26 de septiembre de 2010
CON MIRAS A 2011
El efecto Yasky y las señales ambivalentes
Más allá de cómo termine siendo el resultado final, en la CTA se descontaba un triunfo de Hugo Yasky, alineado al kirchnerismo. La rápida crecida del opositor Pablo Micheli, se suma a una serie de señales negativas para el oficialismo. Nuevo obstáculo de cara a 2011
Nada más propicio para un gobierno que un gremio dividido, es una máxima de la política no sólo argentina. Sin embargo, esta división producida en el seno de la CTA no distiende plenamente al Estado nacional, ya que en la última elección, de la cual todavía se aguardan mayores precisiones, jugó la pata sindical kirchnerista, representada por Hugo Yasky.
El sorprendente giró de 360 grados evidenciado por la Lista 1 del opositor Pablo Micheli, minó un escenario que asomaba como sumamente favorable para las intenciones oficiales de “partir” las aguas y anotarse un poroto electoral y estratégico de cara a los comicios de 2011.
Siendo claros, poco importa ya si Yasky se termina imponiendo, votos más, votos menos, en el escrutinio final. El sólo desgaste de su figura y de la bandera que lo recubre, no define nada si se mira octubre del próximo año, pero si marca un nuevo signo de alerta para el grupo K. Aunque claro está, si las máximas se respetan “objetivamente”, siempre es mejor ganar que perder.
Lo que simulaba ser un paseo electoral, resultó un vuelo plagado de turbulencias y con destino incierto. Sus festejos de victoria arrolladora por más de 20 puntos, se redujo a la mitad, y posteriormente se convirtió en un voto a voto reñidísimo.
Si bien todavía resta un año y el tablero K juega sus movidas con los nombres más pesados de su pelotón o con los menos golpeados, estos preludios elctorales marcan tendencia. Pequeña, pero tendencia al fin.
Y si se mira de reojo el panorama de hace dos años atrás, se sigue pintando un intrincado cuadro político que lo emparenta en ocasiones con una fuerza minoritaria.
La cuenta regresiva se activará en breve, si es que ya no comenzó. Las alarmas están, aunque desde el interior se nieguen. Los abroquelamientos y los repliegues hablan por sí solos.
Derrota en el Colegio de la Magistratura porteña con el triunfo del opositor Fargosi, caída en las elecciones de los abogados del interior, y revés en Marcos Juárez, Córdoba, en la elección a intendente. Son señales, como la realidad de la CTA. No definen nada, pero marcan tendencia. Tendencia que podría ser certeza irreversible de no volcarse.