27 de septiembre de 2010
CAMINO A 2011
Ataque y defensa, el talón sciolista de ajenos y propios
Daniel Scioli parece representar hoy el objetivo político de todas fuerzas, sea por lo que reditúa en lo actual desde los votos, según informan los últimos sondeos, o como estrategia de desgaste para quitarle al kirchnerismo, su chance de victoria segura en la Provincia. El teléfono de calle 6, más rojo que nunca
Todos parecen querer jugar con él, aunque puertas hacia adentro se comente sobre su intensa exposición y la ausencia de resolución en problemáticas centrales del espacio bonaerense.
Primero fue Eduardo Duhalde, quien convocó al funcionario a compartir las huestes del peronismo federal, intentando integrar un nombre que pueda aglutinar y acarrear cierta cantidad de sufragios, que para los disidentes hoy, asoma como tumultuoso.
A la par, surgió Mario Das Neves, otro de los que corren por la línea antiK, quien en lo que también sonó a chicana política, al afirmar que el Gobernador no podía dejarse basurear por Néstor Kirchner, tendió otra línea de conexión directa con el PF más como táctica para desgastar al oficialismo, que por convencimiento o fusión de principios políticos.
Conjuntamente, salió Felipe Solá a exigirle una postura más férrea frente a los altos mandos K, y apelando “a que se plante” ante el Gobierno Nacional. Con su tono siempre particular, el cercano a Carrió, tentó al Gobernador, aunque estableciendo distancia prudencial.
Sólo faltó la expresión de Alberto Rodríguez Saá, de la mesa chica de los disidentes, para conformar el póker antiK, mixturado de cuestionamientos con estilo y llamados por elevación para hacerse de los servicios de Daniel Scioli.
Ahora Julio Cobos, el otro opositor al Ejecutivo Nacional e integrante de una de las alas radicales, parece haberse clavado de lleno en la colisión Provincia-Nación dentro del oficialismo, para terminar de urdir la ruptura.
El teléfono rojo de la Gobernación habría sonado con mensajes de solidaridad hacia la figura bonaerenses, luego de la inquisición verbal de Néstor K, e instándo a "Daniel" a abandonar la línea kirchnerista ante los sucesivos hechos que, según el vicepresidente, degradaron su figura.
“Se podría manejar el país con un gobernador peronista”, habría deslizado Cleto desde Mendoza.
Ante este panorama de tentación constante, aunque mezclado con críticas que no implican un cruce directo, los alfiles oficialistas comenzaron a esbozar los primeros tironeos leves para no perder a la carta hoy ganadora en Provincia. Fue Miguel Ángel Pichetto, quién salió a reconocer la cercanía de Scioli con el modelo, intentando delimitar el bando en el cual éste debe jugar.
Destino incierto, cartas echadas, números concretos. Como si fuera una rareza, las fuerzas políticas se disputan al Gobernador provincial, más de allá de lo minado de su gestión, ya sea por su captación electoral o por una táctica de desgaste y erosión del poder central K. Eso marca necesidades y urgencias, pero también saca la radiografía de cómo está hoy la dirigencia argentina.