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Viernes, 3 abril 2026
Argentina
5 de febrero de 2016
ENTREVISTA

Arslanián: "Somos un fracaso en todas las líneas"

Mediante una cruda mirada, el ex ministro bonaerense, León Arslanián, asegura que el sistema de seguridad está en crisis, y que es un error luchar contra el narcotráfico con ataques sólo a la oferta, sin atender a la demanda

Arslanián:
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Dice que siempre hay solución, pero es crítico con el rumbo que ha tomado la política de seguridad en Argentina. León Carlos Arslanián es una autoridad en sí misma para hablar de estos temas, y La Tecla lo entrevistó en su estudio de abogados, donde discurren sus días hoy, alejado de la función pública; pero nunca tanto como para desconocer por dónde pasan los temas centrales de una materia de la cual habla con sumo entusiasmo.

-¿Cómo ve a la seguridad hoy?
-Creo que la crisis por la que atraviesa el sistema de seguridad en la República Argentina se hizo evidente con la fuga de los autores del triple crimen, y también del desempeño que tuvieron todas las fuerzas de seguridad en la emergencia. Y el desempeño del Servicio Penitenciario Bonaerense, que tenía los tres presos juntos en una enfermería pese a su peligrosidad. Hay que tomar lección de todas estas cosas, porque si todas las fuerzas conjuntas estuvieron 17 días para una caza de conejos en un maizal, a mí me parece que nosotros no estamos bien.

-¿Entonces?
-Hay que examinar por qué las fuerzas de seguridad y el sistema de seguridad no están bien, abrir una discusión pública a ver si se logran consensos fuertes que permitan darle estabilidad a políticas que, está visto, no se han podido sostener; y esto muestra un fracaso estridente de la clase política y una asignatura pendiente de la democracia.

-Hubo 32 purgas en la policía de la provincia de Buenos Aires y todo sigue igual.
-Porque la purga en sí no sirve para nada. En todo caso, debe ser instrumental. Yo purgo si esa purga está basada en algún tipo de diagnóstico, y me sirve para poner en ejecución un plan de reforma. Ahora, si lo voy a hacer porque creo que me puede producir un rédito político, en función de que la opinión pública diga que están sacando a los malos, no logro nada. Y hasta se puede lograr un efecto contrario.

-El actual ministro de Seguridad de la Provincia sacó a siete comisarios generales. ¿Debió ser más amplia la depuración?
-Han presentado el desplazamiento de esos siete jefes como si fuese una purga fruto de decisiones políticas de reforma estructural, o del resultado de la observación diagnóstica, y esto no es cierto. Todos ellos estaban en condiciones de pasar a retiro y, en consecuencia, lo único que debían hacer era pasarlos a retiro. De modo que no puedo sacar de esto ninguna conclusión en el sentido de cambio.

-¿Hay solución?
-Cómo no va a haber solución. La habrá en la medida en que las cosas se hagan como debe ser. No es cuestión de tomar decisiones efectistas, con encuestas de qué le gustaría al común de la gente. Primero hay que tener un buen diagnóstico, y para diagnosticar hay que tener expertise, conocer, saber.

-¿Y a nivel nacional?
-Con el gobierno de Néstor Kirchner empezaron a producirse reformas interesantes, particularmente la que se visibilizó a partir de la intervención de Nilda Garré, y ciertas decisiones que iban hacia una reforma. Es un misterio por qué la reforma no se pudo concluir. Es preocupante que no se hubiese cumplido con la ley de Transferencia de la policía del área metropolitana al gobierno de la Ciudad.

-¿Está de acuerdo con esa transferencia?
-Estoy totalmente de acuerdo a condición de que se reforme la Policía Federal. Creo que no tiene sentido que en la Capital Federal se sumen los efectivos de la Policía Metropolitana, los de la Federal, la Gendarmería, la Prefectura Naval, cuidando el barrio de los ricos, la PCA haciendo procedimientos. ¡Por favor!, esto es poco serio. Ahora se está viendo la creación de una agencia federal contra la droga que trabaje en todo el país. No es sólo el narcotráfico, se olvidan de que también es la trata de blancas, el comercio de las armas, el contrabando. Eso ¿quién lo hace? Lo debe hacer una fuerza federal. Acá están pensando en crear una DEA, y esto es un despropósito.

-¿Usted quiere una especie de FBI?
-Yo quiero un FBI. Una DEA es un despropósito porque tenemos que trabajar para nosotros. Me parece que la cooperación internacional en materia de drogas es muy importante, pero si vamos a diseñar una fuerza para que sea servicial a la DEA no estamos bien, estamos mal. Por atender requerimientos de otros países descuidamos nuestro propio patio interno.

-¿Es la Federal la que debe convertirse en esa especie de FBI?
-Desde ya. Hay que privilegiar la función investigadora de la Policía Federal. Y al mismo tiempo dotar al Ministerio Público Fiscal, mediante policías judiciales, para que puedan trabajar también en el ámbito de la investigación.

-¿Y la ley de Derribo?
-Es más de lo mismo. Venimos de reforzar las penas del Código Penal porque decimos que la culpa la tiene la ley penal que no castiga como corresponde; cuando eso se llevó a la práctica y no funcionó dijimos que el problema eran las excarcelaciones; la segunda fase de eso es que ahora el tema es militar. Bueno, ya están interviniendo la Fuerzas Armadas, pero no sabemos nada acerca de hallazgos, secuestros, resultados. Y ahora vamos a mandar la Fuerza Aérea, ¿después vamos a mandar submarinos atómicos para combatir los fenómenos de inseguridad?, ¿cuál es el paso que sigue? Nosotros no necesitamos nada de eso para bajar los homicidios en la Provincia a la mitad, como lo logramos. Lo que pasa es que somos un fracaso en todas las líneas, no somos capaces todavía de saber quién voló la AMIA, ni la Embajada de Israel, y sigue sin solución la muerte del fiscal Nisman.

-¿Cuál es el camino?
-Volverse serios, empezar a trabajar con criterios totalmente distintos, científicos, analíticos, con diagnósticos. Saber dónde están las fallas para poder identificar los problemas y remediarlos, saber que la fuerza necesita de una reforma profunda, saber que no pueden ganar lo que ganan, saber que un policía no pude tener cinco celulares porque apenas puede pagar uno. Tener bien en claro cómo vive cada uno de los policías y qué necesitan para no corromperse, no integrar bandas mixtas, ni apropiarse de los negocios de los delincuentes, para no ser comprados por los narcotraficantes. Tenemos que tener eficacia. La seguridad no es una cuestión para cualquiera.

-Es una mirada excéptica
-Creo que mientras nosotros no nos tomemos en serio este tema, ni comprendamos a dónde están los problemas de la seguridad, no vamos a avanzar. Si creemos que vamos a luchar contra el narcotráfico exitosamente con pertrechamiento militar sobre la oferta, estamos mal. Si el tema de nuestro tiempo, políticamente, se ha decidido que sea el narcotráfico, muy bien; pero no con aviones que combatan avionetas con autonomía de vuelo de dos horas, cuando los lugares donde aterrizan son identificables por Google. Y si creemos que la solución es operar sobre la oferta y desentenderse de la demanda, es un error. Para la clase política y el establishment argentino la prevención social es mala palabra; porque se piensa que cada vez que uno plantea la política de seguridad en términos de prevención es porque trata de devaluar la represión del delito. Creo que si siguen pensando eso cada vez vamos a estar peor.

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