El FR sacó a relucir sus peleas internas. En San Isidro, el alcalde Posse y Durrieu, candidata de Sergio Massa, protagonizan una dura contienda. Pilar y Trenque Lauquen también tienen sus combates
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El massismo, frente que nació para ponerle fin al kirchnerismo, no sólo planea quitarles lugares al oficialismo, también a algunos aliados. Con base en la provincia de Buenos Aires, el sector liderado por Sergio Massa proyecta extenderse al resto del país con miras a 2015. Conformado por dirigentes de diferentes extracciones, el Frente Renovador ganó las PASO, y ahora va en busca de arrebatarle al Frente para la Victoria las legislativas del 27 octubre con mayor porcentaje.
Pero no todo es color de rosa. Quizás por la mezcla de pensamientos y orígenes, las rispideces internas comenzaron a florecer.
Tal vez el caso más sobresaliente es San Isidro. Este distrito tiene a dos massistas declarados: por un lado, y liderando la boleta oficial del Frente Renovador sanisidrense, está Marcela Durrieu, ex diputada nacional y suegra de Sergio Massa; y por el otro está el jefe comunal, Gustavo Posse, quien a último momento en el cierre de nóminas consiguió acoplarse al espacio del mandatario tigrense con la lista colectora de Unión Popular.
Ambos señalan estar enrolados con el proyecto nacional de Sergio Massa con vistas a las elecciones ejecutivas, pero las críticas aumentan día a día a nivel local. El alcalde se desespera por no perder su mayoría automática en el HCD, y Durrieu pretende terminar con el predominio de la familia Posse y crear un cuerpo de ediles fieles que representen a los vecinos.
“Posse siempre se acomoda con los que van a ganar”, había dicho Marcela Durrieu cuando la consultaron sobre la decisión del intendente sanisidrense de sumarse al massismo. A la suegra de Massa no le tiembla el pulso a la hora de dirigirse duramente a un aliado de su yerno; tanto es así que calificó a la gestión de “muy mala”.
A veces las críticas llegan desde flancos impensados. Quizá eso sintió Gustavo Posse ante los embates de la primera en la lista de candidatos a concejales del Frente Renovador en ese distrito. “Van treinta años de lo mismo, y vamos para abajo,
porque jamás podrá igualar al padre (Melchor Posse). Otros lugares crecen, y acá nos estancamos”, expresó la madre de Malena Galmarini.
Desde el massismo puro de San Isidro señalaron que el acuerdo con Gustavo Posse tiene fecha de vencimiento. Indica-ron también que lo más trascendental en este pacto es afianzar el espacio interno.
El Frente Renovador es una alianza que tiene como preferencia consolidar el trabajo en el territorio bonaerense. Bajo la premisa de “recambio generacional”, el FR espera extender la ventaja al kirchnerismo y comenzar a delinear el largo camino hacia la Casa Rosada. “La idea es renovar la política”, afirmaron, y al mismo tiempo remarcaron que “eso seguramente pone al intendente de San Isidro de un lado y a nosotros del otro”.
Como se dijo, los dardos a Posse son moneda corriente en San Isidro. Le machacan que estuvo con Elisa Carrió, que fue con la boleta del Frente para la Victoria representando a Cristina Fernández, que también fue parte del denarvaísmo, y ahora, mediante una colectora, se suma al massismo.
“A Melchor Posse se lo podía criticar por muchas cosas, pero sabíamos de dónde venía; su hijo estuvo con todos, y siempre hizo las cosas mal”, sentenció Marcela Durrieu. Pero no sólo en San Isidro existen cortocircuitos entre los massistas. En Pilar y en Trenque Lauquen sucede algo similar.
En el primer distrito citado, la rispidez surgió luego de que Sergio Massa señaló que los intendentes tendrían que reducir su estadía en el gobierno local. Varios de los alcaldes que conforman el frente se mostraron de acuerdo con su líder, pero otros plantearon dudas. Uno de éstos fue el pilarense Humberto Zúccaro, quien salió a esbozar una posición diferente.
Es que el senador provincial y referente del massismo en la zona norte, Jorge D´Onofrio, pretende quitarle a Zúccaro el lugar que viene ocupando desde 2003, y eso hizo que el mandatario coloque algunos reparos.
El caso de Trenque Lauquen es atípico. Raul Feito saltó al massismo, pero sus concejales no; es decir que, teóricamente, el gobierno local no tiene ediles propios. Según los cálculos, a partir de diciembre el FR 2 concejales pero que tampoco responden a Feito. Seguramente el jefe comunal siga utilizando el veto, como lo ha hecho hasta ahora.
El massismo continúa saboreando la victoria conseguida en la PASO, pero está atento a que las peleas internas no terminen restándole votos en octubre.