6 de abril de 2026
MÁS PROBLEMAS
Menos colectivos en la calle: hubo caos para utilizar el transporte público en el AMBA
En las calles del Conurbano hubo serios inconvenientes a la hora de utilizar los medios de transporte público. Debido a las constantes subas del combustible, las cámaras de transporte efectivizaron la medida de fuerza

El transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa un nuevo capítulo de tensión. Las empresas de colectivos comenzaron a reducir frecuencias como consecuencia directa del fuerte incremento en el precio del gasoil, un insumo clave para el funcionamiento del sistema.
Según advierten desde el sector empresario, el esquema actual de costos quedó completamente desfasado frente a la suba del combustible, lo que impacta de lleno en la operatividad diaria. En ese contexto, varias líneas ya aplicaron ajustes en la cantidad de unidades en circulación, especialmente fuera de los horarios pico.
La situación generó preocupación entre usuarios y autoridades locales, ya que el recorte de servicios se traduce en mayores tiempos de espera, unidades más cargadas y complicaciones para quienes dependen del colectivo para llegar a sus trabajos o centros de estudio. A partir de que se aplicó la medida, hubo una fuerte baja en las frecuencias de los colectivos y generó serios inconvenientes para los usuarios.
Desde las cámaras que agrupan a las empresas transportistas explican que el gasoil representa uno de los principales componentes del costo operativo. El último aumento del combustible profundizó el desequilibrio económico del sistema, que ya venía golpeado por la inflación y la demora en la actualización de subsidios.
Aseguran que, con las tarifas congeladas y los ingresos sin recomposición suficiente, sostener la misma frecuencia resulta inviable. Por ese motivo, comenzaron a implementar esquemas de emergencia que implican menos unidades en la calle durante distintos tramos del día.
El reclamo empresarial apunta principalmente a una revisión urgente de los subsidios al transporte y a una actualización de los parámetros económicos que permitan cubrir gastos básicos como combustible, salarios y mantenimiento de las unidades.
En esa línea, el diputado bonaerense Fabián Luayza, se manifestó contra la medida que perjudica seriamente a los usuarios: "Los usuarios de los colectivos no tienen la culpa que suba el precio del gasoil todo el tiempo", manifestó. En el texto del legislador de Berazategui se alerta sobre la situación que "afecta gravemente la movilidad cotidiana de millones de usuarios, en particular trabajadores y estudiantes".
Al tiempo que pide que "se adopten de manera urgente las medidas necesarias para garantizar la normal prestación del servicio, asegurando condiciones de sostenibilidad económica para las empresas prestatarias y la accesibilidad al transporte público para los bonaerenses".
El ajuste ya empieza a sentirse en distintos corredores del conurbano bonaerense y la Ciudad de Buenos Aires. Usuarios reportan demoras prolongadas y mayor congestión en las paradas, una postal que recuerda a momentos críticos del sistema de transporte.
Intendentes del conurbano observan con preocupación el escenario, ya que el colectivo sigue siendo el principal medio de movilidad diaria en los distritos del Gran Buenos Aires. La reducción de frecuencias no sólo afecta la conectividad sino también la actividad económica local.
El panorama abre un nuevo frente de negociación entre el Gobierno nacional, las empresas y los gobiernos provinciales y municipales. Mientras las compañías advierten que sin medidas urgentes el servicio podría deteriorarse aún más, desde el Ejecutivo analizan alternativas para evitar una crisis mayor en el transporte público.
Por ahora, la combinación entre aumento del gasoil, subsidios en discusión y costos crecientes anticipa semanas complejas para millones de usuarios del AMBA, que ya comienzan a padecer las consecuencias en la rutina cotidiana.