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Sábado, 19 septiembre 2026
Argentina
EN AVELLANEDA

Kicillof: "Cuenten conmigo para que el año que viene Argentina pueda terminar con este modelo"

En medio de la interna peronista, el gobernador bonaerense afila su discurso contra el Gobierno nacional y dejó flotar la consigna "Axel presidente"

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El Movimiento Derecho al Futuro (MDF) volvió a mostrarse en Avellaneda y Axel Kicillof aprovechó el escenario para profundizar una construcción que ya excede los límites de la provincia. En plena disputa por el liderazgo del peronismo, el gobernador volvió a usar una frase que genera posiciones encontradas dentro del peronismo: “La nueva canción se compone de manera colectiva y de abajo para arriba”.

La elección de las palabras no pasó inadvertida. Después de meses de tensiones con otros sectores del peronismo, el kicillofismo vuelve a insistir con una construcción que pretende diferenciarse de las estructuras tradicionales. “Algo está creciendo, algo que se está, como corresponde, organizando. Para eso vinimos”, planteó Kicillof ante una militancia que participó de diez comisiones sobre educación, salud, producción, seguridad, justicia, juventudes, mujeres, vivienda, cultura y organización.

El gobernador reforzó esa idea al remarcar que la salida de la crisis no tendrá “fórmulas mágicas” ni “improvisaciones”. “Necesita de mucho trabajo, mucha participación, muchos encuentros y estamos hoy dando un paso importantísimo para que eso ocurra”, sostuvo. Y agregó una frase que apunta directamente al método de construcción política: “No se construye desde una oficina. Por eso venimos recorriendo las provincias”.

Pero el discurso también tuvo un destinatario externo: Javier Milei. Kicillof describió el rumbo nacional como una “verdadera catástrofe” y sostuvo que el año próximo deberá cambiarse “el rumbo económico de la Argentina”. En su diagnóstico, el Gobierno deja un país “con más precarización, con menos derechos, menos ingresos, menos trabajo, con más endeudamiento, con más especulación, con más timba financiera”.

El mandatario cuestionó además el impacto social del programa libertario. “Un país no se ordena destruyendo el aparato productivo, destruyendo el sistema científico, destruyendo la infraestructura, la salud y la educación pública”, afirmó. Y fue todavía más lejos al sostener que el modelo “está rompiendo los lazos sociales”, con consecuencias que, según planteó, alcanzan a “las familias, los barrios, las escuelas, los trabajos” y la salud mental.

En el tramo más duro de su discurso, Kicillof vinculó esa situación con el aumento de los suicidios y pidió no naturalizar el escenario. “Nadie puede permanecer indiferente. Nadie puede acostumbrarse a esta situación”, sostuvo. También cuestionó los objetivos del programa económico y planteó la discusión sobre “qué tipo de país está creando este modelo político”.

La crítica a Milei se convirtió así en el otro eje del armado. Kicillof presentó al Gobierno nacional como un modelo que, a su entender, desmantela capacidades productivas y estatales mientras otros países fortalecen sus industrias, recursos y cadenas de valor. En ese marco, calificó al Gobierno de “ignorante, entreguista e insensible”, una de las definiciones más fuertes de su intervención.

Kicillof también volvió sobre el nombre elegido para su espacio. “Elegimos llamarnos Movimiento para dejar grabado en nuestro nombre que somos una parte de algo mucho más grande que nosotros mismos”, afirmó. Habló de “una historia de lucha”, de “utopías”, de “tristes derrotas” y de “enormes triunfos”, mientras enumeró el crecimiento de MDF Salud, Cultura, Educación, Producción y Trabajo, Mujeres y Juventud.

“Le pusimos Derecho porque son los derechos de los argentinos los que están en peligro, pero sobre todo venimos a ofrecerle a los argentinos un futuro diferente, un futuro mejor”, agregó.

Durante el discurso se repitió una consigna que generó ruido en el tablero interno: “Axel presidente”. La arenga apareció durante el encuentro, aunque el entorno del gobernador había tomado distancia de carteles con esa misma consigna que aparecieron el viernes en Recoleta junto a la frase “Cristina libre”. 

La contradicción expone la sensibilidad del momento: mientras el espacio insiste públicamente en una construcción “colectiva”, “federal” y “de abajo para arriba”, alrededor del nombre de Kicillof donde empezó a instalarse una discusión que remite a 2027.

Kicillof:

Más críticas a Nación

A ese diagnóstico, Kicillof le contrapuso el esquema de políticas implementado por su gestión, bajo la idea de “escudo y red”. “Ahora enfrentamos este mismo desafío con la misma seguridad y con las mismas convicciones”, planteó, antes de enumerar medidas como la Cuenta DNI, la apertura de escuelas y centros de salud, la entrega de ambulancias y el acompañamiento a productores.

“Cuando crece el endeudamiento, acompañamos con las políticas, con la Cuenta DNI. Cuando se complica la cosa, cuando está difícil, seguimos abriendo escuelas, seguimos abriendo centros de salud, seguimos entregando ambulancias. Seguimos acompañando a los productores”, enumeró el gobernador.

La comparación con Milei apareció nuevamente al hablar de educación. “¿Cuántas escuelas le vimos inaugurar a Milei? Ninguna”, lanzó Kicillof. “Nosotros decimos que la educación es la base de ese derecho al futuro”, agregó, antes de calificar como “imperdonable” la desinversión y el ataque del Gobierno nacional a la universidad pública. “Nos van a ver de nuevo en la calle defendiendo a nuestra universidad pública gratuita”, anticipó.

Pero el propio gobernador marcó un límite para la capacidad de respuesta bonaerense frente al escenario nacional. “No va a alcanzar, que podemos amortiguar, proteger y sostener. Pero repito, no existe una solución provincial para una tragedia nacional”, afirmó. Para Kicillof, la salida requiere una alternativa nacional capaz de construir “un proyecto de país”.

El planteo desembocó en uno de los ejes más sensibles de la pelea entre Nación y Provincia: los recursos. “Cuando la Nación deserta, cuando retira los recursos, cuando corta los programas, cuando abandona obligaciones, las provincias solas, los municipios tienen que sostener hospitales, escuelas, alimentos, rutas, servicios esenciales, cada vez mayores, con menores recursos”, sostuvo.

Kicillof buscó llevar la discusión más allá del ajuste y la convirtió en una disputa por el modelo de federalismo. “No es solo un ajuste, es una concepción de país”, afirmó. Según su planteo, el Gobierno nacional decidió reemplazar “la articulación entre la Nación y las provincias por la lógica del sálvese quien pueda”.

“Quieren sustituir el federalismo por la dependencia, la extorsión y el castigo”, lanzó el gobernador. Y completó su diagnóstico sobre el Gobierno de Milei: “En el experimento libertario ya no hay una Nación que coordine, integre y equilibre. Hay un poder central que empobrece a las provincias según su conveniencia”.

En ese marco, volvió a insistir con el reclamo por los recursos que, según sostiene, la Nación retiene a la Provincia. “Desde que subió Milei, entre las obras paradas, las obligaciones que no cumple, la caída de la recaudación, se robó recursos de nuestra provincia por 28 millones de millones”, aseguró.

La cifra fue utilizada por Kicillof para dimensionar el impacto del conflicto sobre distintos sectores bonaerenses. “Le robó a la provincia de Buenos Aires, a sus jubilados, a sus trabajadores, a sus docentes, al transporte”, afirmó, y vinculó ese monto con el superávit que exhibe el Gobierno nacional, al que calificó como “trucho”.

Kicillof:

Cuenten conmigo

Kicillof también profundizó su crítica al rumbo libertario con una mirada puesta en el futuro. “No destruiríamos nuestro sistema científico, nuestra universidad pública, en medio de un cambio tecnológico. Seguro no dejaríamos que el futuro de nuestros hijos quede en manos de cuatro empresas tecnológicas”, planteó. En la misma línea, cuestionó el abandono de la obra pública y la salud estatal: “Seguro no abandonaríamos la obra pública, esa estrategia de desarrollo. Seguro no desmantelaríamos la salud pública”.

El gobernador también puso el foco en los jóvenes y en las consecuencias sociales que atribuye al actual modelo. “Seguro no dejaríamos a nuestros pibes sin horizonte, entregados a las aplicaciones de apuestas, al trabajo precario y sin derechos laborales”, afirmó. Pero el discurso no quedó limitado a la denuncia: Kicillof planteó que el desafío de la oposición es construir una alternativa. “Nuestra tarea entonces no se limita a describir calamidades que ya todos conocen porque las viven. El desafío no es describir el sufrimiento. El desafío consiste en ofrecer una salida”.

En ese punto, marcó distancia de una eventual repetición de experiencias anteriores. “Las circunstancias son distintas. La Argentina cambió. El mundo cambió. Por eso no alcanza con repetir una experiencia”, sostuvo. Y planteó como objetivo “demostrar que no hay que resignarse” y “crear y construir una alternativa mejor para todos los argentinos”.

La convocatoria tuvo además un destinatario claro dentro del peronismo. “No tengo ninguna duda, pero con el peronismo solo no nos va a alcanzar”, afirmó Kicillof. “Tenemos que convocar a muchos argentinos, a sectores políticos y sociales que quizás nunca militaron con nosotros o que quieren una Argentina distinta a la que propone Milei”, agregó.

Para el gobernador, esa mayoría no puede surgir de un acuerdo cerrado entre dirigentes. “No va a surgir por arte de magia. Esa mayoría no va a surgir de una negociación secreta entre dirigentes, de un acuerdo de las cúpulas ni de una rosca a espaldas de la sociedad. La tenemos que construir, compañeros y compañeras”, sostuvo.

La apertura hacia sectores por fuera del peronismo convivió con una reivindicación de la identidad histórica del movimiento. “Nosotros seguimos nuestra propia doctrina. Que viene del general Perón. Y dice: Argentina para los argentinos”, afirmó. También reivindicó los gobiernos peronistas y kirchneristas: “El pueblo argentino vivía mejor con Perón. El pueblo argentino vivía mejor con Néstor y Cristina. Más universidades, más ciencia, más trabajo”.

La referencia a Cristina Fernández de Kirchner ocupó un lugar específico en el discurso. “Por eso es que Cristina está injustamente presa. Por eso disciplinarnos y condicionarnos”, sostuvo Kicillof, vinculando la situación judicial de la expresidenta con lo que presentó como una disputa política dentro del campo opositor.

Sin embargo, el gobernador volvió a plantear que la reivindicación de esa historia no implica repetirla sin modificaciones. “Tenemos historia, tenemos raíces, justamente por eso tenemos la obligación de construir algo que esté a la altura de estos tiempos. Algo que esté a la altura de los nuevos desafíos”, afirmó. Y agregó: “Se construye de una manera que tiene que ver con la participación, no se construye contra nadie, del campo popular, se construye para el pueblo y para sus necesidades”.

El tramo final adquirió un tono abiertamente electoral, aunque sin una proclamación formal de candidatura. Kicillof pidió imaginar qué ocurriría si el actual Gobierno continuara durante otro mandato. “Hay que imaginar cuatro años más esta destrucción. Cuatro años más de este abandono. Cuatro años más de salarios que se pierden”, advirtió. Y lanzó: “No quedaría trabajo, no quedarían derechos. No quedaría país”.

La advertencia fue acompañada por un llamado a construir una oposición que exceda al peronismo. “La posibilidad de la reelección de Milei no puede ser solo nuestra y del peronismo. Lo que está en juego es el lugar de la Argentina en el mundo, de su convivencia democrática”, sostuvo. Para Kicillof, el escenario debería convocar “a todos los sectores y a todos los que quieren el desarrollo nacional”.

En ese camino, rechazó esperar que el desgaste del Gobierno nacional resuelva por sí solo la disputa política. “No podemos especular con que el malestar económico vaya a resolver por sí solo el problema político. No podemos confiar en que el fracaso de Milei produzca automáticamente” una alternativa, afirmó. “No cuenten conmigo para esperar sentado”, enfatizó.

La definición terminó de darle al discurso una proyección nacional. “Somos oposición, pero es necesario construir ahora, además de la oposición, una opción nacional, una salida, un lugar mejor a donde ir”, sostuvo. Y cerró con la frase que más directamente dejó planteada su disponibilidad política de cara al próximo turno electoral: “Por eso cuenten conmigo para que el año que viene Argentina pueda terminar con este modelo, pero sobre todo que nos permita empezar una etapa distinta”.

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