Obras récord y paritarias en conflicto: el dilema docente en la gestión Kicillof
La Provincia destaca la inversión en escuelas, pero gremios y sectores de base denuncian pérdida del poder adquisitivo y salarios que no alcanzan para cubrir el costo de vida.

Mientras el gobierno de Axel Kicillof celebra la inauguración del edificio escolar número 300 de su gestión, el conflicto salarial docente vuelve a poner en evidencia tensiones estructurales en el sistema educativo de la provincia de Buenos Aires. El contraste entre la expansión de infraestructura y la situación económica de los trabajadores de la educación abre un debate sobre las prioridades de la política educativa provincial.
La inauguración reciente de una nueva escuela en Berazategui fue presentada por el gobernador como una muestra del rol central del Estado en garantizar el acceso a la educación pública. En su discurso, Kicillof defendió la inversión estatal frente a las políticas del gobierno nacional de Javier Milei y cuestionó la idea de que “la mano invisible del mercado” pueda resolver el acceso a la educación.
Sin embargo, ese mensaje convive con un escenario de creciente malestar entre los docentes. Según denuncian sectores sindicales y agrupaciones opositoras dentro del gremio, los salarios iniciales en la provincia rondan los 800.000 pesos para un cargo simple, una cifra muy por debajo del costo de la canasta básica familiar, estimada en entre 1,5 y 2 millones de pesos.
La crítica fue planteada con dureza por la dirigente docente Nathalia González Seligra, referente de la Agrupación Marrón en SUTEBA La Matanza, quien cuestionó que el gobierno provincial destaque sus acuerdos paritarios mientras mantiene salarios que, según afirma, “siguen siendo de pobreza”. La dirigente también señaló que la provincia abonó recientemente 424 millones de dólares de deuda, en un contexto en el que el sector reclama mejoras salariales urgentes.
El conflicto se da en el marco de una negociación paritaria compleja. El Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB), integrado por SUTEBA, FEB, AMET, SADOP y UDOCBA, analiza la última propuesta salarial del gobierno provincial. La oferta inicial —un aumento del 3% en febrero con un 1,5% retroactivo— fue rechazada por considerarse insuficiente.
Tras el paro docente que marcó el inicio del ciclo lectivo, el Ejecutivo provincial mejoró la propuesta hasta un incremento acumulado del 9% en tres tramos: 1,5% en febrero, 5% en marzo y 2,5% en abril. Además, se incluyeron bonificaciones no remunerativas destinadas a compensar la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) por parte del gobierno nacional.
La conducción de SUTEBA, encabezada por Roberto Baradel, destacó la mejora de la oferta y el esfuerzo de la provincia para sostener la negociación en un contexto de recortes nacionales. Sin embargo, sectores opositores dentro del gremio sostienen que el aumento no alcanza para recuperar el poder adquisitivo perdido en los últimos años ni para acercar el salario docente al costo de vida.
Las tensiones también se reflejan en el plano político y sindical. Mientras la conducción mayoritaria pone el foco en el conflicto con el gobierno nacional por la eliminación del FONID y la falta de convocatoria a paritarias nacionales, agrupaciones docentes opositoras cuestionan que el reclamo provincial quede relegado.
El paro nacional convocado por CTERA el 2 de marzo, con alto acatamiento en la provincia de Buenos Aires, evidenció ese malestar. La medida de fuerza incluyó movilizaciones masivas y marcó el primer inicio de clases con paro en varios años bajo la gestión de Kicillof.
El escenario deja en evidencia una tensión de fondo: la política educativa provincial muestra avances visibles en infraestructura, pero enfrenta dificultades persistentes para resolver el deterioro salarial y las condiciones laborales de los docentes. En un contexto de inflación alta y disputa entre Nación y Provincia por el financiamiento educativo, la mejora de los ingresos docentes aparece como uno de los desafíos pendientes del sistema.