NOTA DE TAPA
21/09
Cambios en Provincia: cirugía mayor
El gobernador bonaerense era reticente a modificar su equipo, pero también pagó el costo de la derrota en las PASO. Debió ceder y se quedó sin su álter ego en la Jefatura de Gabinete. El recorrido de una negociación álgida y lo que viene con la nueva estructura política
En la evaluación de las razones por la derrota electoral, los intendentes del peronismo incluyeron al Gobierno provincial. Le dieron el diagnóstico a Axel Kicillof en las consecutivas reuniones que tuvieron la Tercera sección, la Primera y el interior entre el miércoles y el viernes; y le exigieron cambios en el gabinete. El mandatario amagó una resistencia para conservar indemne a su equipo, pero la presión de los jefes comunales, acompañada por Máximo Kirchner, llegó hasta Cristina Fernández. Y la vicepresidenta terminó de completar el domingo una cirugía mayor, que incluyó escisiones profundas y dolorosas para los responsables de los tres ejecutivos que más le interesan: Nación, provincia de Buenos Aires y Santa Cruz. 

Horas después del cachetazo electoral, la gobernadora Alicia Kirchner ordenó que sus ministros presentaran la renuncia. Fue la primera dirigente del Frente de Todos que salió a pedir cambios. Poco después aceptó una de esas dimisiones, la del jefe de Gabinete, Leonardo Alvarez.  “Se fue el hombre más cercano a Alicia”, reconocen desde el Ejecutivo patagónico. La lógica, replicada a nivel nacional y en el territorio bonaerense, lleva la firma de Cristina, quien marcó el camino de lo que “debía ser” desde su querida Santa Cruz. Alvarez era para Alicia lo que Carlos Bianco para Kicillof, o lo que Santiago Cafiero para Alberto Fernández. 

“En medio de los cambios en el Gabinete nacional, lo que se dio en Provincia es una arremetida que motorizó Martín Insaurralde, con el apoyo de varios intendentes y el aval de Cristina y Máximo, porque Axel se estaba haciendo el pelotudo y no hacía ninguna modificación. Si hubiese sido solo por Cristina, no le toca nada. La presión llegó por el lado de los intendentes”, confesó ante La Tecla uno de los jefes comunales. 



En la movida, si bien fue impulsada por Insaurralde y participaron casi todos los alcaldes del Conurbano, trabajaron muy activamente dos intendentes de la Primera: Gustavo Menéndez (Merlo) y Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas). En el final del cuento, Nardini se quedó con la cartera de Infraestructura, con el aval de todos los barones; Insaurralde será el jefe de los ministros bonaerenses, y Cristina Alvarez Rodríguez, la titular de la cartera de Gobierno. Para llegar a ese desenlace hubo mucho laboratorio el fin de semana, hasta que Cristina cerró el quirófano en un encuentro a solas con Kicillof en El Calafate, que pidió el Gobernador. Quería salvar la permanencia de Bianco en la Jefatura, pero la expresidenta le dijo que la suerte ya estaba echada. 

En el camino de la negociación, la primera oferta a la demanda de los jefes comunales fue la creación de un ministerio de Vivienda para que desembarcara uno de ellos. Después se habló de un nuevo Ministerio de Turismo, también para un alcalde. “Ahí nos plantamos y le dijimos ‘danos lugares reales como para mejorar las cosas o no vamos’. La postura de Kicillof era no cambiar ni entregar nada”. Luego apareció la opción de la cartera de Gobierno, pero los alcaldes insistieron con la Jefatura de Gabinete. Después surgió la posibilidad de Infraestructura. Así reconstruyó los hechos un intendente, quien, por otra parte, destacó que Agustín Simone no andaba mal al frente de la cartera responsable de la obra pública, “pero le falta política”. En rigor, las quejas por el retraso de las licitaciones y en el comienzo de los trabajos también recaían en Bianco. 

“Cristina habló con varios de nosotros y se dio cuenta de que lo de Bianco era insostenible. En un cargo así podés ser un hijo de puta, pero no un falto de política. (Federico) Salvai -el jefe de Gabinete de Vidal- era bravo, pero sabía lo que hacía”, lapidó un experimentado alcalde, exultante por el desembarco de sus pares en el Gobierno provincial. El otro cambio en el gabinete es la llegada de la diputada nacional Cristina Alvarez Rodríguez al Ministerio de Gobierno, en reemplazo de Teresa García, quien es candidata para volver a ocupar una banca en el Senado bonaerense. 



El desembarco de la sobrina nieta de Eva Perón es un cambio de fichas de la expresidenta. Teresa era de ella, y entra Cristina, que también es de ella. Con solamente tres designaciones, el Gobierno bonaerense acaba de dar un vuelco que le imprime más volumen político y, a la vez, una nueva dinámica interna a un equipo que deberá amalgamar dos estilos muy distintos de conducción y gestión. Todo, con la urgencia que supone poner en marcha rápido la maquinaria y buscar, desde la acción administrativa y política, una respuesta electoral que revierta, o al menos atempere, en noviembre la derrota de las primarias. 

Martín Insaurralde, uno de los capitostes del peronismo de la Tercera sección, juega en sintonía con Máximo Kirchner, con quien Kicillof tiene una relación pendular. No son ningún secreto en el Frente de Todos los cuestionamientos que suele hacer el jefe de La Cámpora sobre algunas actuaciones del Gobernador. Con el lomense en la Jefatura de Gabinete en la administración bonaerense se abre una ventana hasta ahora cerrada con hermetismo. “Vamos a tener un Gobierno mucho más abierto”, le dijo a La Tecla un hombre que reporta al PJ del Conurbano sur. 

Insaurralde no solo le garantiza a los intendentes un diálogo más fluido y receptivo con el Ejecutivo provincial, también se supone que mejorará ostensiblemente la relación con la Legislatura. De hecho, ya tiene sobre sus espaldas el manejo de la Cámara de Diputados a través de la presidencia de Federico Otermín, mano derecha e incondicional del mandamás lomense. Por otra parte, en diciembre llegará a la Cámara Baja Mariano Cascallares, a quien, en estas circunstancias, le espera un rol protagónico. Se conocen de memoria y juegan en tándem permanentemente. 

Otra ventana que Axel Kicillof deja abierta a la mirada de los intendentes y, por ende, al resto del espacio oficialista, es la del reparto, avance y disposición de la obra pública. La designación de Leonardo Nardini en lugar de Agustín Simone es otro triunfo del intendentismo sobre el gobierno encriptado. Como en las viejas épocas, cuando los gabinetes compensaban fuerzas entre la Primera y la Tercera con designaciones de ambas secciones, la apertura ministerial permite el desembarco de un representante de cada uno de esos tanques electorales en los que el oficialismo pondrá la mira para recuperar votos, e intentar dar vuelta la elección. 

Los intendentes están muy satisfechos con el desenlace en la Provincia, y con haber logrado de parte de Cristina una confianza que ahora deberán honrar en la función. Para ellos, el tema provincial se resolvió mucho mejor que el nacional; no solo porque el conflicto evitó escalar a niveles de escándalo, como sucedió con Alberto Fernández, sino porque quienes arriban al gabinete tienen probada gestión y vienen de consecutivas victorias. 

“¿Cómo van a poner a Aníbal (Fernández) y a Julián (Domínguez)? Es la fórmula para perder. Nos la hacen muy difícil a los intendentes del Conurbano. Cómo hacemos para agarrar votos nuevos”, se quejó ante La Tecla un responsable distrital, que hasta amagó dar un portazo. También proclaman modificaciones en la manera de encarar la campaña, evitando la confrontación con la oposición, porque “no va más, cambió la política y la gente no quiere escuchar eso”. 

En el mismo sentido le piden a Kicillof que replique en esta etapa proselitista la forma en la que encaró el proceso en 2019, “con menos actos para hablarnos entre nosotros” y más contacto con la gente, con el barrio”. La relación entre los alcaldes y el Gobierno provincial, siempre fue tensa, y estuvo a punto de estallar la semana pasada, mientras la atención mediática se la llevaba el sainete nacional; se evitó una herida mayor con la intervención quirúrgica de Cristina Fernández. Ahora, obligados a convivir y a compartir, tienen la responsabilidad conjunta de suturar heridas internas y sanar la relación con una sociedad que electoralmente le dio la espalda al oficialismo. 




¿Nuevos ministerios?
En las arduas negociaciones entre los intendentes y el responsable del Ejecutivo provincial quedaron algunas cuestiones pendientes y que se concretarían en los próximos días. No se descarta que haya modificaciones en la ley de ministerios, con la escisión de áreas y la creación de nuevas carteras. Desde el Gobierno bonaerense admitieron que es probable que haya dependencias que hoy están bajo la órbita de Producción, a cargo de Augusto Costa, que puedan volver a tener autarquía. Los alcaldes contaron que Kicillof les ofertó la creación de un Ministerio de Turismo, que finalmente no se concretó ahora, pero es una idea que el Gobernador mastica desde hace tiempo. Potenciar esa industria sin chimeneas es una de sus metas de gobierno. Pero, además, en las últimas horas trascendió que Kicillof crearía a la brevedad el Ministerio de Ambiente, de acuerdo a lo conversado con los intendentes.

Julio Burdman, analista político
“Se buscaron gabinetes más representativos del peronismo”

El analista político Julio Burdman dialogó con La Tecla y evaluó el rol de la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, en las modificaciones que se dieron en los gabinetes de Alberto Fernández y de Axel Kicillof. Al respecto puntualizó que “tuvo un rol importante, porque ella fue la que impuso el mérito de los cambios”. Al respecto consideró que “en el caso nacional fue la que puso el nombre de (Juan) Manzur, y en Provincia, da la impresión de que la llegada de Martín Insaurralde tiene que ver con Máximo (Kirchner), con La Cámpora. Y tiene que ver con la propuesta de fortalecer la musculatura política de los gabinetes y la gobernabilidad; que no sean gabinetes de colaboradores directos de gobernadores y presidentes, sino más representativos del peronismo”. En referencia a lo que significa para el mandatario bonaerense, el director de la consultora Observatorio Electoral consideró que “se ve fortalecido por contar con un gabinete más fuerte. Pasó de tener un equipo de colaboradores y gente que lo acompañó toda su vida a integrantes que forman parte de un grupo de políticos relevantes de la Provincia”. En cuanto al papel de los intendentes, el analista puntualizó: “Ahora tienen un interlocutor más representativo, que es el nuevo jefe de Gabinete, porque parte de la acusación que se hacía antes de las elecciones era la poca colaboración con los gobiernos locales, tanto en Nación como el bonaerense para con los municipios”. De esta manera recalcó que “los nuevos gabinetes, en ambos casos, están mejor preparados para colaborar con los jefes políticos y con los intendentes locales”.




Atraso en las obras
El laberinto de la burocracia que eyectó a un ministro

A tres meses y medio de finalizar el año, el Gobierno lleva ejecutado solo el 30 por ciento del presupuesto para obra pública (casi la mitad se destinó al dragado del río Salado), y se proyectaba que al final del ejercicio la ejecución no superaría el 70 por ciento. Un desafío para Leonardo Nardini es mejorar esa meta, para lo cual deberá encontrar los mecanismos que aceleren el proceso de licitación y pago de las certificaciones. “Las obras están todas atrasadas; las que ejecuta la Provincia tardan mucho, y las que ejecutamos los municipios se detienen en laberintos burocráticos que hacen demorar demasiado la llegada del dinero”, se quejó un intendente del Conurbano a la salida de la reunión con el Gobernador. Hay trabajos que realizan los municipios por programas como el FIM o el Preimba cuya modalidad de ejecución es a través de subsidios. Son, en muchos, casos los más demorados. Desde el primer anillo del kicillofismo advierten que “si quieren acelerar los procesos hay que cambiar la Constitución, que está obsoleta, pero no estaríamos en condiciones de cambiarla ahora”. Aducen que la Provincia tiene una burocracia que dificulta la gestión porque, a diferencia de Nación, el contralor de los organismos de la Constitución es antes de la ejecución, no posterior. Y manifiestan que hubo muchos proyectos que se debieron rehacer porque estaban presentados de manera deficiente y no se podían aprobar. De hecho, algunos terminaron judicializados porque no se pudieron pagar los certificados por deficiencias en el proyecto. En ese sentido, desde la administración Kicillof reclaman a los municipios la contratación de proyectistas para que cuando lleguen con los pedidos de obras a la Provincia ya tengan preelaborado lo que quieren hacer. En la mayoría de los casos las comunas no cuentan con proyectistas y esos trabajos lo hace el equipo provincial. Claro que otras cuestiones ralentizaban los procesos y ahora, se supone, quedarán saldadas con los cambios. Una de las quejas más fuertes expresadas por los jefes comunales era que Bianco debía dar el visto bueno siempre para trámite y era quien habilitaba o deshabilitaba los trabajos. También hizo parar de mano a los alcaldes una exigencia que se quería imponer desde Provincia de que la certificación de una obra por parte de un escribano debía tener una posterior certificación firmada por el intendente.

Reclamos y retruque
El cruce con Sergio Berni por las cuestiones de seguridad

En la reunión del miércoles de la semana pasada con los intendentes de la Tercera, el Gobernador y los ministros presentes escucharon varias quejas por la situación de inseguridad que se vive en sus distritos y por la falta de elementos para atacar una problemática que viene desde hace muchos años y se agiganta a medida que se agrava la crisis económica. Jefes comunales del tercer cordón se quejaron por la falta de patrulleros. En tanto, la mayoría hizo hincapié en la cantidad de policías que tienen para cubrir medianamente las necesidades. Fiel a su carácter, el ministro de Seguridad no se quedó callado y tuvo un intercambio fuerte con algunos. Sergio Berni retrucó que los municipios no habían completado la convocatoria para reclutar nuevos agentes, una responsabilidad que quedó bajo la órbita de los intendentes. “No se completó el cupo de 10.000 reclutamientos requeridos”, ratificaron luego desde el Ejecutivo, donde, además de requerir el compromiso de los alcaldes para fortalecer numéricamente a la fuerza, ofrecen la policía como una salida laboral segura. Sobre la compra de patrulleros, en el Ejecutivo también les tiran piedras incendiarias a los responsables de las comunas. Por un lado sacan a relucir la compra de vehículos realizada en los dos años de la gestión, y por el otro remarcan que “les dimos mucha plata a los municipios para que compraran autos porque ellos supuestamente los compraban más rápido que nosotros y finalmente, en algunos casos tardaron en hacerlo”. De hecho hay terminales automotrices que todavía no terminaron de entregar vehículos comprados con el plan nacional que fue anunciado el año pasado. Berni también fue uno de los apuntados por los popes peronistas, pero tiene un salvoconducto en su relación con la vicepresidenta y ahora, con Aníbal Fernández en el Ministerio de Seguridad de la Nación, un interlocutor con el que podrá coordinar políticamente, una cuestión que no pudo ser posible mientras la ministra nacional era Sabina Frederic, con quien Berni tenía un fuerte enfrentamiento.




La Provincia le apunta a la Justicia
“El principal problema que tiene la seguridad es que la Justicia no actúa, los delincuentes salen demasiado rápido después de haber sido detenidos”. La frase, perteneciente a un ministro bonaerense, da testimonio elocuente de lo que se piensa del Poder Judicial en el Ejecutivo, y demuestra que, pese a cabalgar en ancas del kicrhnerismo, Kicillof está lejos de concebir a la seguridad y la justicia desde el ángulo garantista del que hacen gala otros espacios vinculados a la vicepresidenta de la Nación. No solamente demuestra esta concepción con la designación en su momento y el sostenimiento ahora de Sergio Berni, sino que no está en el espíritu del Gobierno provincial revisar leyes que puedan beneficiar a quienes delinquen. Por el contrario, en calle 6 nadie se esfuerza por disimular enojo hacia la Justicia porque “no responde”, y porque “cuando se detiene a un delincuente y después no se le aplica la pena, eso desalienta mucho el trabajo de la policía”. Todavía perdura la bronca con los jueces garantistas que en 2020, en el momento más complejo de la pandemia otorgaron el beneficio de la detención domiciliaria sin que se advirtiera al Gobierno de que ello iba a suceder pero generándole a la vez un revés político.

Resolver la re-re
Un tema que los alcaldes quieren saldar después de las generales

En las diferentes reuniones con Kicillof no hubo lugar para hablar de un tema político que los jefes comunales quieren definir cuanto antes y en el que se verán beneficiados con la llegada de Insaurralde al gabinete. Como se sabe, desde hace mucho tiempo un grupo de alcaldes reclama el aval para avanzar sobre la ley que les prohíbe presentarse nuevamente en 2023 si están transitando ahora su segundo período consecutivo. Tras la derrota en las PASO de la lista de diputados nacionales, y aunque varios (sobre todo los del Conurbano) ganaron en sus distritos, advierten que si no son ellos quienes encabecen el proceso electoral dentro de dos años se podrían perder municipios que son bastiones del peronismo. No lo dicen abiertamente, pero piensan que si quienes terminan al frente de las boletas locales son de La Cámpora o del kirchnerismo duro, ese peligro es aún mayor. Esperan resolver el tema este año tras las generales. Por lo pronto, varios, con sus funciones en los ejecutivos de Nación y Provincia, empiezan a usufructuar un artilugio del decreto reglamentario de la ley 14.836, por el cual se establece que no se contará como período completo si el intendente, legislador o concejal ocupa el cargo por menos de dos años. Gabriel Katopodis (San Martín) Juan Zabaleta (Hurlingham), Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Santiago Maggiotti (Navarro) cumplen funciones en el Gobierno nacional. Ahora Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) y Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas) se suman al gabinete bonaerense. Desde diciembre, Mariano Cascallares (Almirante Brown), Walter Torchio (Carlos Casares) y Carlos Puglelli (San Andrés de Giles) serán legisladores provinciales. Si no vuelven a sus municipios antes del 10 de diciembre de 2023 podrán ser candidatos a intendente otra vez ese año.