetich que provengan del Gran Buenos Aires.
Los uniformados del interior, de poblaciones pequeñas, que están trabajando en comisarías del Conurbano deberán esperar la suerte de que egresen policías de esa región.
Resulta entonces razonable pensar que la promesa del ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, pueda no cumplirse, ya que la disposición de policías dependerá casi absolutamente de la cantidad y origen de los egresados de la escuela Vucetich.
El problema de fondo es la efectividad de esta fuerza, que en su momento fue concebida para adaptar la Policía a las diferentes realidades de la Provincia.
La Comunal surgió para atender a aquellas localidades de pocos habitantes, en muchos casos rurales, donde las familias
y los vecinos se conocen.
Por eso, la decisión, expresada en la ley, de condicionar la procedencia de los uniformados: debían ser lugareños.
A esto se suma la decisión, luego olvidada, de que el futuro jefe de esta fuerza sea elegido por el voto popular.
La Policía Comunal generó mucha resistencia entre la mayoría de los intendentes, incluso en aquellos que eran oficialistas.
El temor de los jefes comunales residía en la posibilidad de que el futuro jefe policial del cuerpo fuera fogoneado por sectores de la oposición.
También temían que los foros de seguridad ciudadana, otra de las medidas impulsadas por el entonces ministro de seguridad, León Arslanian, terminaran convirtiéndose en grupos de control y boicot político.
Nada de eso sucedió. Ambas medidas fueron desestimadas o perdieron fuerza con el correr del tiempo.
Estas circunstancias hicieron que mu-chos intendentes aceptaran adherir a la ley y conformar la Comunal en sus distritos.
El inconveniente comenzó a ser, entonces, la falta de presupuesto.
La 13.210 establece que las comunales, si bien dependerán funcionalmente del intendente, “mantendrán su dependencia orgánica de la autoridad de aplicación”, es decir que formarán parte de la estructura del ministerio de Justicia y Seguridad.
El financiamiento de los sueldos, la infraestructura utilizada, el equipamiento y el mantenimiento de todo sería enviado por esta cartera, en base a una lógica predeterminada.
Así lo indica el artículo 18° de la ley.“Los recursos económicos, materiales y humanos que se le asignarán a cada municipio se determinarán al suscribir el convenio en función de: los actuales recursos, la cantidad de habitantes, la superficie te-rritorial y el índice de criminalidad”.
Estos montos, fijados de antemano, fueron perdiendo valor con el correr del tiempo. Los jefes comunales, en muchos casos a través de la comunidad, comenzaron a solventar parte de los gastos de mantenimiento. Esta situación, con la que se encontró el gobernador Daniel Scioli, motivó la intención de eliminar los cambios y volver al viejo sistema de una Policía única.
Sucede que, además, la mayoría de los delitos de alto impacto en la opinión pública por la carga de ferocidad, se registraban en el Conurbano, por lo que resultaba muy complejo y poco redituable reorganizar a los uniformados, reenviándolos al interior.
Pero finalmente primó la decisión de no hacer cambios bruscos y se continuó con la Policía Comunal. Las promesas llegaron durante la pasada gestión del ministro de Seguridad Carlos Stornelli, quien prometió elevar el presupuesto en un 50 por ciento y ordenar el regreso de los uniformados al interior.
Los cambios comienzan a verse con la actual regencia del titular de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, quien aseguró que antes de fin de año estarían todos los policías realizando las tareas en sus lugares de origen.