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Sábado, 5 septiembre 2026
Argentina
CASCABEL AL GATO

El intendente que le puso el freno a los Cirigliano

En la ciudad de Bahía Blanca, el Grupo Plaza que estaba a cargo del 75% del transporte, fue despojado tras la caducidad del contrato por parte del Ejecutivo local. Gustavo Bevilacqua y la díficil decisión que nadie había tomado. Su primer desafío como mandatario. Una pulseada con idas y vueltas

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Las aguas parecían calmas en la ciudad bahiense después de la asunción de Gustavo Bevilacqua en el puesto vacante que había dejado Cristian Breitenstein tras ser tentado por el gobernador Daniel Scioli. Problemas cotidianos y manejables atravesaban la coyuntura política ubicada en el sur de la Provincia bonaerense. Sin embargo, la primera gran complicación llegó para la gestión Bevilacqua de la mano de la empresa Grupo Plaza que le había generado dolores de cabeza al ex intendente.

En un constante tire y afloje entre la Comuna y el Grupo Plaza, encargada del transporte público de pasajeros, la firma amenazó con dejar la prestación del servicio y así dejar sin efecto el contrato de concesión estipulado legalmente hasta 2019. El efecto provocó un gran desconcierto en los pasillos del Ejecutivo local y generó en las oficinas de la municipalidad un rápido golpe de timón.

Contra viento y marea, Bevilacqua pareció revivir la epopeya bíblica, en donde David decapita al enorme Goliat. El Intendente de la localidad bahiense se animó a la realizar lo que muchos protegían: desplazó al Grupo Plaza del servicio de transporte público y urbano.

“Todo empezó con una declaración de emergencia que promovió Interacción Ciudadana con un programa muy claro que le fijó una hoja de ruta al departamento ejecutivo para establecer frecuencias de recorrido y evaluar la eventualidad de aplicar los artículos 124 y 125 que determinan la caducidad” manifestó el concejal, Raúl Woscoff, a Desafío Económico.

A pesar de tener la decisión tomada, Gustavo Bevilacqua elevó el proyecto de caducidad al Honorable Concejo Deliberante para que todo sea más transparente. En la votación, el oficialismo logró imponerse por 14 votos a favor y 9 en contra.

Con la caducidad del contrato ya firmada, el cimbronazo trae inmediatamente algunos efectos colaterales e interrogantes sobre cómo desarrollará y actuará la gestión Bevilacqua ante este “primer gran escollo”. El desafío transita en varios ejes: en primer lugar, se prevé que el jefe distrital judicialice la causa en caso de que Plaza retire las unidades de transporte, y en segundo lugar, los hombres del Intendente deberán ejecutar una reestructuración del transporte público a velocidad crucero ya que afecta a una masa inmensa de la población bahiense.

El secretario de Gobierno de Bevilacqua, Fabián Literas, en diálogo con Desafío, dijo que “hicimos inspecciones permanentes y llegamnos a la conclusión de que el operador Plaza, que es el que tiene mayor solvencia financiera, no ha logrado consolidar operativamente el servicio y sumado a otras cuestiones, se decretó la caducidad”.

Además, con la abolición del vínculo municipalidad Plaza, la Comuna tendrá dos opciones: la oportunidad de estatizar el servicio, pero con todos los problemas que trae el transporte, y sobre todo, siendo nuevos en la materia, o bien, traspasar el gerenciamiento a otra empresa privada por un tiempo determinado, hasta poder analizar bien la cuestión y finalmente “municipalizar” la prestación.

Con respecto a esto, Woscoff argumentó que “la empresa local, Rastreador Fournier manifestó la imposibilidad de prestar la totalidad del servicio”.

Por otro lado, Bevilacqua aclaró que su gestión no recibe amenazas ni ultimátum de ninguna empresa y que el problema de Bahía Blanca es el Grupo Plaza. Literas no quiso quedar afuera de esta declaración y le contó a Desafío que “a fines de enero, la firma manifestó que si no se acataban los pedidos de restructuración iban a rescindir el contrato, eso generó una reacción del Intendente que dijo que no iba a soportar ningún ultimátum por un operador que no cumplía con el servicio y esto derivó en el agotamiento de las oportunidades”.

Con respecto a esto, el concejal Woscoff fue contundente y afirmó a Desafío que “la caducidad siempre fue un hecho, pero la demora fue muy grande y por esos motivos hoy existen estos grandes problemas sobre un tema con una importancia resonante”.

Monopolización del transporte

Grupo Plaza desembarcó en Bahía Blanca en enero de 2008 cuando el distrito era presidido por el ahora ministro de Producción de la provincia de Buenos Aires, Cristian Breitenstein. En aquel momento, el contrato firmado por las partes arrojó que la empresa sería la prestataria del servicio de transporte público hasta enero de 2019.

Los problemas estuvieron siempre. En años anteriores, las dificultades transitaban por el horizonte cotidiano de estas firmas, es decir, calidad de servicio, demoras en las frecuencias, estado y mantenimiento de los colectivos, pero parece ser que la muñeca política del ex intendente mermaba el conflicto.

En Bahía Blanca, la empresa Plaza acaparaba el 75% del transporte público. Esa cifra estaba desmenuzada en dos partes: el 50% de las líneas pertenecían a Plaza, mientras que el 25% restante era gerenciado por Mayo - Sata, compañía que depende de Plaza. El otro 25% está a cargo de la firma local Rastreador Fournier.

Por estos motivos y con la caducidad del contrato ya firmado, la gran ocupación territorial que desarrollaba Plaza es un enigma a resolver por el Ejecutivo municipal.
Según afirmaron voces oficialistas, la idea de recortar el trayecto, sobre todo en calles de tierra, es un hecho.

Futuro inmediato

Con la decisión ya tomada y aprobada, el municipio bahiense se encuentra trabajando arduamente para garantizar la prestación del servicio antes del comienzo del ciclo lectivo.
La idea madre es que Grupo Plaza siga prestando servicio al menos por dos años más, haciendo reserva el municipio de incautar total o parcialmente sus vehículos, equipos e infraestructura para mantener la prestación.

La hora de ponerse las botas y salir al campo pantanoso llegó para el intendente Gustavo Bevilacqua. Ante su primera prueba de fuego, el interrogante transita por saber de qué manera saldrá airoso el jefe interino de la localidad, ubicada en el sur de la Provincia. La dificultad más grande fue sorteada con una gran cintura: se animó a realizar lo que muchos habían evitado, decretar la caducidad del contrato a una de las grandes empresas del país.

Lea la nota completa en la edición Nº 45 de Desafío Económico

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