La muerte de Néstor Kirchner y el momento histórico permiten vislumbrar que su figura se agigantará más con los años. Opinan Pacho O’Donell, Atilio Borón, Ricardo Forster y Dante Palma
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Para muchos, la muerte de Néstor se transforma, con cada hora que transcurre, en un paso a la inmortalidad. Odiado y ama-do en proporciones que los mejores análisis estiman hoy como parejas, el ex presidente es, indudablemente, un puntal de la recuperación de una Argentina devastada en 2002 que, poco a poco, se pone de pie. Así se desprende de los análisis de historiadores, filósofos y pensadores de la realidad nacional que La Tecla consultó para la ocasión.
Todos reconocen, con bemoles, la figura del patagónico a la hora de llevar los rumbos del país. “El balance de su actuación queda claramente a favor de Néstor Kirchner; fue un hombre importante y marcó a fuego la política argentina en la primera década del siglo XXI”, opinó el politólogo y sociólogo Atilio Borón, que recalcó, entre los principales aciertos, a la reorientación de la política internacional de quien ocupó la secretaría general de la UNASUR, que “pasó de la alineación incondicional con los EEUU a relaciones fuertes con América Latina”.
Es aquél un punto de encuentro con otras opiniones. El filósofo y ensayista Ricardo Forster también apunta hacia esa cuestión: “Reconstruyó un vínculo que nunca debió haberse roto entre la Argentina y América Latina, tuvo una participación destacada defendiendo la democracia en Bolivia y en Ecuador”.
Otra de las cuestiones que se recalcan es haber auspiciado el retorno de la política a las calles, a las decisiones sobre la economía; al centro de la escena, en fin. “Kirchner alentó la intensidad democrática y la participación política de un país que estaba desahuciado, que tenía a la política en el zócalo, asociada a la corrupción”, apunta Forster. “Kirchner había despertado esa pasión que se nota muy fuerte en los jóvenes”, opina, por su parte, el filósofo Dante Palma.
El legado y el futuro
“Creo que Kirchner va a ser recordado como un presidente de aquellos que marcaron una huella honda en el país, como Mitre, Sarmiento, Yrigoyen, Perón, independientemente de las orientaciones que hayan tenido”, opina el historiador Pacho O’Donell. Sus palabras armonizan con las de Forster: “Indudablemente deja un legado. Vemos cómo se recupera la militancia, la participaron de los jóvenes, cómo habilitó la posibilidad de que mucha gente, entre la que me incluyo, que hacía muchos años que no pensábamos que había un destino para una política emancipatoria para la Argentina y hoy sentimos que vuelve a haber un destino para ese sueño”, analiza.
Con cautela, Dante Palma prefiere esperar: “Yo creo que habrá que ver si deja un legado. Tampoco es que él instituyó un tiempo cero, él se inscribe en una cierta tradición que revitalizó. Los cambios que se han producido marcan un antes y un después, pero quedan cuestiones tan azarosas como la que ocurrió hoy que pueden determinar el rumbo de un país para un lado o para el otro. Hay que ver cómo se desarrolla esto en el tiempo”.
De cara al futuro, también cabe esperar; aunque acá el discurso se hace una sola voz: “Habrá que ver cómo reacciona la Presidenta, que es una persona preparada y muy capaz, dotada de recursos suficientes como para adoptar las decisiones que haya que adoptar”, opina Borón. “Tengo mucha confianza en Cristina, va a necesitar, eso sí, el apoyo de todos, en contra de aquellos que van a creer que la muerte de Kirchner la pone en una situación de debilidad”, advierte O’Donell.
Se trata, indudablemente, de dejar que los días pasen y la memoria del pueblo elija la materia con la que confeccionará el recuerdo de la figura del líder perdido.