Argentina
Jueves, 6 octubre 2022
GIRA POR EEUU
11 de septiembre de 2022

En la batalla por la economía, el Gobierno se juega su suerte en la reunión con el FMI

Será este lunes y el ministro de Economía Sergio Massa cuenta con apoyo del presidente y la vicepresidenta para cerrar en forma positiva la revisión del segundo trimestre con el objetivo mayor de asegurarse el desembolso de 4.000 millones de dólares en octubre.

En la batalla por la economía, el Gobierno se juega su suerte en la reunión con el FMI - La Tecla
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En la batalla por la economía, el Gobierno se juega su suerte en la reunión con el FMI - La Tecla

Este lunes será un día clave para el futuro de la economía argentina. Es que el ministro de Economía Sergio Massa se entrevistará con el número dos del Tesoro norteamericano, David Lipton, y con la titular del FMI, Kristalina Georgieva, en el marco de su gira por Washington, antes de su regreso a Buenos Aires. 

Tras estos encuentros se espera un comunicado conjunto del organismo dando el visto bueno a las metas del segundo trimestre y al próximo desembolso de USD 4.000 millones. No resultó precisamente un trámite: los negociadores argentinos tuvieron que explicar el incremento de gasto público 10,7% puntos por encima de la meta comprometida que dejó Martín Guzmán justo antes de renunciar.

En la batalla por la economía, el Gobierno se juega su suerte en la reunión con el FMI

Uno de los objetivos de Sergio Massa y su equipo económico será demostrarle al Fondo que se están cumpliendo los deberes en materia fiscal aun cuando los números no cierren del todo. De hecho, habría un desvío de $ 50.000 millones en el tercer trimestre y la meta anual de 2,5% de rojo primario podría no cumplirse: aún resta un recorte de $ 270.000 millones para llegar a ese objetivo, que políticamente parece imposible de lograr en tan pocos meses.

Cómo se desarrollará la reunión de este lunes

En la reunión del lunes con la titular del Fondo también habrá un compromiso de Massa en relación al 2023: confirmará la vocación por cumplir con la reducción adicional del déficit fiscal a 1,9% del PBI, tal como se firmó en el acuerdo de enero. Y el jueves, ya en Buenos Aires, será el “Día D”, ya que deberá presentar un adelanto del Presupuesto 2023 ante el Congreso, tal como sucede todos los años.

El dato más impactante de lo que se está elaborando está relacionado con la inflación. Su objetivo es conseguir una reducción drástica el año próximo, básicamente bajándola a la mitad. Esto es, devolverla a niveles del 50%, tras el pico superior al 90% que se espera para este año. La mayoría de los economistas piensa exactamente lo contrario, es decir que la inflación del año próximo sería incluso mayor que la de este año.


La inflación, piedra en el zapato del Gobierno

Aunque la meta de reducción fuerte de la inflación es una tarea difícil, el nuevo equipo de economía la considera alcanzable, basándose en distintas variables como una menor emisión monetaria, tasas de interés altas y un enfriamiento de la actividad económica en los próximos meses, que sería leve.

También debería ser funcional a la baja de la inflación una reducción adicional de la brecha cambiaria, que pasó de 130% hace un mes y medio al 85% reciente. El objetivo es que caiga al 70%, en búsqueda de una mayor “normalización” de la economía. Se podría lograr a partir de la actual aceleración del ajuste del tipo de cambio oficial (ya corre al 7% mensual, casi 90% anualizado) y una reducción adicional de los dólares financieros, que el viernes ya cerraron por debajo de los $ 280.

La baja de la inflación a niveles de 50% es una parte fundamental del plan que Massa le llevó tanto a Alberto Fernández como a Cristina Kirchner para hacerse responsable total del manejo de la economía, algo que nunca pudieron conseguir sus antecesores, Martín Guzmán y luego Silvina Batakis.

En la batalla por la economía, el Gobierno se juega su suerte en la reunión con el FMI

Semejante baja de la inflación, consideran, sería el principal argumento que permitiría llegar con chances electorales el año próximo. Pero lograrlo requerirá de algo extremadamente difícil de lograr: control del gasto público en un año de elecciones presidenciales y fuerte disciplina fiscal. En esta etapa es clave la visión de Gabriel Rubinstein.

El impacto de las medidas adoptadas por Sergio Massa ya va un poco más allá de lo que puede ser considerado un “veranito financiero”. Se aceleró la mejora en la cotización de bonos y acciones, la brecha cambiaria cayó del 100% y el Banco Central pudo acumular más de USD 1.000 millones en reservas netas. En esta última semana hubo dos medidas concretas que cobraron gran relevancia: la implementación del “dólar soja” a $ 200 para alentar la venta de la cosecha y liquidación de divisas, mientras que al mismo tiempo se aceleró el ritmo de la “tablita” diaria a la que aumenta el tipo de cambio oficial.