De forma reciente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump confirmó la captura del líder venezolano Nicolás Maduro, a quien califica como "dictador". Según sus declaraciones, fue un "ataque a gran escala" ejecutado por fuerzas estadounidenses en colaboración con agencias de inteligencia y militares. De esta manera, Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron trasladados en avión fuera de Venezuela, aunque no se especificó su destino inmediato.
Trump describió la misión como "brillante" en una breve comunicación con The New York Times desde su residencia en Florida: "Ha habido mucha planificación, mucha gente y militares muy buenos".
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez declaró desconocer el paradero de Maduro y Flores, exigiendo una "prueba de vida inmediata". El gobierno decretó un "estado de Conmoción Exterior" y emitió un comunicado repudiando la "agresión militar" como una violación a la soberanía y la Carta de las Naciones Unidas, llamando a la población a movilizarse y prepararse para una "lucha armada" en defensa de las instituciones.
El presidente colombiano Gustavo Petro ordenó el despliegue de tropas en la frontera con Venezuela, calificando el ataque como una "agresión a la soberanía" de América Latina que podría desencadenar una crisis humanitaria.
Esta operación representa una escalada sin precedentes en las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela. Trump había advertido previamente que los días de Maduro "estaban contados" y mencionado posibles ataques terrestres, incluyendo la destrucción de instalaciones vinculadas al narcotráfico.
El Departamento de Estado estadounidense ha instado a sus ciudadanos en Venezuela a refugiarse y abandonar el país, prohibiendo además nuevos viajes hacia la nación sudamericana.
Mientras tanto, Caracas permanece en alerta, con reportes de detenciones civiles y un ambiente de incertidumbre.