23 de septiembre de 2010
RENOVACIóN VS. CACIQUES
Los pingüinitos vienen marchando
Los movimientos que encarnan la renovación del kirchnerismo piden pista. Buscan correr del medio a los intendentes del Conurbano y no se privan de criticar a Scioli. Vienen bravos los pingüinos
La proliferación de corrientes y candidatos sub 45, en el seno del kirchnerismo y no tanto, provoca en el partido gobernante acaloradas discusiones. Luego de la demostración de fuerza que significó el acto del Luna Park, en el que se convocó a cerca de 15 mil personas, los movimientos que componen la juventud kirchnerista van por más y redoblan la apuesta contra el gobernador Daniel Scioli y los caciques del Conurbano.
Uno de los que juegan más fuerte es Andrés Cuervo Larroque. Es secretario general de La Cámpora, la organización que lidera, desde las sombras, Máximo Kirchner. Además, ocupa un cargo en la jefatura de Gabinete, dentro de la subsecretaría para la Reforma Institucional y el Fortalecimiento de la Democracia. Larroque, durante su alocución previa al discurso con el que Cristina Fernández cerró el acto, disparó munición gruesa contra los jefes comunales del Gran Buenos Aires: “En el Conurbano, nuestros compañeros se les plantan a los intendentes, que la quieren toda para ellos, y bueno, ¡que se la banquen!, porque nuestros compañeros también quieren disputar el poder”. El discurso de Larroque, entendieron todos, venía con el aval del matrimonio presidencial. En el contexto de cierto abroquelamiento de los intendentes en torno a la figura de Daniel Scioli y de la sorda disputa de éste con Néstor Kirchner, el dato no es menor.
Otra de las organizaciones que apoyan al oficialismo es el Movimiento de Unidad Popular. Uno de sus máximos referentes, Esteban Concia, que además fue asesor en la secretaría general de la Presidencia y hoy trabaja “junto a Bossio y Boudou” en Anses, también tiene qué decir sobre los intendentes. “Lo vi en la práctica, ya que he laburado en secretaria general de Presidencia; siempre está el mangazo, y a la hora de que aporten al proyecto en movilizaciones o en votos, siempre retacean”, expresa Concia a La Tecla, y agrega: “Se ve en la práctica; en los actos del kirchnerismo la estructura del Conurbano nunca está”.
Desde el movimiento Evita también hay coincidencias. Gildo Onorato, secretario de Organización Nacional del movimiento, critica que en la práctica “impiden el desarrollo de organización militante, destinando la construcción a mantener algunos negocios, como el de la basura, o negocios inmobiliarios que implican patrones de poder”. Onorato diagnositca: “El kirchnerismo es un espacio muy heterogéneo, donde en las líneas generales del proyecto se generan acuerdos entre sectores muy diversos; después, la implementación práctica de esos acuerdos en cada uno de esos territorios tiene dificultades”.
“No me gusta la expresión ‘caciques’”, se ataja Ariel Pasini, diputado nacional por el FpV y parte de los armados generacionales. “Hay muchos intendentes que hacen un excelente trabajo y están comprometidos. En algunos casos, como el de La Plata, vamos a ir a una interna importante, porque aquellos municipios que no están en línea con
el Gobierno nacional tienen derecho a construir por su cuenta”, agrega. Para Pasini, el peronismo es “el poder territorial que encabezan los intendentes; es la CGT, con esta decisión de construir su corriente política; es la juventud y son los movimientos sociales”, de ahí que considere que no son excluyentes la juventud y los intendentes “que hacen bien las cosas”. ¿Y los que no las hacen bien? “Tendrán su tirón de orejas”, replica Pasini.
La hipótesis que prevalece no indica que los caciques estén, como se especula, “jugando en otro lado”. “Simplemente priorizan el esquema de poder territorial, y hoy el peronismo, como herramienta de cambio, recupera cuestiones básicas, como obra publica, educación, previsión, y se juegan cosas importantes que requieren ponerse en sintonía con un proyecto nacional y dejar de lado la mezquindad de lo propio; ése es el desafío que queremos”, analiza Concia.
Las divisiones inferiores
“Los sub 45 me parecen bárbaro”, opina, ni bien se le pregunta, Esteban Concia. “Reivindico lo generacional, aun en espacios críticos. Me parece que surge de dos cuestiones: por abajo, la sociedad tiene un hastío de cierta dirigencia; además, en lo que se refiere a nuestro sector, Kirchner está propiciando la generación de una nueva dirigencia que pueda continuar el proyecto nacional”. Para Concia, no sólo se trata de un lugar de pelear por cada dirigente, de pelear lo propio, sino acompañando un proyecto en lo global, “y esto aparece gracias a Kirchner, que está empujando este criterio”.
Para el diputado Ariel Pasini se trata de “promover el protagonismo de nuevos actores, y quienes compartimos la matriz generacional entendemos que la juventud debe abrirse paso. Uno de los momentos más ricos de la historia del movimiento fue cuando la juventud tuvo protagonismo”.
“La renovación se puede pensar de distintas formas”, opina Onoratto, y explica: “Algunos, como Bruera, Massa y Urtubey, plantean la renovación a partir de caras; nosotros planteamos la renovación desde las estructuras, a partir del protagonismo popular”.
El reto a Scioli
El gobernador Daniel Scioli, abroquelado como aparece entre algunos intendentes que le brindan apoyo, es otro blanco de la militancia kirchnerista. Si bien la ruptura no se concreta, pareciera estar latente, al menos en ciertos círculos. “Reivindicamos una política de seguridad clara, no una política marketinera o mediática. Lo que tiene que hacer Scioli es resolver los problemas y decir, claramente, si tiene problemas de presupuesto o con la Justicia”, dispara Concia.
“No lo tomé como un reto, sí como interpelación”, opina, por su parte, Ariel Pasini. Y añade: “Es bueno que tengamos la capacidad de mirarnos a los ojos, con franqueza, y decirnos lo que tenemos que decirnos, sin pasar por el filtro de la hipocresía”. Para el diputado nacional, hablar de temas sensibles, como la inseguridad, requiere decir las cosas “sin medias tintas”. Lo que hizo Kirchner fue, opina, “colocarse en el lugar que la sociedad esperaba que se colocara, tomando las riendas de un proceso político”. Las consecuencias del reto no son, según Pasini, negativas “Esas cosas despabilan. Creo que esas palabras tocaron hondamente al Gobernador, y es bueno que así sea, para no dormirse, anquilosarse, ni creer que está todo bien. Si no le ponemos dinamismo, el proceso se estanca y fenece”, concluye.
Los cuadros que asoman en el kirchnerismo, se ve, están dispuestos a dar pelea para conseguir espacios. Frente a poderes que muchas veces aparecen anquilosados, la consigna es renovarse o fenecer. El acto del Luna Park fue sólo el primero. De aquí en adelante, advierten, comezarán a probarse a sí mismos y mostrar a los demás cuál es su verdadera fuerza.
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