Murió Daniel Melingo, referente del rock nacional que reinventó su carrera en el tango
El músico falleció en su departamento mientras atravesaba un tratamiento por una enfermedad respiratoria. Integró Los Abuelos de la Nada y fundó Los Twist, antes de convertirse en una de las figuras más originales del tango contemporáneo.
Compartir
La música argentina despide a Daniel Melingo, una de las figuras más versátiles de las últimas décadas. El artista fue hallado sin vida en su departamento de Buenos Aires, donde permanecía bajo cuidados paliativos debido a una enfermedad respiratoria, según informaron fuentes policiales. El cuerpo fue encontrado por uno de sus hijos.
Su muerte se produjo cuando atravesaba una etapa de intensa actividad artística. Melingo trabajaba en Tangos bajos (Rework), una nueva versión del disco que marcó su desembarco definitivo en el tango a fines de los años noventa. El proyecto incluía colaboraciones con distintos músicos y estaba previsto que fuera presentado el 21 de septiembre en el Teatro Coliseo. Además, preparaba un documental sobre los orígenes del tango y avanzaba en el lanzamiento de un vino propio inspirado en ese emblemático álbum.
La carrera de Melingo comenzó a consolidarse a principios de los años 80, cuando se incorporó a la formación más recordada de Los Abuelos de la Nada, compartiendo escenario con Miguel Abuelo, Andrés Calamaro, Cachorro López, Gustavo Bazterrica y Polo Corbella. Su formación académica incluía estudios de guitarra clásica, clarinete, musicología y composición en distintas instituciones especializadas.
Además de integrar Los Abuelos de la Nada, fue uno de los fundadores de Los Twist, junto a Pipo Cipolatti y Fabiana Cantilo. Con esa banda participó en uno de los discos más representativos de la década, La dicha en movimiento, donde dejó su sello como compositor de canciones que con el tiempo se transformaron en clásicos, entre ellas "S.O.S., sos una rica banana", "Jugando hulla-hulla", "En el bowling", "Ritmo colocado", "Cleopatra, la reina del twist", además de coescribir "Jabones flotadores" y "25 estrellas de oro".
Durante la segunda mitad de los años 80 se instaló en España, donde colaboró con Los Toreros Muertos y formó el grupo Lions in Love junto al saxofonista Willy Crook, con quien mantuvo una estrecha amistad que perduró durante décadas.
El giro más importante de su trayectoria llegó en los años 90, cuando decidió dejar atrás el rock para abrazar el tango. Primero lo hizo como conductor del ciclo televisivo Malayunta y luego con la publicación de Tangos bajos, una obra que le abrió las puertas del reconocimiento internacional, especialmente en Europa, gracias a una mirada personal sobre la música ciudadana, con fuerte inspiración en los arrabales porteños.
A ese trabajo le siguieron discos como Ufa, Santa milonga, Maldito tango, Corazón y hueso, Linyera y Andá, consolidando un estilo propio que lo convirtió en una de las voces más originales del tango contemporáneo.
Con una carrera que atravesó el rock, la experimentación y la música ciudadana, Daniel Melingo deja una obra singular que marcó a distintas generaciones y un legado que trascendió las fronteras argentinas. En una de sus últimas apariciones artísticas, Melingo invitó a Cristian “Pity” Álvarez para interpretar una bella versión de “Pesar”.