Argentina
Lunes, 27 junio 2022
NOTA DE TAPA
8 de marzo de 2022

Alquimia oficialista: los pros y contra de desdoblar la elección

¿Un tubo de ensayo o una posibilidad cierta? En el Frente de Todos se echó a rodar la versión sobre la chance de que Provincia y Nación voten en días diferentes. Cuáles son los factores que frenan esa idea y por qué algunos no la descartan del todo

El origen de la versión es más bien indefinido, pero se le atribuye al Instituto Patria, usina distribuidora del pensamiento de Cristina Fernández de Kirchner. La posibilidad de que en 2023 la provincia de Buenos Aires separe sus elecciones de las nacionales corrió como reguero de pólvora en los últimos días: ¿Un mensaje para incomodar el sueño reeleccionista de Alberto Fernández en medio de la guerra dialéctica y gestual por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI)?, o ¿Un experimento que explorará el kirchnerismo ante la posibilidad de perder las elecciones presidenciales y, con ello, poner también en riesgo la Gobernación del territorio donde los K se sienten patrón y sota? Sí puede ser la respuesta a ambas preguntas, pero llevarlo a la práctica no es nada sencillo. 

El desdoblamiento de las elecciones provinciales es un fetiche de cada año par en cada provincia que no está atada, por ley o por constitución, a concurrir a las urnas en fechas diferentes que para los cargos nacionales. No es el caso de Buenos Aires, donde avanzar en ese sentido requiere, por lo menos, modificar la normativa 14.086 (Ley de las PASO), donde expresamente se dictamina que las primarias deberán hacerse el mismo día que las nacionales. Algunos interpretan que también sería conveniente hacer alguna modificación al artículo 116 de la Ley Electoral (5.109), donde se especifica que el Ejecutivo bonaerense “podrá” convocar el mismo día que la Nación. 

Más allá de las cuestiones legales es la política la que determinará si finalmente Buenos Aires decide emanciparse electoralmente. Lo quiso hacer María Eugenia Vidal en 2019, pero Mauricio Macri no la dejó. Hay una diferencia sustancial ahora: la vicepresidenta es la que conduce políticamente el espacio, y tiene como premisa fundamental conservar el poder kirchnerista en la provincia de Buenos Aires. No obstante, desde el propio seno K ven muy difícil que al final la historia sea diferente de la tradicional, y en 2023 los bonaerenses se encontrarían en el cuarto oscuro con una tira de seis boletas pegadas: Presidente y vice; senadores nacionales; diputados nacionales; Gobernador y vice; legisladores provinciales; e intendente y concejales. 

“No es tiempo, no estamos en condiciones de ponernos a discutir eso en este momento, tenemos demasiados quilombos”, le dijo a La Tecla un ministro bonaerense; aunque reconoció que “no deja de ser una posibilidad que se estudiará llegado el momento”. Ese momento será a fin de año, cuando el kirchnerismo mida las conveniencias electorales de acuerdo al rumbo que lleve la política y, sobre todo, la economía. Todos tienen en claro que “el peronismo gana si la gente tiene plata en el bolsillo”. 

Por eso es trascendente lo que suceda con el acuerdo con el FMI. En el imaginario K hay escepticismo acerca del cumplimiento de las metas y temor a que las revisiones trimestrales que exige el plan implosionen en una crisis el año que viene, que afectaría mucho a las economías provinciales. Una exigencia del Fondo es frenar los giros a las jurisdicciones y eso tiene muy preocupado a Kicillof, que en su mensaje a la Legislatura arriba; y, aunque sea contrafáctico, quizá hubiese tenido que cambiar el candidato a Gobernador y no jugarse por un cristinista a ultranza como Axel Kicillof. 

Hay una cuestión clave que va en contra de la posibilidad de ir en fechas separadas entre la elección nacional y la bonaerense. Ni cerca de Kicillof ni desde La Cámpora creen posible que no esté en la contienda el nombre de Cristina Fernández. El kirchnerismo la quiere candidata a senadora nacional en 2023; afirman que “ella va a ir en una boleta”, y esa tira, indefectiblemente, va pegada a la de Presidente. Es decir que si se separan las elecciones el Frente de Todos competiría en los comicios para autoridades provinciales sin una papeleta con la figura de quien “tiene los votos”. En esta afirmación coinciden hasta quienes muestran diferencias importantes con la vicepresidenta.

“¿Por qué vamos a resignar una boleta poderosa? Tener en la misma tira a Cristina, Axel Alberto y Massa o Malena (Galmarini) es un transatlántico electoral. ¿Por qué vamos a resignar a eso? Además no nos sobra nada, pero de acá a las elecciones vamos a mejorar; es evidente que las cosas están empezando a repuntar”, reflexionó ante este medio un dirigente de La Cámpora, aunque también señaló los condicionantes que puede traer aparejados el acuerdo con el FMI. Insistió en que “tener a Cristina y a Axel en la misma boleta permite que no se te escape ningún voto K, ni de los que están enojados con Alberto, que concentra un voto más de centro y del PJ tradicional, lo que también es necesario. Y Massa, por otro lado, tiene lo suyo”.

También hay advertencias que llegan desde la Legislatura para que no se avance en una escisión electoral, y hasta preferirían correr el riesgo de resignar la Gobernación antes que abandonar la boleta larga e ir a todo o nada. Sostienen su teoría en que es imposible gobernar la Provincia sin tener en el Gobierno nacional alguien del mismo signo político, y mucho menos si ese Presidente es Mauricio Macri o alguien que le responda. O sea, para modificar las leyes también habría que convencer a muchos de los propios. 

Pero por algo se sostiene la posibilidad del desdoblamiento. Algunos sectores del Frente de Todos con fuerte anclaje bonaerense sienten que en la derrota del año pasado la Provincia fue castigada por la crisis nacional. En el entorno de Kicillof nunca ocultaron su enfado por haber pagado un costo político a consecuencia del rumbo económico de la Nación. A nadie escapan las profundas diferencias que hay entre el Gobernador, exministro de Economía de Cristina, y el actual jefe del Palacio de Hacienda, Martín Guzmán. “Hay políticas económicas con las que no podemos hacer nada, como el abordaje de la inflación. No podemos hacer nada más que marcar que no estamos de acuerdo en cómo se llevan adelante”, sostuvo alguien de extrema cercanía con el mandatario provincial. 

En ese sentido, las consecuencias que se deriven del acuerdo con el FMI, tanto económicas como políticas (nadie puede asegurar cómo terminará la relación entre Alberto Fernández y el kirchnerismo tras el tratamiento del proyecto en el Congreso), tendrán un impacto directo en la continuidad de un matrimonio que prácticamente nació divorciado, pero se sostiene ante una temeraria realidad que impera tanto para el oficialismo como para la oposición: Ningún sector que se escinda de una gran coalición tiene capacidad de ganar elecciones solo. Una alquimia que obliga a convivencias muy difíciles, a resignaciones a lo posible más que a lo deseable, y a estrategias quirúrgicas. 

La oposición 

En Juntos aseguran que, más allá de los comentarios de pasillo, no hubo sondeos formales para explorar la posibilidad de modificar la normativa vigente. Creen que eso dependerá de “cómo le vaya al Gobierno nacional y será una decisión que tomarán hacia fin de año”.

En caso de que el oficialismo avance pondrá en una encrucijada a la oposición, debido a que no ven conveniencia electoral, pero sostienen la importancia de la división. “Lo bueno de tener elecciones separadas es que se discuten los problemas provinciales, no la cosa nacional, porque en el esquema actual nunca prevalecen las cuestiones de la Provincia”, expresó el presidente de la UCR, Maximiliano Abad. 

Claro que en cada circunstancia cada espacio actuará por sus intereses, y así como en el 2019 Juntos por el Cambio en la Provincia veía con buenos ojos el desdoblamiento, la realidad puede ser diferente en el 2023. Y sin el apoyo de la oposición, en el esquema legislativo actual el cambio de legislación no es posible.


Alquimia oficialista: los pros y contra de desdoblar la elección



MARCO NORMATIVO
La letra chica de las leyes respecto a los tiempos de los comicios


En diálogo con La Tecla, el abogado constitucionalista Daniel Sabsay expresó que “la ley provincial ata la fecha de los comicios generales, de manera que desdoblarlos requeriría otra norma provincial que modifique la ley vigente”.

Según el artículo 20 de la ley nacional 26.571, “la convocatoria a elecciones primarias la realizará el Poder Ejecutivo Nacional con una antelación no menor a los 90 días previos a su realización”, con la condición de que los comicios deben hacerse el segundo domingo de agosto del año en que venzan los mandatos. Por otra parte, según determina el Código Nacional Electoral, la convocatoria a elección de cargos nacionales y de parlamentarios del Mercosur será hecha por el Poder Ejecutivo Nacional. De esta manera se estipula que “la elección de cargos nacionales se realizará el cuarto domingo de octubre inmediatamente anterior a la finalización de los mandatos”. 

En tierras bonaerenses, según lo expresa la Ley 14.086, la votación entre los candidatos, prevista en el régimen de elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, se hará en un solo acto comicial, en todo el territorio provincial y para designar todas las candidaturas en disputa. En este sentido, el artículo segundo de dicha ley establece que “Cuando el Poder Ejecutivo Nacional, convoque a elecciones primarias nacionales, para Presidente y Vice y/o Parlamentarios del MERCOSUR y/o Diputados Nacionales y/o Convencionales Constituyentes, la fecha de realización de las elecciones Primarias Obligatorias y Simultáneas provinciales, se realizarán el mismo día”. Este es el principal escollo que encuentra la Provincia para desligarse de la elección nacional. Fue en su momento una exigencia del por entonces Presidente, Néstor Kirchner, cuando se votó esa ley en la Legislatura. 

Respecto a la fecha de elecciones generales, la Ley 5.019 indica en su artículo 116 que “El Poder Ejecutivo podrá, dentro del plazo establecido, convocar a las elecciones simultáneamente con la elección de candidatos a Presidente y Vicepresidente de la Nación”.



ANTECEDENTE TRUNCO
Del plan V a elecciones anticipadas: alternativas que manejó Cambiemos

Culminaba el 2018 y el escenario político necesitaba definiciones concretas de cara a los comicios del año siguiente, que definieron la suerte del entonces Presidente, Mauricio Macri, y también de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal. Las especulaciones estaban a la orden del día y la imagen del mandatario nacional, bajo la lupa y en declive por una crisis económica y creciente inflación que generaba descontento a lo largo y ancho de país. 

En contraposición, los principales analistas políticos y asesores de Cambiemos veían en la gobernadora Vidal una figura potencial para ocupar el sillón de Rivadavia; sin embargo, tras rechazar esa posibilidad en pos de la postulación a la reelección de Mauricio Macri, la nueva alternativa fue desdoblar los comicios en la Provincia, tal como ocurre en otros distritos del país, con el consecuente cambio normativo. 

El equipo de Vidal consideraba que al anticipar las elecciones bonaerenses, y al no estar atada la Gobernadora a la figura de Macri, podría vencer con comodidad a Axel Kicillof, sobre todo resolviendo la contienda electoral con anterioridad a la profundización de la crisis económica que tuvo su pico luego de las PASO del 11 de agosto. 

En la mesa chica de Cambiemos fue el propio Presidente quien desechó esa idea, y finalmente Vidal y Macri compartieron la boleta el mismo día. El mal trago de la derrota en las primarias no se pudo revertir, y la más perjudicada fue la mandataria provincial, ya que prácticamente, luego de las PASO tenía el desafío de descontar los casi 20 puntos de diferencia que le sacó el exministro de Economía, en comicios que se deciden de forma directa, sin balotaje.


Alquimia oficialista: los pros y contra de desdoblar la elección



UN PERIODO MAS
Idea de la reelección y la resignación de quienes desearían otro escenario


“Lo que sabemos es que tenemos que garantizar la Provincia y que nuestro objetivo es la reelección acá”, dijo a La Tecla la máxima autoridad de un ministerio que, sin negar la idea del desdoblamiento, avaló la teoría de hacer todo lo que esté al alcance para conservar el Gobierno provincial. Kicillof ya les anticipó a los sectores internos su intención de liderar la boleta provincial. Sin ser el preferido de la mayoría de los espacios, aun enfrentado con Máximo y después de haber recibido cachiporreos por parte de su alma máter, Cristina, el Gobernador mantiene una ventaja sobre el resto (y lo miso podría operar para Alberto Fernández): es el que está instalado, y en el oficialismo dicen que “ninguna encuesta lo ubica por debajo de los 40 puntos”. 

“Entre el deseo y la realidad, a veces hay un abismo, y la realidad indica que Axel tiene todo para ir por la reelección aunque muchos deseen otra cosa”, expresó un camporista. Ese deseo incluye a legisladores, intendentes y La Cámpora, pero en el fin del cuento todos terminan presos del pragmatismo; eso que le piden a Kicillof que aprenda a usar y usufructúe. “Si la situación se complejiza es muy difícil instalarse, y quien está instalado es quien está en el Gobierno. Kicillof se quiere quedar en la Provincia, esto está claro”, completó un dirigente apegado al grupo de intendentes con anclaje en el gabinete. Desde ese sector ven cada vez más compleja la posibilidad de catapultar a uno de los suyos (Martín Insaurralde) para el sillón de Dardo Rocha. 

Por lo bajo, en el entorno del Gobernador reconocen que no es su intención, al menos en 2023, dar el salto a la pelea nacional. Esa negativa tiene, además, un viso de reconocimiento de que la carrera presidencial sigue siendo difícil para el cristinismo duro. Una cosa es el arraigo K en la provincia de Buenos Aires, donde es el motor electoral, y otra a nivel nacional, donde la balanza se inclina de otra manera.



JOAQUIN DE LA TORRE – SENADOR JXC
“Si no desdoblamos, la Provincia nunca va a tener identidad”

-¿Qué opina de la posibilidad de desdoblar las elecciones? 

-Personalmente siempre estuve a favor del desdoblamiento. Creo que si no desdoblamos, la Provincia nunca va a tener identidad y nunca se van a poder discutir sus problemas, porque siempre que se elige Gobernador se discuten los problemas nacionales. Si no anda bien la Provincia y no es gobernada por tipos que entiendan cómo se maneja la botonera, la máquina del tren de la Argentina no va a funcionar, que es lo que pasa; tardan dos años en aprender dónde están los problemas. El momento político de hacerlo hay que verlo. Ahora todo surgió con un rumor de que ellos (por el oficialismo) estaban interesados en desdoblar, pero no lo sé. Por el discurso de Kicillof da la sensación de que no lo van a hacer. 

-¿Usted está trabajando en un proyecto al respecto? 

-Tengo una idea, que siempre estuvo, y en cualquier momento se podría poner sobre el papel. Pero estas cosas no las decide ni la razonabilidad ni la lógica de los proyectos, las define el consenso político. Por más que exista un proyecto, si no hay voluntad política, no sale. 

-Y hoy no está ese escenario.

-No lo sé. No termino de entender al oficialismo. Ellos están cruzados: La Cámpora es una cosa, y Martín (Insaurralde) estaría dando una mano ahí. Del otro lado están Alberto y Sergio (Massa), con algunos intendentes. Y el Gobernador también estaría ahí. No sé si haber largado el rumor del desdoblamiento no fue una forma de mostrarle a Alberto que le soltaban la mano. Y a mí no me interesa participar de la interna del Frente de Todos; para mí el desdoblamiento es parte de la solución de la Provincia. Creo que si realmente no discutimos las cosas de la Provincia, la gente no termina de visualizarlas y elige al Gobernador pensando en las cuestiones nacionales.


RICARDO ROUVIER
“Si las elecciones fueran hoy, al FdT le convendría desdoblar”

El analista y consultor Ricardo Rouvier puntualizó que “en su momento, no desdoblar las elecciones perjudicó a María Eugenia Vidal; y en este caso, lo parecido es que la imagen del Gobierno no es buena”. Asimismo destacó que “queda la alternativa de poder crecer hasta las elecciones, pero eso es difícil, porque hay una política de ajuste y los resultados positivos de este acuerdo con el FMI no se van a ver tan rápido”. Subrayó que “hay un proceso inflacionario que no se puede parar, y todo eso es negativo para el oficialismo, y desdoblar puede ser una solución táctica”. 

Respecto a las posibilidades de ser reelecto el Gobernador consideró: “A Kicillof no lo veo tan mal, pero tampoco lo veo bien. Lo favorece que la oposición, que ha ganado por pocos votos en las últimas elecciones, no tiene una figura que enamore al electorado. Hay un vacío de candidaturas en la oposición”. 

Añadió: “Si las elecciones fueran hoy, al Frente de Todos le convendría desdoblar; por eso hay que ver qué pasa en adelante, porque el Gobierno nacional tiene dos cuestiones fundamentales, que son el pago de la deuda y hacer crecer la economía; eso es muy difícil, pero no imposible. Por eso no vienen meses felices para el Gobierno nacional y, en ese sentido, la Provincia puede estar más preservada si va sola a las elecciones”.



Alquimia oficialista: los pros y contra de desdoblar la elección



RELACION CON LA ROSADA
Necesidades económicas obligan a disimular la distancia ideológica


“Lo veo jugado a Axel con Alberto”, concluyó un invitado de honor tras el discurso del Gobernador en el inicio de sesiones ordinarias de la Legislatura. Kicillof había dejado en su monólogo de más de dos horas y media varias frases en las que destacó la labor del Presidente, prevalentes sobre el único punto en el que marcó diferencias, referido al acuerdo con el FMI, aunque allí apuntó más a Martín Guzmán. 

Lo cierto es que el mandamás bonaerense surfea, hasta ahora con cierto éxito, la conflictiva relación entre Alberto Fernández y la vicepresidenta y su séquito. Incluso hay quienes lo señalan como el único puente de diálogo entre ambos. Es obvio que Kicillof está mucho más cerca ideológicamente de Cristina que del jefe de Estado, pero su responsabilidad de gobernar una provincia dependiente de los recursos nacionales le impide romper lazos con la Casa Rosada, como sí lo pudo hacer Máximo Kirchner. 

“Sin la ayuda del Gobierno nacional, la provincia de Buenos Aires es imposible. Se necesita sí o sí un acuerdo de gobernabilidad”, reconocen en calle 6, donde afirman que “estamos mucho mejor porque no dependemos de Nación para pagar salarios, pero sin esa plata pagamos salarios, servicios y poquitito más. Si no nos llega ayuda no se le puede dar un mango a nadie más”. 

Prescindir de esos recursos deja de ser opción mientras no haya una desconexión ideológica insalvable. En esa simbiosis, si al Gobierno nacional le va mal, la Provincia sufrirá consecuencias, y el sostén político de Buenos Aires es imprescindible para el peronismo y su permanencia en el poder. 

“La necesidad económica es una justificación válida y, a la vez, cómoda, porque a Axel tampoco le queda mucho más para recostarse, ya que no está en sintonía con Máximo y La Cámpora, y Cristina también le ha dado algunos coscorrones; entonces recala en lo instituciona, y esa institucionalidad se parece a un alineamiento político”, fue el análisis de un funcionario que opera para los intendentes. 

Con todo, Kicillof sostiene con la Rosada una relación de institucionalidad correcta, que incluso se impone a las diferencias ideológicas y a los cuestionamientos que funcionarios como Sergio Berni le hacen al Presidente. En la Gobernación celebran que el mandatario no se meta ni haya quedado entrampado en la pelea entre Alberto y Cristina.