Un laboratorio brasileño impulsa una línea de investigación que busca atacar el tabaquismo de un modo distinto al parche o al chicle: entrenar al sistema inmune para que capture la nicotina en la sangre y reduzca su paso al cerebro.
El proyecto, del Laboratorio Cristália, en colaboración con la Universidad Federal de Río de Janeiro, empezó en mayo de 2024 y terminará a fines del corriente año.
La nicotina es una molécula demasiado pequeña para disparar sola una respuesta inmune. Por eso los investigadores la acoplan a una estructura que el organismo sí reconoce.
El complejo estimula anticuerpos capaces de unirse a la nicotina en circulación. El objetivo es que esa unión dificulte el cruce de la barrera hematoencefálica y atenúe la recompensa.
El laboratorio reportó formación de anticuerpos y menor llegada de nicotina al cerebro, pero los datos numéricos siguen bajo reserva por la patente. Aún faltan pruebas de toxicidad, escalado industrial y más ensayos en personas.
La estrategia ya se intentó fuera de Brasil, con resultados mixtos. El candidato no reemplaza al tratamiento psicológico.