Argentina
Lunes, 23 mayo 2022
NOTA DE TAPA
3 de mayo de 2022

El principal desafío de la oposición es desenredar la madeja

La coalición no logra salir de una discusión intestina demasiado adelantada y el surgimiento de candidaturas en la Provincia por parte del Pro suma tensión en ese sector. Los otros socios de la alianza no tienen apuro por mostrar nombres, pero van a jugar

Por Hernán Sánchez

Una madeja enredada, con hilos tensos y otros sueltos que deben anudarse a la estructura para evitar que el bollo sea imposible de desenmarañar. Así está Juntos por el Cambio a nivel nacional y, por añadidura, en la provincia de Buenos Aires. La coalición opositora se ve atrapada en un sinnúmero de disyuntivas políticas atadas a una acelerada discusión por las candidaturas, y eso la lleva a quedar desenfocada frente a la angustia de una sociedad que reclama otra actitud frente a los problemas. Curiosamente, varios advierten este inconveniente, pero, a la vez son absorbidos por la misma dinámica que cuestionan.

“Se ha perdido la agenda, hay una disociación grande entre la discusión interna de la política y lo que pasa con la gente. Eso, los intendentes lo ven con mucha preocupación y están enojados”, confió a La Tecla un colaborador de un alcalde Pro. Sin embargo, ni los propios jefes comunales pueden escaparle al encandilamiento que les provoca la posibilidad de volver a convertirse en oficialismo nacional y, probablemente, provincial.

En ese sentido, mientras algunos espacios internos de Juntos por el Cambio levantan el pie del acelerador y no quieren adelantar candidaturas en la Provincia, como lo hace, por ejemplo, el radicalismo, en el campamento amarillo la realidad es otra, y comienza a requerir de un ordenamiento antes de que la cosa se desmadre. 

Es natural que quienes tengan ambiciones las expongan y trabajen por ellas. Eso conlleva en muchos casos a enfrentar a dirigentes de un mismo espacio que pueden dañarse mutuamente, con más perjuicios que beneficios para todos si no hay reglas claras y precisas. Para el conglomerado amarillo es difícil fijar esas pautas cuando la superestructura debe decir, por ejemplo, quién asume el liderazgo y ordena.  Todo hace indicar que es Mauricio Macri quien va a retomar la figura de ese liderazgo, ya sea por su propia candidatura o para determinar quién representa a ese espacio en una casi segura interna el año que viene. 

Es el primer ovillo a desenredar. Macri quiere ser el líder, pero Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich buscan ser los candidatos. Podrá ser uno solo. Con Larreta intenta recomponer, con Bullrich empiezan a aparecer roces y un temor de que la presidenta del Pro pegue un estruendoso portazo. Para el expresidente, hoy la provincia de Buenos Aires no es el foco de atención principal, pero sí lo es para quienes sueñan con sentarse en el sillón de Dardo Rocha y necesitan pautas y reglas.

Mientras tanto, el macrismo bonaerense, en todas sus expresiones, quiere tener voz y voto; archivar la tendencia del Pro de someter a la política provincial a los designios capitalinos. “Los intendentes de la Provincia no tienen interés de ser empleados, por esa particularidad que tienen los porteños de creer que son los que mandan sobre los otros; al menos por ahora, 
después la política ordenará, encuestas mediante, porque acá no hay locos ni boludos”, sostuvo un dirigente alineado a un alcalde amarillo.

En la madeja bonaerense el radicalismo busca candidato con el cual sorprender, como lo hizo el año pasado con Facundo Manes. El peronismo aliado espera los movimientos para ver cómo juega sus fichas, al son de algunas cosas concretas y, también, de algunas alquimias, como esa que a nivel nacional pretende amañar Emilio Monzó, juntando en una misma boleta a Patricia Bullrich con Facundo Manes. Difícil empresa si se tiene en cuenta que el neurocirujano apuesta más al centro y hasta llega a descalificar expresiones 
de derecha vertidas por los halcones. Pero donde verdaderamente está el enredo es en el Pro bonaerense, sobre todo por las reglas con las que deben jugar los dos candidatos que por ahora manifestaron su intención de ser.

Hace un par de semanas, en el restaurante El Dorado de la costanera porteña, se juntaron Macri, Larreta, Bullrich, Diego Santilli, Cristian Ritondo, Jorge Macri, Humberto Schia-voni y Fernando de Andreis. Entre otras cosas se habló del ordenamiento que debía tener en la Provincia el transitar como candidatos del exvicejefe porteño y del ministro de Seguridad de Vidal.

Sorprendió que Rodríguez Larreta, a partir de su falta de intervención en favor de Santilli, avalara que en la Provincia el Pro tenga dos candidatos en carrera. “Si yo soy Larreta y me dicen que Ritondo va a ser candidato, cuando lo hice renunciar a Santilli a la vicejefatura de Gobierno, pateo todo. Y Diego tampoco se plantó, debería haber dicho ‘el candidato soy yo, porque me lo deben’”. Así contó acerca de la reunión uno de los presentes a quienes se juntaron con él luego de aquel almuerzo.

Si bien el jefe de Gobierno de la Ciudad le dispensa gestos permanentemente a quien fuera su compañero de fórmula, también manda a decir que él no tiene un favorito. Lo han escuchado de su propia boca los intendentes en sucesivas reuniones y comidas que ha mantenido con ellos. Este doble juego permite a los críticos de Rodríguez Larreta señalar que “le falta carácter”. Cuando esas críticas se ponen más filosas llegan a “le tiene miedo a Lilita”, “le tiene miedo a Mauricio”, “no tiene autoridad sobre sus ministros, y eso es un problema para quien quiere ser Presidente. Cómo va a ordenar el país si no puede ordenar su quintita”.

Por lo pronto, los dos precandidatos transitan la misma ruta con un solo aparcamiento. Ambos buscan pescar dentro de la misma fuente, y en esa puja se pueden dañar mutuamente. Un allegado a Santilli teme que en esa puja sea él quien más pierda. “A Cristina no le va a terminar alcanzando, pero en el camino habrá limado a Diego”, afirmó un senador bonaerense. Ritondo, en tanto, suele decir, con picardía, “voy a armar en todos los distritos donde no tiene armado Diego”, pero el exvicejefe porteño carece de base territorial y depende de lo que le puedan acercar los intendentes.

Por eso también hace mucho ruido cuando el presidente del bloque Pro  en Diputados desembarca en distritos gobernados por el Pro y alza la mano  de dirigentes no alineados con el jefe comunal. “No podemos estar a los codazos. Hay que fortalecer al equipo. Después, las candidaturas serán consecuencia de los perfiles y de la representatividad, pero no puede pasar lo que pasó con Cristian en Olavarría, que inauguró un local y, con razón, a (Ezequiel) Galli le cayó mal”, dijo uno de los alcaldes consultados por La Tecla.

En tanto, un dirigente alineado con el Colorado sostuvo que “hay tensiones lógicas del crecimiento y de la horizontalidad; y es cierto que no hay un mecanismo ordenador, como cuando teníamos un Presidente y una Gobernadora. Con la persona que acaba de ganar una elección legislativa hay que trabajar de manera cooperativa, no dañarla”. 

En rigor, Ritondo también aprovecha cierta pasividad de Santilli para recuperar el lugar que le concedió una elección pero no tradujo en ascendencia partidaria. “Diego debió haber discutido el liderazgo del Pro en la Provincia y no quedar atrapado en esta suerte de doble o triple rol que tienen Jorge Macri, Ritondo y él. En definitiva, Cristian se quedó con la presidencia del bloque por la negociación de Larreta con Vidal; y después Jorge se quedó con el partido por la negociación con el Pelado; y el Colo, que fue quien ganó, se quedó sin nada”. Esa observación, teñida de crítica hacia el exfuncionario porteño, llega de parte de dirigentes bonaerenses que se alinearán a quien termine siendo el elegido, pero que también quieren poner otro nombre sobre la mesa, que emerja desde una comuna.

Así de enredado es todo, y sin que por ahora aparezca la abuela experimentada que desenrolle la madeja sin que se corten los hilos.


El principal desafío de la oposición es desenredar la madeja


UN ESPACIO NUEVO
La discusión por sumar dirigentes y buscar recambio donde no hubo éxito

Con el objetivo de sumar desde otros espacios, los intendentes de La Plata y Lanús, Julio Garro y Néstor Grindetti, lanzaron Juntos Hacemos, un nuevo sello que también generó algunas contradicciones, incluso con otros jefes comunales amarillos. Quienes cuestionan la iniciativa creen que no era necesario un partido político por fuera del PRO para ampliar, “porque ya hemos logrado que se acerque gente del peronismo sin otro partido”, refirió un dirigente provincial de peso. 

La lógica que movió a Garro y a Grindetti tiene al menos dos razonamientos básicos. Uno es que en la mayoría de los municipios donde gobierna el radicalismo, el Pro no ha logrado con-solidar el partido como una alternativa de gobierno; no se ha esforzado en  sostener a una estructura paralela que permita llevar un candidato propio. También advierten que en muchas de esas comunas, el partido amarillo tiene un techo político que solo se puede romper si se amplía la base de sustentación, sobre todo hacia sectores del peronismo alejados del kirchnerismo.

El otro razonamiento es que en los distritos donde gobierna el Frente de Todos no hubo un recambio dirigencial de parte del Pro, y quienes fueron candidatos sin éxito en las elecciones de 2015 para acá continúan como referentes. “Es entendible que esas  personas sigan estando, pero cuando la marca no logra ganar o consolidarse en el municipio también es importante dar la discusión puertas adentro, para que haya candidatos que puedan pelear el poder con el peronismo”, expresan desde las cercanías de Garro. 

Tampoco quieren que les pase como en 2021, cuando hubo dirigentes que se fueron con Emilio Monzó o Joaquín de la Torre y jugaron en alianza con la UCR.


CONDUCCION NACIONAL
Una mesa demasiado grande con comensales importantes excluidos

La reunión de la mesa nacional de Juntos por el Cambio la semana pasada no solo dejó el cuestionado documento con el compromiso de excluir a Javier Milei de la coalición, sino que también reavivó la polémica sobre quiénes integran esa mesa, conformada en diciembre.
El primer cuestionamiento es que es muy difícil resolver asuntos importantes con tantas voces. “Nada se construye en una mesa tan grande, tiene que ser de cinco personas como máximo”, se quejó un funcionario de un municipio Pro. 

Es verdad que el plenario completo parece una tertulia y que falta una síntesis compuesta solamente por los jefes de cada espacio. Ahí radica el problema: cada partido que integra JxC tiene más de un cacique. En 2015 las cosas se arreglaron entre Mauricio Macri (Pro), Ernesto Sanz (titular por entonces de la UCR) y Elisa Carrió (CC). Hoy, esa síntesis no está.
Quienes están fuera de la mesa cuestionan algunas de las presencias en la misma. “¿Qué hacía Vidal sentada ahí si no es más que diputada?”, fue una de las quejas posteriores a la juntada del miércoles 27. En el Pro también discuten presencias, como la de Humberto Schiavoni, por caso, y la falta de intendentes de la Provincia o de Diego Santilli.

“Hay gente que no tiene representatividad institucional, interna ni política, que está en esa mesa, donde sobran la mitad de los que se sientan”, dijo a este me-dio un dirigente amarillo. Las objeciones valen tanto para el Pro como para los socios. Carrió tiene delegados pero no va ella. La pata peronista lo tiene a Pichetto, sin una ascendencia territorial que lo sostenga, pero margina, por ejemplo, a Rogelio Frigerio, con chances de ser gobernador de Entre Ríos. Sanz ya no es más el presidente del radicalismo, por caso, y sigue con una silla. Son algunos de los varios ejemplos que se enumeran.


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DIEGO VALENZUELA
“Me siento capacitado para formar parte de una discusión provincial”

En diálogo con La Tecla, el intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, aclaró que si bien este no es año para candidaturas, ya se van perfilando liderazgos. En ese sentido señaló: “A lo que aspiramos es a tener un equipo fuerte para el ‘23. Está bien que haya varias personas con aspiraciones; tanto El Colo (Diego Santilli), que viene de ganar la elección, (Cristian) Ritondo, que viene de ser ministro de Seguridad por cuatro años, y varios intendentes. También hay gente del radicalismo. Es sano, es legítimo, es positivo; y eso se acomodará el año que viene en términos de roles, mediciones, perfiles”.

Asimismo indicó: “Obviamente, lo que nosotros queremos es ganar. No vemos bien a la Provincia, queremos dar vuelta esta historia. Vamos a ir con las personas que mejor nos representan, no sólo los que mejor midan. No es un tema de medición, es un tema de historia, de capacidad, de conocimiento de los problemas, de credibilidad frente a la sociedad, de capacidad de gestión, de atributos. Porque si no, los candidatos serían solo famosos, y eso no es así. En ese sentido me siento capacitado de estar en ese equipo, de consolidar Tres de Febrero y formar parte de una discusión provincial, y con ganas de representar ese cambio que necesita la Provincia”.

Junto al ex vicejefe  de Gobierno porteño, Valenzuela  trabaja en la conformación de un espacio de ideas y proyectos para poner en práctica en caso de ganar la elección. “Nosotros pensamos que el espacio se tiene que ampliar en base a valores, obviamente, pero necesitamos propuestas, contenidos e ideas para gobernar. ¿Qué es lo que necesitan los vecinos? Certezas sobre su futuro”, expresó el jefe comunal. 


BUSCA ALIADOS
La pata peronista también pide pista en la discusión provincial

El sector peronista de Juntos por el Cambio no quiere quedarse afuera de la discusión por la gobernación de la provincia de Buenos Aires y anota a uno de los suyos: Joaquín de 
la Torre. Desde el entorno del senador bonaerense aseguran que falta mucho para saber qué lugar ocupará dentro de la coalición, pero consideran que todas las posibilidades están abiertas. En este momento, una alianza con el radicalismo oficialista, el monzoísmo y el sector progresista alineado detrás de la figura de Margarita Stolbizer parece ser lo más probable.

“Si bien con Miguel Angel Pichetto mantiene una buena relación, y Joaquín sigue siendo el referente de Peronismo Republicano en la provincia de Buenos Aires, en  la última elección tuvieron participaciones en boletas distintas”, recordaron a este medio. En 2021, el excandidato a vicepresidente de la Nación apoyó la lista de Diego Santilli y el PRO, mientras que De la Torre compartió la boleta que lideró el neurólogo Facundo Manes.

“Joaquín tiene estructura y armado propio en toda la Provincia, en especial en la Primera sección electoral”, resaltaron.


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WALTER CARUSSO
“La síntesis se tiene que resolver en una PASO con fórmulas mixtas”

Walter Carusso, diputado provincial de Espacio Abierto Juntos, confirmó que Gustavo Posse se está posicionando para competir y ser uno de los candidatos a Gobernador por el radicalismo. “Como él bien dice, califica y se siente capacitado para resolver 
los problemas de la Provincia, cambiarla. Hay que dar vuelta la Provincia y empezar a caminar”.

Sin embargo aclaró que si el sector que conduce Maximiliano Abad presenta un candidato se deberá ir a una PASO para determinar quién será el elegido. “La síntesis se tiene que resolver en una PASO con fórmulas mixtas. Esto no es partido contra partido. Dentro del abanico de Juntos hay que ver entre quiénes se ponen de acuerdo, pero va a haber competencia, como hubo en la última elección. En 2021 fueron mezclados, no fue una lista pura contra otra pura, de un partido. El año que viene vamos a ver qué sucede con las candidaturas; con los problemas que tiene Argentina no es conveniente hablar de eso, pero creo que Gustavo califica para ser candidato a Gobernador”. Y añadió: “No hay otro candidato que surja del radicalismo más allá de Gustavo a Gobernador y Manes y Morales a Presidente”. 


POSTURA E INTERNA
El radicalismo oficialista apuesta por otra sorpresa, como la de Manes

“El radicalismo tiene que esperar y construir desde la posición política histórica del partido”, dicen desde el Comité Provincia, donde no muestran ningún apuro para posicionar candidatos a la Gobernación, autoexcluido Facundo Manes de esa pelea. El neurocirujano solo aspira a disputar la presidencia de la Nación. Mientras tanto el partido esquiva quedar atrapado en la interna del Pro y advierte que no hay lugar en el espacio para los libertarios. Piden “llegar juntos pero no amontonados”.

“Hay que ser gaviota pero no la más grandota, sobrevolar siempre sin que te vean de lejos, para dar la sorpresa en el momento justo”, graficó un importante dirigente, quien aseguró que la UCR va a impactar con el nombre del postulante. “Nosotros vamos a tener un candidato a Presi-dente, y en el medio, el radicalismo bonaerense va hacia una sorpresa, como lo hicimos con  Manes el año pasado”, aseveró la fuente.

Por ahora se han tirado sobre la  mesa algunos nombres, como los de Maximiliano Abad, Gustavo Posse y Martín Tetaz, y hasta hay quienes fantasean con algún intendente; pero la conducción boina blanca busca alternativas por fuera de la dirigencia tradicional del partido.
Queda por zanjar la puja intestina entre el oficialismo y el sector que en la Provincia lidera Gustavo Posse, alineado en la interna partidaria del año pasado al espacio de Martín Lousteau. “Evolución tiene un problema, no tiene candidato a Presidente (ven al economista fuera de esa chance y con posibilidades de pelear por la Capital), y eso quiere decir que están afuera, porque el alineamiento se da primero con los postulantes a la Presidencia”, dijeron en el oficialismo partidario.

Desde el possismo respondieron: “Nosotros vamos a presentarnos a la elección. Primero está la instancia de los consensos, pero si no se logran están las PASO, para que cada uno pueda competir. Nosotros ganamos (en la última interna partidaria) en la Primera y la Tercera sección, y sin Conurbano no hay posibilidades. En la Primera votan 4,5 millones, igual que en la Tercera, y en todo el interior, incluyendo La Plata, votan otros 4,5 millones. Dejar afuera al 66 por ciento del electorado nacional es no querer ganar”.

Facundo Manes busca cerrar esa grieta bonaerense y, si bien juega en la orgánica, se comunica con Posse, y dirigentes de Evolución concurren a los actos del neurocirujano.