Las últimas medidas económicas lanzadas por el gobierno nacional, marca a las claras como el kirchnerismo aprovecha al máximo su romance primaveral con la sociedad tras el período post-eleccionario. El politólogo Julio Burdman pone el acento en uno de los temas centrales de la política argentina de hoy
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* Por Julio Burdman
Si algo no se le puede negar al kirchnerismo en estas semanas que transcurrieron desde las elecciones presidenciales del 23 de octubre, es que está activo en el plano decisorio. Si tomar decisiones políticas, como decía un autor clásico, es sacar algo a unos para dárselo a otros, el gobierno está atravesando días políticamente intensos.
Veamos: sacó -con el apoyo del PRO y diputados del llamado "peronismo disidente", y poca resistencia del resto de las bancadas- el dictamen favorable al Presupuesto 2012 que incluye facultades al Estado para renegociar la deuda con el Club de París. Modificó la relación de fuerzas en el Consejo de la Magistratura, avanzó en las negociaciones para prorrogar las leyes de emergencia económica e impuesto al cheque, anunció el traspaso de la concesión de los subterráneos al Gobierno de la Ciudad, prorrogó por decreto la ley de Pacto Fiscal, introdujo las conocidas regulaciones de la compraventa de dólares en el circuito de los bancos y las casas de cambio, y comienza a implementar con gradualismo la quita de los subsidios a los servicios públicos a grandes empresas y usuarios de alto ingreso, entre otras medidas económicas audaces y que generan antipatía en algunos sectores particulares.
Desde un análisis de capacidad de implementación política, podemos observar tres cosas. La primera, es que el gobierno está aprovechando plenamente la luna de miel postelectoral para hacerlo. Seguramente tiene previstas más medidas y decisiones relacionadas con equilibrar el gasto y las fuentes de financiamiento del estado, pero éstas eran las que más reacciones iban a generar por parte de aquellos a quienes se les está "sacando algo". Y por ahora ha salido claramente bien parado de ellas, si hacemos el ejercicio de comparar con otras etapas históricas o usamos la imaginación contrafáctica.
La segunda observación, es que se mantiene el estilo de evitar el "paquete de medidas", que tantos problemas trajo a otros gobiernos en el pasado. Transmite la sensación de conjunto de medidas aisladas, lo que es eficaz en el tratamiento de las pujas distributivas. Y tercero, vinculado con lo anterior: cuenta con una aceitada maquinaria argumental para respaldar sus decisiones, algo de lo que carecían las gestiones macroeconómicas del pasado, lo que sumado a la debilidad de la oposición en el plano discursivo -efecto natural de la debilidad de la oposición- y la crisis de credibilidad de importantes medios como consecuencia del conflicto que mantienen con el gobierno, completan un panorama de holgura inusual en la fase de implementación de decisiones económicas antipáticas