La Tecla
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La Tesla Cybertruck, la pickup eléctrica más polémica y disruptiva del mundo, se transforma en una verdadera rareza cuando llega a la Argentina. Aunque en Estados Unidos su precio base ronda los 100.000 dólares, una unidad importada puede costar entre 250.000 y 300.000 dólares una vez que se pagan todos los impuestos y gastos logísticos.
El proceso de importación es complejo y eleva drásticamente el valor final. A los 35% de arancel externo se suma el 3% de tasa de estadística, el 21% de IVA y otros impuestos provinciales y municipales. Además, hay que sumar los costos de flete marítimo, seguro y logística local, que rondan los 6.000 dólares por unidad.
De esta forma, un vehículo que vale 100.000 dólares en origen termina costando alrededor de 192.000 dólares solo en el puerto de Buenos Aires.
El precio final en el mercado local suele ser aún mayor por los márgenes de las empresas importadoras especializadas, como Black Saphire.
Tesla no tiene planes de venta oficial en la Argentina, por lo que las pocas unidades que circulan ingresan de manera individual o a través de importadores autorizados. Esta alta carga impositiva explica por qué un vehículo que en su país de origen ya es considerado premium se vuelve prácticamente inaccesible para el público argentino.
Más allá del costo, la Cybertruck destaca por sus prestaciones técnicas: acelera de 0 a 100 km/h en 4,3 segundos, cuenta con tracción integral, dos motores eléctricos que entregan más de 600 CV y una autonomía homologada de 547 km.
Su carrocería de acero inoxidable ultra resistente y su diseño angular la convierten en un ícono visual que genera debate cada vez que aparece en las calles del país.
La enorme diferencia de precio pone en evidencia la carga tributaria que enfrentan los autos de alta gama y eléctricos importados en la Argentina, un tema recurrente en el debate económico y automotriz.
