Argentina
Sábado, 2 julio 2022
LA TECLA PATAGONIA
8 de junio de 2022

Las mujeres en el mundo petrolero

En primera persona, dos trabajadoras de la industria hidrocarburífera de la región cuentan a La Tecla Patagonia cómo desarrollan su actividad y los desafíos que se presentan en medio de un espacio con predominio de varones

Las mujeres en el mundo petrolero - La Tecla

Vía La Tecla Patagonia

La participación de las mujeres en la industria hidrocarburífera no es un tema que se aborde cotidianamente, sin embargo, La Tecla Patagonia accedió a testimonios de trabajadoras que se destacan en el ámbito, las cuales señalan que ser minoría les implicó tener que redoblar la apuesta y desmitificar prejuicios con respecto a la fuerza y capacidades, siempre basado en el respeto mutuo.

En sus relatos indican que la existencia de políticas de equidad ha mejorado su situación, tanto en la cantidad de horas como en el pago.

En muchos casos son el sostén de la familia, haciéndose cargo no solo de las tareas y cuidados domésticos, sino también de la responsabilidad del trabajo y las presiones que este requiere.

Si bien los testimonios reconocen que el mundo está cambiando y que las posibilidades para la inserción en la producción del petróleo y gas son mayores, consideran que aún queda mucho por hacer, mientras alientan a que más mujeres se animen.

Un informe presentado recientemente por el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) en la Legislatura de Neuquén puso una vez más de manifiesto la desigualdad en la participación laboral. 

El documento señala que tan solo el 18% de los empleos del ámbito petrolero son protagonizados por mujeres; este es uno de los porcentajes más bajos de participación femenina entre las principales industrias.

En comparación con otros lugares del mundo la cifra es muy baja. Por caso, en Europa se emplea un 33% de mujeres, y en América del Norte un 23%. 

La situación argentina es levemente menor en relación al promedio de toda la región de América Latina, con un 21% de puestos de trabajo ejercidos por mujeres, mientras que en Medio Oriente es un 15% y en Asia tan sólo un 8%.

Respecto a la formación de los trabajadores, los hombres tienen menor preparación: el primario completo lo tienen el 6,5%, mientras que el secundario, el 35,2%. En cambio las mujeres empleadas con nivel terciario o universitario llegan a ser el 36,2%, por lo que se puede observar que tienen un grado educativo mayor en el sector. Pese a estar más calificadas, aun así no alcanzan puestos de jerarquía.

El informe del IAPG también indica que tan solo el 5% de mujeres son CEOs.  En ese sentido, un estudio de Bridging the Gender Gap in Oil and Gas (BCG) señala que estos trabajos están concentrados en posiciones no jerárquicas, de servicio o apoyo, debido a un problema de base, ya que no se emplean en sectores operativos y técnicos, requisito para acceder a un puesto jerárquico. 

Esto se debe a que la figura de la mujer estuvo asociada a roles de asistencia; quienes fueron pioneras en habitar estos espacios reconocen que para tener autoridad frente a sus pares y crecer tuvieron que demostrar más conocimiento y preparación, y que las oportunidades de desarrollo han sido menores. También remarcan que la infraestructura, vestimenta, estilos de comunicación y vida social durante y después del horario laboral es-tán transformándose en pos de la igualdad. 

En el caso de YPF, en el año 2017 incorporó como un eje central en el código de ética y conducta la equidad de género, y trazó una proyección para garantizar que en el 2025 un cuarto de las posiciones de liderazgo estén ocupadas por mujeres.

Entre otras políticas que implementaron algunas compañías se destaca la de la maternidad. A través de licencias compartidas, infraestructura y reducción de jornadas laborales se busca que el desarrollo de la carrera profesional de la mujer no se vea limitado por la decisión de tener hijos. 

Así lo señala la encuesta analizada del IAPG, indicando que la mitad de las empresas otorgan licencias con goces de sueldo entre 1 y 30 días para padres y hasta 90 días en el caso de las madres. Por su parte, YPF implementó el Retorno Gradual por Maternidad, que le permite a la mujer continuar con sus funciones laborales a través de una jornada reducida o trabajar desde su casa. 

Asimismo, tanto las empresas como los sindicatos han desarrollado espacios de capacitación y educación para fomentar una inserción con mayor igualdad. Desde Halliburton llevan adelante el Women Sharing Excellence (WSE), que es un comité donde las mujeres de la compañía comparten experiencias, entre las que mayor trayectoria tienen y las que recién ingresan. También la firma norteamericana Baker Hughes y la nacional YPF tienen programas similares.

Para finalizar, tanto los testimonios de las mujeres que trabajan en campo y en producción como los resultados que exponen los estudios y las encuestas le plantean al sector empresarial y político mucho para reflexionar. ¿Habrá que establecer cupos y promover políticas para lograr una mayor equidad de género o simplemente confiar en que las fuerzas invisibles igualen las participaciones de mujeres y varones en el mundo del petróleo?


Abril Sepúlveda – Servicios Especiales en Halliburton 
“Hay que cortar con la idea de que es un trabajo de hombres”


Para conocer la experiencia de la tarea por dentro, La Tecla Patagonia dialogó con Abril Sepúlveda, empleada de la empresa Halliburton. “Estoy hace un año y medio en el área de estimulación hidráulica. Trabajo 12 horas diarias, todo es-fuerzo físico; es cansador”, dice Abril. 

“Soy bombista, hago mantenimientos y ´uniones a golpe de maza´. Me siento una más porque no me hacen sentir diferente, ni por cuidado o porque piensen que no lo puedo hacer”.

Las mujeres en el mundo petrolero


Sepúlveda cuestiona que “erróneamente se dice que es un trabajo de hombre, porque siempre se dijo que era así. Hay que cortar con esto. Si bien entiendo que una no tiene la misma fuerza, eso no quiere decir que no lo pueda hacer. Hoy las tareas las realizan las mujeres a la par”.

La trabajadora explica que “hay roles más tranquilos en distintos equipos, según la experiencia y trayectoria. Se ingresa con la categoría más baja, el crecimiento es de a poco. Depende mucho de una y las ganas de aprender. Siendo operadora existen distintos puestos y se puede continuar como supervisora”.

Con respecto a sus compañeros de trabajo, Abril indica: “Siempre me sentí acompañada. Entiendo que hay que hacerse respetar, esto va por la personalidad”. Añade en sintonía con lo anterior: “Dormimos en el mismo lugar durante 14 días con todos hombres, es llegar y ponerse a convivir con esas personas”.

Para finalizar, Sepúlveda remarca: “Se ve cómo ha crecido la participación. Es sorprendente vernos, me parece hermoso. Ojalá que siga la inclusión de las mujeres”.


Verónica Cabrera – Baterista recorredora en AESA
“Trabajar en el petróleo cambió mi vida y la de mis hijos”


Una de las trabajadoras petroleras con más experiencia es Verónica Cabrera, baterista recorredora en la empresa AESA. En diálogo con La Tecla Patagonia relató: “Llevo más de 23 años en la industria petrolera. Comencé como to-das en ese momento: de mucama y cafetera. Hoy tengo el doble orgullo de ser una de las primeras mujeres que incursionó en el área de Producción, hace más de 16 años, y seré la primera que me jubile allí”.

Agrega: “Cuando ingresé ya era mamá y sostén de familia, tenía tres hijos que eran adolescentes y me apoyaron, me sentía capaz; ahora tengo cuatro”. 

Cabrera cuenta también: “Para mí fue un logro y desafío muy importante entrar en el petróleo, cambió mi vida y la de mis hijos. Además integré el primer y único yacimiento manejado solo por tres mujeres. Me encanta poder hablarlo porque mucha gente desconoce”.


Las mujeres en el mundo petrolero


Añade: “No olvidemos que tenemos una sociedad machista. Creían que el lugar de la mujer era la cocina y limpiar, porque así lo impusieron. Gracias a la lucha incansable de Guillermo Pereyra y Marcelo Rucci se logró la inclusión de la mujer”. 

Verónica señala que “en los últimos años se han integrado manejando camiones, máquinas viales, trabajando en planta, en seguridad, en polímeros. Es un trabajo de riesgo, con presiones; hacés maniobras donde después va la cuadrilla, ponés en riesgo la vida de los demás y la tuya”. 

Remarca que hoy “hay igualdad de condiciones, tanto en el respeto como en las tareas y los salarios”. En cuanto a la carrera expresa que “estudiando se puede ascender de categorías. Hoy les enseño a quienes ingresan, y una de las compañeras que ingresó conmigo es supervisora”. 

Por último deja un mensaje a las mujeres: “No es fácil pero se puede, que le den para adelante”.


Marcelo Rucci – Sindicato de Petróleo y Gas 
“Fuimos pioneros en la inclusión de la mujer en la actividad petrolera”


El secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, Marcelo Rucci, dialogó con La Tecla Patagonia sobre su percepción sobre el tema. “Fuimos pioneros en la inclusión de la mujer en la actividad petrolera hace más de 18 años, trabajando en todos los sectores: camioneras, operadoras de máquinas, operadoras de planta, recorredoras de campo, etcétera”.

Con relación a la vinculación cotidiana, el sindicalista neuquino reconoció que si bien “siempre fueron bien recibidas en un ambiente de solidaridad, fue difícil cambiar una estructura y mentalidad. Por ejemplo, al estar en los yacimientos, había baños solo para hombres”. Recordó que “desde el gremio tuvimos que trabajar mucho para mejorar las condiciones de salubridad, pero nunca hubo ningún problema”.

Rucci indicó que hoy hay “más de tres mil compañeras afiliadas trabajando en diferentes espacios; incluso en sectores importantes, como es en medio ambiente o seguridad, por ejemplo”. 

Dijo además: “Tenemos compañeras que son recorredoras de campo que tienen una base de 50 o 60 Km. de itinerario”.

Para finalizar, Rucci remarcó que en la industria hidrocarburífera “nunca ha sido un problema ser mujer, no hay ningún impedimento en ningún sector, salvo por alguna condición física o que sea pesado. Entendemos que esto tiene que ver con capacidades y no una cuestión de género”.